jueves, 28 de abril de 2016

FELIPE V...LOS "MOZOS DE VECIANA" Ó MOSSOS D'ESCUADRA



Cuerpo policial cuya jurisdicción se limita a la Comunidad Autónoma de Cataluña. Su nombre en catalán es Mossos d’Esquadra.
Se fundó a finales del siglo XVII, en sustitución del somatén, para la represión del que era casi endémico bandolerismo rural catalán. Como consecuencia de la Guerra de Sucesión Española, éste cuerpo fue impulsado y destinado tanto a su función inicial como a la supresión de disidentes a la monarquía borbónica tras el triunfo de la misma como consecuencia del conflicto mencionado. Después de un gran crecimiento hasta mediados del siglo XIX, su importancia cuantitativa fue disminuyendo hasta que a partir de la Constitución Española de 1978, que instauraba el Estado de las Autonomías, se potenció como el cuerpo policial catalán, bajo dependencia del consejero del Interior del gobierno autonómico catalán.


A finales del siglo XVII existían por toda Cataluña numerosas partidas de bandoleros que recorrían los campos cometiendo toda clase de crímenes; incluso llegaron a imponer fuertes contribuciones a poblaciones de cierta importancia. En este contexto surgió la figura de Pedro Antonio Veciana Rabasa (1677-1736), alcalde o baile de la localidad catalana de Valls y uno de los grandes terratenientes de la región, el cual decidió hacer frente al endémico problema del bandolerismo catalán. Veciana, harto de la impunidad con la que los bandoleros llevaban a cabo sus crímenes, y ante la inminencia de un ataque al municipio del cual era regidor, se puso al frente de una nutrida partida, compuesta por jóvenes agricultores de Valls a los que el propio Veciana armó, con la cual hizo frente al mencionado ataque. Los asaltantes, que no esperaban encontrar resistencia alguna, tuvieron que retirarse, y frustrados decidieron buscar venganza en los pueblos vecinos. Rápidamente todos los pueblos de los alrededores buscaron la protección de Veciana y sus hombres, quien se mostró dispuesto a proteger la comarca, toda vez que logró previamente la autorización del arzobispo de Tarragona, pues su jurisdicción no se extendía más allá del término de Valls.
Como para esta nueva empresa era muy escasa la fuerza de que disponía, hubo necesidad de aumentar el número de mozos y que los pueblos protegidos contribuyeran a su manutención, ya que hasta entonces había corrido todo a cargo del propio Veciana. De modo que lo que había empezado como una guardia rural de la casa de Veciana, pasó a ser una guardia de carácter municipal y más tarde se convirtió en guardia del distrito. Los excelentes resultados que daba la institución y el gran número de pueblos que solicitaban entrar en el concierto, llamaron la atención del monarca Felipe V, quien, el 29 de Abril de 1729, le dio carácter de institución oficial. A pesar de ello, hasta los primeros años del siglo XX, los mozos de escuadra fueron conocidos en la provincia de Tarragona por los mozos de Veciana, y quedó vinculada en dicha casa ya que la comandancia del cuerpo pasó de padre a hijo hasta 1836, año en el que, en el marco de la Primera Guerra Carlista, el comandante Veciana que estaba al mando dimitió de su cargo en su nombre y en el de sus descendientes, debido a que se estaba realizando una gran persecución contra los realistas conservadores, entre los que la familia Veciana tenía un gran número de parientes y amigos. 



Antes de ser organizados de forma oficial en 1729, los mozos de escuadra actuaron entre 1719 y 1721 como fuerzas auxiliares del ejército en la represión de núcleos opositores a la recién instaurada casa de Borbón. Para ello estaban destinados al auxilio del ejército en las investigaciones policiales e igualmente lo sustituía en la guarda del orden público interno en caso de guerra o movilización militar. Bajo su influencia se crearon nuevos cuerpos similares en diferentes partes de España, algunos bajo supervisión directa de los comandantes de la casa Veciana, así fueron creados los Fusileros de Aragón en 1766, los Escopeteros Voluntarios de Granada en 1774, los de Sevilla en 1776, los Miñones de Valencia en 1774, Las Compañías de Fusileros para el resguardo de Rentas en Castilla la Nueva entre 1761 y 1762 y también las Compañías de Guardabosques reales de Aravaca y la de Extremadura, ambas en 1762. La implantación del ferrocarril y la creación de la Guardia Civil en 1844 hizo desaparecer muchas de estas fuerzas paramilitares locales y de hecho los mozos de escuadra vieron como disminuyeron sus efectivos.




En un principio los Mozos de Escuadra eran elegidos entre los trabajadores de la tierra, que ingresaban voluntariamente y podían marcharse cuando les parecía, pero que con la misma libertad podían ser despedidos por el comandante sin explicaciones de ninguna clase. De los comandantes dependían tanto los denominados verederos, que eran mozos que estaban especializados en la rápida transmisión de órdenes e información, como los celadores de gitanos y la ronda volante auxiliar del resguardo de rentas. Igualmente estaban bajo su jurisdicción los mozos de escuadra que habían sido reclutados y mantenidos por particulares en la década de 1780. Estos últimos solían estar al servicio de los grandes monasterios catalanes, para la salvaguarda de los bienes de los mismos. En los últimos años del siglo XVIII colaboraron muy activamente en la represión de las revueltas populares que surgieron por las crisis alimenticias. Tras la Guerra de la Independencia y el aumento de la actividad de los bandoleros y contrabandistas, el cuerpo vivió un nuevo auge que le llevó a la duplicación de los efectivos.
En virtud de la organización que le fue dada en 1892 a los mozos de escuadra, éstos firmaban al ingresar un contrato por un cierto número de años y por el mismo quedaban sometidos a la jurisdicción militar. Si después del ingreso el principiante había salido airoso de todas las pruebas a las que se le sometía, empezaba la verdadera instrucción del mozo para lo cual se le emparejaba con un veterano que se encargaba de educarle y le iniciaba en las costumbres, instintos y procedimientos de toda clase de criminales. Si durante los primeros meses el principiante incurría en repetidas faltas o bien revelaba inclinaciones contrarias al fin de la institución, era despedido de forma inmediata; durante dos siglos no se hizo necesario la aplicación de castigos ya que eran suficientes las simples correcciones. 
http://www.lahistoriaconmapas.com/historia/historia2/definicion-de-mozos-de-escuadra/

OSKAR SCHINDLER...EL HEDONISTA QUE SALVO 1200 JUDIOS



En pleno Holocausto, el próspero industrial nazi Oskar Schindler tomó partido y, a costa de sus bienes, salvó la vida de más de 1.200 judíos. Su gesta le convirtió en un héroe anónimo reconocido con el paso de los años tanto por Israel como por Alemania.

 


 

Oskar Schindler: nacionalidad alemana, católico, afiliado al partido nazi, empresario. Perfil psicológico: alcohólico, fumador, mujeriego, hedonista y amoral. 

Originario de Zwittau, en la región germanófona de los Sudetes (antigua Checoslovaquia), Schindler estudió la carrera de Ingeniería al tiempo que ingresaba en el ejército de su país. En los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en director de ventas de un fabricante de productos eléctricos. 

En 1939, poco antes de iniciarse la invasión-relámpago de Polonia por parte de las tropas nazis, Schindler trabajó como espía en dicho país para los alemanes, con la misión de sondear el grado de aceptación de la población polaca de las fuerzas invasoras y para valorar la importancia de la comunidad judía de Polonia, muy numerosa y con gran peso por aquel entonces. En el mes de octubre del mismo año, Schindler fue trasladado a la ciudad polaca de Cracovia para dirigir una fábrica de productos esmaltados, lugar desde el que Schindler trataría de evitar el traslado del mayor número posible de judíos a los campos de exterminio.
En 1943 se construyó en Cracovia un campo de concentración desde el que los judíos eran trasladados a otros más importantes, como el de Auschwitz, donde eran eliminados impunemente a manos de los genocidas nazis. Aparentando una falsa simpatía por el programa de eliminación sistemática de la raza semita, Schindler logró convencer a los jerarcas nazis para que le permitieran utilizar prisioneros del campo de concentración de Cracovia en su fábrica. Con el dinero que ganaba de la fábrica, Schindler lograría sobornar después, no sin correr riesgos, a varios comandantes de la SS para que todos sus trabajadores fueran conducidos a Checoslovaquia y no a la muerte segura de los campos de concentración.

 

Nada parecía augurar que este próspero industrial, de especulador talante, sacrificaría parte de su fortuna en pro de la salvación de más de un millar de judíos.

Pero así fue... En pleno Holocausto, Schindler redactó una lista en la que incluía a más 1.200 judíos o disidentes del nazismo. En ella registraba los nombres de todos los trabajadores que le eran imprescindibles para mantener su fábrica de utensilios de campaña para el ejército. Su habilidad para los negocios le permitió convencer a los nazis de la veracidad de su argumentación presuntamente mercantilista.
Todos los enumerados en dicha lista se libraron de las cámaras de gas del campo de concentración de Auschwitz. El eco literario y cinematográfico de esa lista la ha hecho célebre, 
Pero, ¿qué llevó a Schindler a convertirse en un héroe?



Todo se remonta a 1939, cuando atraído por el negocio de la guerra, Schindler decide trasladarse a Polonia. Espía del nazismo y hábil especulador todo parecía prever que se aprovecharía del infortunio judío para lucrarse, pero nada más lejos de ello. El industrial utilizó sus fábricas de armamento para librar del exterminio a tantos judíos como estuvo en su mano.
Tamaña gesta le valió a Oskar Schindler pasar a la historia como un héroe. En el jardín de los Justos en Jerusalén hay más de 10.000 árboles dedicados a todos aquellos que salvaron la vida de algún judío. 250 de ellos responden a la gesta de un alemán. Uno luce la placa del ya celebérrimo industrial.
Por su parte, Alemania no se quedó atrás. Un artículo publicado por el diario Frankfurter Runschaud propició que el Estado alemán reconociese los méritos de Schindler a mediados de los ochenta. El productor alemán Artur Brauner intentaba realizar una película, ‘Un ángel en el infierno’, basada en la vida del industrial alemán. Karl Carstens, por entonces secretario de Estado y posterior presidente de la república, reaccionó con rapidez. Alemania no podía dejar de reconocer a tan notable personaje. ¿Qué pensaría si no el resto de Europa?
La película jamás llegó a rodarse. No sería hasta diez años después, en 1994, cuando el célebre cineasta judío Steven Spielberg decidiera llevar a la gran pantalla al controvertido personaje.



Basada en la novela del escritor australiano Thomas Keneally, El arca de Schindler, la obra era fruto de la insistencia de uno de los supervivientes del Holocausto gracias a la interacción del industrial alemán, el ex oficial del ejército polaco Poldek Pfefferberg, quien supuestamente había prometido a Schindler dar a conocer algún día cuánto había hecho por su pueblo.



Schindler había emigrado a Argentina en 1949, junto a su amada y fiel esposa, Emilie, junto a la que había acometido la solidaria acción, y también junto a su fiel amante. Poco después sus empresas se arruinaron, abandonó a su esposa y tras tocar fondo, regresó a Francfort en 1958 donde vivió hasta su muerte, acaecida el 9 de octubre de 1974.
Schindler recibió ayudas y homenajes de Israel hasta el fin de sus días. Anualmente a partir de 1961 pasaba seis semanas en el país con todos los gastos pagados. Así mismo, como réplica, el Gobierno de la República Federal Alemana se vio obligado a concederle una pensión vitalicia modesta, así como la cruz de servicios.



Emilie Schindler afirmaría que su esposo no había sido sino un alcohólico donjuán que se había servido de su don de gentes y su atractivo con el otro sexo para medrar socialmente en la Alemania nazi y que su ayuda a los judíos no había sido sino un subterfugio para evitar ser enviado al frente.
Años antes el autor de la célebre lista, inquirido por uno de los judíos a los que había salvado del exterminio, confesaría: ‘No había otra opción, si ves a un perro que está a punto de ser atropellado en la carretera, ¿acaso no intentarás ayudarle?
¿Fue Oskar Schindler un héroe?
Con los hechos en la mano, cada uno puede contestar a esta pregunta como quiera.
Su cuerpo descansa en Israel. Las almas de 1.200 judíos velan su tumba.



Espero que haya sido de su agrado este paseo por la intrincada vida de un hombre...angel ó demonio,que salvó la vida de tanta gente arriesgando la suya...


http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20141009/54415513049/oskar-schindler-holocausto-judios-nazismo-alemania-segunda-guerra-mu
 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schindler_oskar.htm





miércoles, 27 de abril de 2016

EDWARD GIBBON...HISTORIA DE LA DECADENCIA DEL IMPERIO ROMANO



Hay historiadores que además de hacer Historia pareciera que han sido testigos de lo que cuentan. Quizás por ello se ha afirmado que no puede haber historiador sin imaginación. Tampoco filósofo, algo que algunos olvidan.Edward Gibbon (1737-1794) fue uno de esos historiadores que suscitan en el lector la sensación de asistir a los hechos, y sin duda fue el primero de los grandes historiadores ingleses. No fue como su maestro Hume, un hombre de ideas abstractas –aunque el filósofo y autor de Historia de Inglaterra (1778) supo también ser concreto y ameno–, pero sí un reflexivo. Decadencia y caída del Imperio Romano apareció entre 1776 y 1788 en seis volúmenes. En España se publicó, traducida por José Mor Fuentes, en 1842.



Para ser una obra que tuvo una importancia inmediata y continuada en la lengua inglesa y una repercusión notable en Europa, la traducción al español fue tardía. Salvo una edición abreviada que condensa sobre todo la primera mitad de la obra original, hasta ahora no se había vuelto a traducir. Así que esta edición de Atalanta, en dos gruesos volúmenes, a cargo de José Sánchez de León Menduiña, es un verdadero acontecimiento literario, sobre todo porque la traducción de Mor Fuentes, apegado a la lengua y la literatura de la época, es desde hace tiempo algo ilegible.


Sin embargo, la obra de Gibbon fue recibida por los escritores y pensadores franceses, tanto de su siglo como del XIX, con enorme fascinación y provecho. Y en los comienzos del XX fueron muchos los que la leyeron y admiraron; por ejemplo, Lytton Strachey o Gerald Brenan, que la releyó completa más de tres veces, aunque le puso algunas pegas a su estilo. En Hispanoamérica, Borges tiene algunas líneas memorables y Octavio Paz la leyó con entusiasmo, atento al periodo quizás más débil a juicio de los historiadores modernos, la caída de Bizancio.

Los interesados en la figura de Gibbon pueden leer sus Memorias de mi vida, escritas al finalizar su gran proyecto. Gibbon fue el único superviviente de seis hermanos. Murió sin descendencia y probablemente sin haber tenido ninguna relación.Philip Guedalla afirmó que Gibbon vivió su vida sexual en las notas a pie de página. Huérfano de madre desde los diez años, no encontró en su padre el suficiente afecto ni comprensión. «Filósofo sobrio, discreto y epicúreo», como lo define Sánchez de León, pasó muchos años en Lausana, donde aprendió tan bien el francés que escribió en esta lengua su primera obra, Ensayo sobre el estudio de la literatura, y casi escribe el resto (algunos hablan de la influencia de la lengua francesa en el inglés de Gibbon).


SUZANNE CURCHOD

En Lausana, se enamoró de Suzanne Curchod, la que sería la esposa del financiero Necker y madre de la escritora madame Staël. El padre de Gibbon se opuso al matrimonio y él acató como si oyera sus propios instintos; al fin y al cabo, confesó que «una alianza matrimonial siempre ha sido para mí más bien objeto de terror que de deseo». No fue un inglés excéntrico ni un defensor a ultranza de las peculiaridades inglesas, tampoco un patriota, sino que aspiró a ser un ciudadano del mundo.

                                                                            SAMUEL JOHNSON

Perteneció al club literario fundado por Samuel Johnson, al que asistían entre otros Edmund Burke, Richard Sheridan, Adam Smith y Boswell, que lo detestaba. En Francia alternó con D’Alembert, Diderot, Helvétius y D’Holbach, y frecuentó los salones de las señoras Geoffrin y Du Deffand. No fue un hombre sagaz en la comprensión de la política de su tiempo, pero vio con agudeza la del pasado, en el que penetró con una ironía sugerente que aún sigue siendo fructífera.



A Gibbon, escéptico, lo desveló la irracionalidad de la Historia humana, indagó en la fuerza de los prejuicios y buscó «detectar a quienes detestan en un bárbaro lo que admiran en un griego, y denominarían impía la misma Historia si la escribió un infiel y sagrada si la redactó un judío». Gibbon era realmente civilizado. Su magna obra abarca desde los días de los primeros emperadores hasta la extinción del Imperio de Occidente, pero también se ocupó del Imperio de Oriente, la llegada del mahometismo, las cruzadas y mil hechos más fronterizos con la romanización, es decir: un periodo que va del siglo I antes de Cristo al año 1500.



La gran obra de Edward Gibbon se compone de seis volúmenes , pero suele ser dividida en dos partes: la primera y más extensa de ellas narra la historia de Roma desde el final de la República hasta el año 476, cuando Odoacro depuso a Rómulo Augústulo y envió las insignias imperiales a Constantinopla, poniendo fin formalmente al Imperio Romano de Occidente; la segunda, más breve, comprende desde ese año hasta 1453, cuando Constantinopla fue tomada por los turcos y llegó a su fin el Imperio oriental. Algunas de las críticas que se realizan en ocasiones a la obra tienen que ver con esa desigualdad en el tratamiento a los dos imperios (es evidente que, al menos para el historiador, Roma es principalmente su Imperio occidental); otras (que Gibbon rebatió desdeñosamente en vida) se deben a la que es la principal hipótesis del libro: la de que, además de a factores políticos (la sucesión de príncipes débiles y odiados, las invasiones bárbaras y la dependencia cada vez más estrecha de los volubles ejércitos de auxiliares mercenarios), demográficas (la disminución de la población a causa de los estragos de la guerra) y económicas (la pérdida de las provincias tributarias de África y Egipto y la ruina de la agricultura en Italia), la decadencia y caída del Imperio Romano se debería principalmente al triunfo del cristianismo, con su desprecio por la vida terrena, su moral piadosa, su resistencia al progreso social y tecnológico y su absorción de las estructuras centralizadas del Estado.
Aunque Gibbon parece venir a decir que la caída del Imperio era necesaria para el ascenso del cristianismo, la suya no es, en sustancia, una obra dogmática; por el contrario, para el lector de nuestros días es particularmente placentero comprobar que Gibbon no juzga a sus personajes, o al menos no lo hace de forma deliberada y que ni siquiera se aferra demasiado a sus conjeturas. En palabras de Jorge Luis Borges,
“Gibbon parece abandonarse a los hechos que narra y los refleja con una divina inconsciencia que lo asemeja al ciego destino, al propio curso de la historia. Como quien sueña y sabe que sueña, como quien condesciende a los azares y a las trivialidades de un sueño” 
No es el único mérito de la obra. Gibbon narra con una plasticidad y una elegancia que se vislumbran en sus mejores traducciones; sus referentes son clásicos, naturalmente, y Gibbon los mejora con un uso de la ironía y del epigrama que son comparables con sus contemporáneos franceses como Denis Diderot y Voltaire. Según José Sánchez de León Menduiña, la Decadencia y caída del Imperio Romano es “tal vez la única obra histórica occidental que continúa siendo leída frecuentemente por el público no especializado” (XCV), lo que se debe casi excluyentemente a la belleza de su prosa y a un mérito adicional, que Borges resume de la siguiente forma: al leer su obra, “no solo nos importa saber cómo era el campamento de Atila sino cómo podía imaginárselo un caballero inglés del siglo XVIII”.

Leer Decadencia y caída del Imperio Romano tiene un doble atractivo para el lector contemporáneo: el de conocer de qué forma Roma narró su historia (reflejada en cientos de fuentes que Gibbon consultó y resumió en su obra), pero también la forma en que ésta podía ser narrada en la época del autor. Aquí y allá, esa época se entromete en la historia del Imperio Romano, por ejemplo allí donde el historiador afirma que “la posesión y el disfrute de la propiedad son las garantías que convierten a un pueblo civilizado en un país de provecho” , cuando sostiene que “la relación entre el trono y altar es tan íntima que muy pocas veces la bandera de la Iglesia ha sido vista del lado del pueblo” , cuando dice que “de los primeros quince emperadores Claudio fue el único cuyas aficiones amorosas eran totalmente correctas”  (lo que lleva al lector a conjeturar qué era lo que la moralidad pública inglesa consideraba “correcto” en ese contexto) o cuando afirma que Hispania “floreció como provincia y decayó como reino” , una afirmación que los más de doscientos años que median desde la época de Gibbon y la nuestra posiblemente sólo ratifique.


César Aira sostuvo en cierta ocasión que la lectura de todo texto se articula en torno a tres fechas: la de su escritura, la de los hechos a los que se refiere y la de su publicación; si Decadencia y caída del Imperio Romano es una lectura imprescindible en nuestros días es (también) debido a la tercera de estas fechas, las de su publicación. Ante los hechos actuales (que tanto recuerdan a los narrados por Gibbon) el lector no puede sino preguntarse si acaso el historiador no hablaba también de épocas futuras cuando afirmaba que el período desde la muerte de Domiciano hasta el acceso al trono de Cómodo fue “el único de la historia en que la felicidad de un gran pueblo era el único objeto de gobierno” ; también cuando afirmaba que “su reinado está marcado con la rara ventaja de suministrar muy pocos materiales para la historia, la cual verdaderamente es poco más que el registro de crímenes, locuras e infortunios del género humano” .
Gibbon sostiene que “el poder de la instrucción rara vez es de mucha eficacia, excepto en aquellas disposiciones felices donde casi es innecesario”; si tuviese razón (y creo que la tiene), es posible que nuestra época no aprenda nada de la que vio caer al imperio más poderoso de la Antigüedad y la corrupción de su época en una Edad Media de ignorancia y fanatismo religioso. No importa. Sánchez de León Menduiña recuerda que Gibbon se veía a menudo “obligado a cerrar los volúmenes del historiador (David Hume) con una sensación mezcla de encanto y desesperación” . Decadencia y caída del Imperio Romano provoca en el lector una impresión similar; si nuestra época no tiene nada que aprender del “registro de crímenes, locuras e infortunios del género humano” que es la historia, quizás podamos al menos comprender esa época y sus terribles consecuencias.



Todo historiador está condenado a cometer lagunas, errores, pero algunos, como Gibbon, son rescatados incluso en sus carencias, debido a su fuerza literaria. «En el siglo II de la era cristiana, el Imperio de Roma abarca la parte más bella de la tierra y la más civilizada del género humano»: así comienza Gibbon su Historia y ustedes ahora pueden continuarla...

http://www.jotdown.es/2012/10/las-situaciones-3-decadencia-y-caida-del-imperio-romano-de-edward-gibbon/
http://www.abc.es/20120528/cultura-cultural/abci-cultural-edward-gibbon-juan-201205281051.html

martes, 26 de abril de 2016

JULIANO DE MEDICI....LA CONSPIRACIÓN DE LOS PAZZI



Seguimos con las intrigas del Renacimiento, para intentar descubrir su lado oscuro del que no se habla mucho,en este caso se trata de una conspiración increíble, el intento de asesinato de los hermanos Médicis, la familia más poderosa de Florencia. Se cree que la familia rival, los Pazzi, fueron quienes planearon todo, pero en realidad fue el Duque de Urbino, un verdadero mercenario, quien lo organizó. Incluso sabemos que el Papa Sixto IV estaba al tanto de esta situación pues el mismo duque se lo había informado, y nadie hizo nada por detenerlo.

                                                                                         SIXTO IV

Implicados hay muchos, pero veamos por qué se origina esta situación. En el año 1473, el Papa Sixto IV (Francesco della Rovere) quiso comprar la ciudad de Imola, solicitándole dinero a los Médicis (sus banqueros de más confianza y leales) para lograr su objetivo. Los florentinos le negaron el préstamo pues querían la ciudad para ellos, y aquí comienza toda la situación.
El Papa decide entonces solicitar el dinero a la familia Pazzi, rivales directos de los Médicis y la segunda familia más poderosa de Florencia. Los Pazzi vieron aquí la oportunidad de quitar del poder a la célebre familia, con lo que accedieron sin ningún inconveniente, sabiendo que con ello vendrían favores muchos más importantes.


                                                                                       PAZZI
Hasta este momento, todo transcurría con normalidad, pues nadie se atrevería atacar Florencia, puesto que su máximo aliado era Milán, una ciudad con un ejército temible. Pero a comienzos de 1478, Federico de Montefeltro, más conocido como el Duque de Urbino y que hasta ese momento era aliado de los Médicis e incluso capitaneaba algunos de sus ejércitos, traicionó a sus “amigos” sin tener muy claro el motivo.


Federico de Montefeltro, más conocido como 

"Duque de Urbino"

De este modo, comenzó a echar en contra de Florencia a Milán, debido a su acercamiento con Cicco Simonetta, regente de la ciudad, aduciendo que en realidad Lorenzo era un enemigo que buscaría la oportunidad para traicionarle. Así es que comienza la gran conspiración.
Federico de Montefeltro, conociendo los problemas del Papa con Lorenzo, le dedica algunas cartas donde le informa su intención de quitar del medio al líder florentino, y Sixto IV acepta pero solicita que no se derrame sangre, y en lo posible que no lo maten. Esto poco importó al futuro.



Tras varias cartas se confirmó el equipo conspirador. El Arzobispo de Pisa, Francesco Salvati sería uno de ellos y quien organizaría algunas cosas. La familia Pazzi serían encargados, junto a algunos de sus seguidores, de dar muerte a los hermanos Médicis, Lorenzo y Juliano, y cuando esto sucediese sólo sería necesario poner orden en Florencia, y para ello estarían esperando en la entrada de la ciudad las tropas del Duque de Urbino.
Debemos decir que se organizó una fiesta en Florencia cuyo propósito era poder tener en un mismo lugar a los hermanos Médicis, pues muy pocas veces estaban juntos por razones de seguridad. Los conspiradores debían escoger muy bien el momento de hacerlo, pues debían tener mucha gente a su alrededor para no correr peligro, y porque además creían que los florentinos les apoyarían y ayudarían a matar a los hermanos.


Juliano de Médicis, muerto en la conspiración contra él y su hermano Lorenzo

El momento escogido fue durante la misa del 26 de abril de 1478, y la señal para atacarles el momento de la consagración de la forma, pues todos estarían centrados en el misterio de la Eucaristía.
Llega el momento acordado y cuando el Sacerdote que da la misa levanta sus manos con la Ostia, Francesco dei Pazzi se abalanza contra Juliano de Médicis, dándole muerte con 19 puñaladas. En la otra punta de la Catedral estaba su hermano, quien en cuanto vio lo que sucedía y sentir una puñalada en su costado, se cubrió con su capa intentando evitar que le sucediese lo mismo.
Pero contrariamente a lo que esperaban los conspiradores, los seguidores de Lorenzo se lanzaron sobre él rápidamente para protegerle y ayudar a escapar por la Sacristía, defendiendo a su líder como nadie imaginaba.


Escudo de Armas de los Médicis. El grito de ¡palle! de los ciudadanos, hace referencia a las bolas de éste

En las afueras, ni bien se enteró la población de lo sucedido, se originó una gran revolución bajo el grito de ¡Palle!, emblema del escudo de armas de los Médicis, en señal de su apoyo total a la familia que gobernaba, y pronto se enfrentaron a las tropas de Montefeltro, quienes terminaron escapando, incrédulos ante el cariño que tenía la población por sus líderes, algo que no creían posible.
Lorenzo, recuperado sólo a una hora del ataque, observó la situación y vio claramente que era su oportunidad de demostrar y afianzar su poder en Florencia, con lo que comenzó a atestar una implacable cacería contra los Pazzi y todos los traidores.


El Papa Sixto IV estaba enterado de la conspiración contra los Médici

El Arzobispo de Pisa fue colgado en la ventana de la Señoría, los Pazzi que participaron directamente, torturados, asesinados, mutilados y humillados ante toda la ciudad, incluso después de muertos.
El resto de la familia fue perseguida, muchos de ellos muertos, debiendo pasar a la clandestinidad. Sus bienes fueron decomisados y pasaron a manos de Lorenzo. En total, entre los traidores que pillaron y los seguidores que colaboraron o se enfrentaron, murieron 100 personas, siendo una verdadera cacería, como diría Maquiavelo sobre la situación: “tantas muertes que las calles se llenaron de restos humanos“.
De este modo, Lorenzo de Médicis aumentó su poder, aunque jamás supo que el Papa conocía la situación. De todos modos, le fue muy útil pues con ello, terminó de recomponer Florencia y dejarla una verdadera potencia en la época, además de sentar las bases por mucho tiempo, cuando su hijo primero y posteriormente su sobrino, asumieron el Solio Pontificio, conocidos como León X y Clemente VII.
http://www.quecomoquien.es/historia/la-conspiracion-contra-los-medicis-primera-parte.html

lunes, 25 de abril de 2016

REVOLUCION DE LOS CLAVELES....EL FIN DE UNA ETAPA PORTUGUESA


Acontecimiento que significó el inicio de la transición política de Portugal desde un régimen dictatorial, instaurado en los años treinta bajo la figura de Antonio de Oliveira de Salazar que fue sustituido por enfermedad de su puesto al frente del Estado Novo por Marcelo Caetano el 29 de septiembre de 1968, hasta un sistema de democracia parlamentaria. El proceso se puso en marcha el 25 de abril de 1974, día en el cual se llevó a efecto un golpe de Estado protagonizado por el Movimiento de las Fuerzas Armadas , en el cual participaron personajes tan importantes dentro del ámbito militar portugués, como el comandante Otelo Saraiva de Carvalho, el General Antonio de Spínola y el general Francisco da Costa Gomes, Jefe del Estado Mayor.
 El primer objetivo del golpe militar, que no fue otro que poner fin a la dictadura, se cumplió en tan sólo cinco horas y media, mientras que el programa revolucionario, conocido con el nombre de las tres "D": Democracia, Descolonización y Desarrollo, fue mucho más complicado de cumplir debido a la existencia de diversos caminos, alternativos y excluyentes, como así se hizo evidente inmediatamente después del triunfo del golpe y hasta la consecución de una Constitución y la celebración de las primeras elecciones legislativas dentro del nuevo marco político que fue definido en abril de 1976.


Contexto histórico: crisis de la dictadura 1968-1974


  Al igual que se habla de Franquismo para denominar la dictadura española se puede hablar con la misma autorización de Salazarismo, ya que Salazar fue la figura que creó y mantuvo durante más de cuarenta años el régimen. Por tanto, cuando en septiembre de 1968, afectado por un derrame cerebral, tuvo de abandonar el poder, el sistema se resintió a pesar de la elección de Marcelo Caetano como su sucesor.
Durante los cinco años y medio que duró el gobierno de Caetano no sólo no se resolvió el heredado y gravísimo problema colonial -que desde finales de los años cincuenta había absorbido todos los esfuerzos del régimen y vertebrado la vida política del país-, sino que se agravó. Además, su política exacerbó las divisiones dentro del régimen, lo que sirvió para fortalecer la formación de una poderosa facción ultra, y provocó el desencanto en la oposición sobre la posibilidad de una liberalización real del sistema que posibilitase una transición pacífica real. La estabilidad interna del Estado Novo se resintió aún más tras la ruptura de los católicos con el régimen, inducida por los efectos del Concilio Vaticano II y la posición crítica del Papa Pablo VI. La consecuencia directa de la suma de todas estas circunstancias fue la progresiva soledad en la que acabó encontrándose Caetano y su gobierno.
En este contexto, el elemento determinante que proporcionó el desmoronamiento total del régimen fue de carácter interno, aunque éste se desarrollase como consecuencia de un problema externo: la guerra colonial, y se concretó en la pérdida del apoyo de las fuerzas armadas que terminaron por convertirse en auténtico verdugo de un sistema político que habían mantenido vivo durante más de cuarenta años.

El Movimiento de los capitanes
La política de defensa a ultranza mediante el uso de la fuerza en los territorios de ultramar (Guinea, Angola y Mozambique) que mantuvo el gobierno, provocó el malestar en amplios sectores del ejército. Al desgaste físico y moral que produjo la prolongada guerra se sumó la convicción de los altos mandos de una derrota inevitable cuya responsabilidad última recaería sobre ellos. Durante el verano de 1973 el gobierno decretó una serie de medidas dirigidas a subsanar la escasez crónica de oficiales, éstas tuvieron como consecuencia la gestación delMovimiento de los capitanes que desde su primera reunión en Evora, el 9 de septiembre de 1973, adquirió forma organizativa que se amplió a las distintas armas y graduaciones. El proceso fue avanzando en sucesivas reuniones, hasta la de Obidos, el 1 de diciembre de ese mismo año, en la que adoptó la posición que representaba la opción inevitable de la toma del poder.
La intentona golpista por parte de los sectores ultra del régimen, que encabezados por el general Kaílza de Arraiga pretendía aprovecharse de la magnitud y la fuerza de este movimiento, posibilitó un impasse en el enfrentamiento entre el gobierno y los sectores izquierdistas del ejército que se rompió definitivamente con la publicación, el 22 de febrero de 1974, del libro del general Spínola Portugal e o Futuro, en el cual se atacaba frontalmente la política colonial gubernamental y defendía las tesis de la necesidad de adoptar la negociación como solución al problema.
                                                                                        CASCAIS
A su vez, el Movimiento de los Capitanes adoptó el 5 de marzo en la reunión de Cascais, un texto programático mucho más radical que el defendido por el general. La respuesta del gobierno de Caetano ante este envite no fue otra que la de exigir por parte del generalato una declaración de lealtad al poder instituido, ceremonia que se celebró el día 14 de marzo y en la que no compadeció ni el jefe, ni el vicejefe del Estado Mayor de las fuerzas Armadas, Costa Gomes y Spínola, respectivamente, que fueron inmediatamente destituidos. La comisión militar del Movimiento de los capitanes, dirigida por Otelo Saraiva de Carvalho, elaboró un plan de golpe de Estado para el 16 de marzo de 1974, que abortó, pues sólo fue secundado por el regimiento de infantería de Caldas de Rainha. Pese a la convicción por parte del poder civil de que el peligro había pasado, esta tentativa fue el prólogo del fin de la dictadura europea más longeva. 



La Revolución de los Claveles: 25 de abril de 1974
  
El fracaso de la primera intentona golpista no detuvo los esfuerzos por triunfar en la toma de poder por parte de la comisión militar del Movimiento de los capitanes. Otelo Saraiva de Carvalho, comandante de treinta y ocho años de edad, se convirtió en el cerebro de una operación cuyo objetivo era derribar la dictadura. La estrategia a seguir era sencilla. El país quedó dividido en dos partes cuya frontera natural era el río Duero, al norte debían defenderse los cuarteles y las fronteras norte y nordeste con un mínimo de efectivos, mientras al sur, subdividido en cuatro sectores, se enviarían las tropas hacia Lisboa, donde se ocuparían los centros neurálgicos de la ciudad: medios de comunicación, aeropuerto, carreteras, cuartel general... El día previsto para la acción fue la madrugada del 25 de abril de 1974. Las contraseñas establecidas fueron la emisión por radio, primero, de la canción de Paulo de Carvalho E depois do adeusy, después, a las doce en punto de la noche, de la canción de José Alfonso,Grandola vila morena, emitida a través de la emisora católica Radio Renancença. En ese instante, los militares golpistas entraron en los despachos de los jefes en los distintos cuarteles y detuvieron a todos los que no se adhirieron al plan Óscar.

Después los distintos escuadrones avanzaron hacia Lisboa. El cuartel de Ingenieros de Pontinha fue el elegido por el comandante Otelo, Óscar, como centro de operaciones para dirigir el golpe, allí recibió los sucesivos comunicados del éxito del plan que se completó sin resistencia. A las cuatro y media de la madrugada, a través de Radio Clube, el Movimiento de los capitanes emitió el primero de los comunicados a la nación en el que se recomendaba a la población guardar la calma, así como la intención de no desear derramar ni una gota de sangre.
Una vez saltó la noticia, en el Ministerio del Ejército se reunieron con carácter de emergencia el ministro del Ejército, Andrade e Silva, el ministro de Defensa, Silva Cunha, el ministro de interior, el gobernador de Lisboa y otros altos funcionarios y jefes militares, que consiguieron escapar por un boquete abierto en la biblioteca. 
El presidente del Gobierno, M. Caetano, que dormía plácidamente, fue alertado de la grave situación por el director general de Seguridad (ex PIDE, Policía Internacional de Defensa del Estado, policía política), Silva País, que le aconsejó refugiarse en el cuartel de Do Carmo ya que la Guardia Nacional Republicana se mantenía al margen del golpe. Así fue como el pueblo portugués se despertó con los carros de combate ocupando las calles de Lisboa. En la popular plaza del Rossio se distribuyó un manifiesto de las Fuerzas Armadas en el que se garantizaba la convocatoria de elecciones libres para permitir que el pueblo, y solo él, escogiese el modelo de sociedad que desease, allí mismo, una florista colocó un clavel rojo en la boca del fusil de un soldado.
                                                 PLAZA DEL ROSSIO LISBOA
Mientras, en el centro de Lisboa, en el cuartel de Do Carmo, se produjeron los únicos incidentes que provocaron la muerte de tres personas. Sitiado por las tropas sublevadas, la única salida que le quedaba a Caetano era la rendición como así se le exigía; en un intento de evitar cualquier derramamiento de sangre, los militares lanzaron un ultimátum que estipulaba las cuatro de la tarde como límite antes de proceder al asalto del cuartel por la fuerza. No obstante, la policía política disparó contra los cientos de personas que animaban a los soldados a asaltar el cuartel, y los fusileros de Marina entraron y ocuparon el edificio. En apenas unas horas estos sucesos, que a partir de entonces se denominaron Revolución de los Claveles, habían conseguido llevar con éxito el primero de los objetivos propuestos: derribar la dictadura, sin embargo quedaba por establecer lo más difícil: quiénes y cómo se construiría el nuevo sistema político.


La transición política: la construcción de un nuevo Portugal


El deseo de que la democracia se instaurase como modelo político en Portugal y de poner fin a la pesadilla colonial constituyó una importante plataforma de unión de muy diversos sectores militares y políticos a la hora de poner fin a la dictadura. Pero una vez conseguido este objetivo, salieron a la luz las diferentes propuestas divergentes que cada facción defendía, iniciándose un sinuoso y conflictivo proceso político que se extendió a lo largo de dos años, de seis gobiernos provisionales bajo la dirección de tres primeros Ministros, de dos presidentes de la República, de una huelga general y de dos intentonas de golpe de Estado.
En este proceso de transición política hasta la instauración de un Portugal constitucional se pueden distinguir cuatro fases distintas: la primera, del 25 de abril al 30 de septiembre de 1974, que podríamos denominar como la etapaspinolista; la segunda se extendería hasta el 11 de marzo de 1975, etapa caracterizada por la hegemonía y división interna de las fuerzas de izquierda que alimentó una intentona golpista del general Spínola que fracasó, aunque, provocó, en lo que fue la tercera fase (hasta el 25 de noviembre del mismo año) una radicalización en los sectores más extremistas de izquierda cuya acción fue bloqueada por la izquierda moderada y derivó en el intento de golpe de Estado de las fuerzas paracaidistas que contaban con el beneplácito de la COPCON (Comando Operacional del Continente, clave del poder militar y dirigido hasta entonces por Otelo Saraiva de Carvalho). La cuarta etapa se extendió hasta finales de abril de 1976, mes durante el cual se aprobó la Constitución y se celebraron las primeras elecciones legislativas que dieron la victoria a la izquierda moderada representada por el Partido Socialista de Mario Soares seguido de los partidos de centro, todo ello conseguido tras haber logrado recortar la tutela militar que había estado presente en todo el proceso político, así como en las anteriores tres etapas.
La victoria sobre la dictadura trajo consigo la liberación de más de doscientos presos políticos de la cárcel de Caixas, el regreso de miles de exiliados, entre ellos personajes de la vida política tan ilustres como el socialista Mario Soares y el comunista Álvaro Cunhal, la multiplicación de partidos políticos, la legalización de sindicatos de clase, el fin de la censura, es decir, afloraron todos los pilares básicos en un sistema democrático-pluralista.
http://www.rtve.es/rtve/20140425/40-anos-revolucion-claveles/264254.shtml
http://historiaybiografias.com/claveles/
http://www.cancioneros.com/co/3512/2/grandola-vila-morena-una-cancion-que-inicio-una-revolucion

                                                                               VIDEO RESUMEN

  LETRA CANCION GRANDOLA VILA MORENA...(TRADUCIDA AL ESPAÑOL)



Grândola, villa morena
Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad
El pueblo es quien más ordena
Dentro de ti, oh ciudad
Dentro de ti, oh ciudad
El pueblo es quien más ordena
Tierra de fraternidad
Grândola, villa morena
En cada esquina un amigo
En cada rostro igualdad
Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad
Tierra de fraternidad
Grândola, villa morena
En cada rostro igualdad
El pueblo es quien más ordena
A la sombra de una encina
De la que yo no sabía su edad
Juré tener por compañera
Grândola tu voluntad
Grândola tu voluntad
Juré tener por compañera
A la sombra de una encina
De la que yo no sabía su edad.