martes, 29 de marzo de 2016

LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS...LA BATALLA DE TWTON


La Guerra de las Dos Rosas, fue un conflicto que más allá de desangrar a la nobleza inglesa durante prácticamente unos treinta años, terminó por derrumbar el sistema feudal y logró ascender a la burguesía tras el debilitamiento de la nobleza. 
Con la Primera Batalla de San Albano el 22 de mayo de 1455 se daba inicio a las hostilidades oficialmente "la Guerra de las Dos Rosas". El nombre se le debe al color de las rosas en los escudos de los linajes: blanca para los York y roja para los Lancaster. Los nobles ingleses hicieron lo posible para evitar la guerra.

 La batalla más sangrienta de estos enfrentamiento de la guerra de la dos Rosas se lleva a cabo en el pueblo de Towton el 29 de marzo de 1461, en medio de una gran tormenta de nieve. Ambos bandos sabían que era una batalla prácticamente definitiva o que al menos cambiaría el curso de la guerra. Los Lancaster fueron derrotados y tanto Margarita como Enrique huyeron a Escocia. Eduardo era el único dueño de Inglaterra. Muchos nobles entonces se pasaron al lado del bando de York.



Hace un par de años The Economist publicó un interesante artículo sobre los descubrimientos arqueológicos en el lugar donde ocurrió una de las batallas más sangrientas de la historia de Gran Bretaña.
Towton Batalla
En 1461, el Ejército de Lancaster se enfrentó a las tropas de York en una batalla que se conoció como la Batalla de Towton.
Este vasto sitio arqueológico es notable ya que fue una de las más grandes batallas de la Edad Media – involucrando, según las estimaciones, más de 75,000 soldados, lo que equivalía al 10% de la población apta para luchar en Inglaterra. Estas tropas se enfrentaron en sólo un día de confrontación sangrienta con resultados dantescos para ambas partes.
Lo que distingue a este sitio de otros es la forma en que se realizó la excavación de los restos de los cuerpos y objetos, lo que permitió aprender mucho de cada persona enterrada allí. A diferencia de los trabajos realizados en otros campos de batalla históricos, como en la batalla de Wisby, los arqueólogos no trabajaron con cuadrantes, sino que hicieron exhumaciones individuales.
De esa forma, los hombres enterrados en las fosas comunes fueron descubiertos aun con restos de su armadura, al lado de las armas utilizadas, con los compañeros con los que lucharon y en algunos casos junto a los enemigos que los mataron.
Algunos descubrimientos muy interesantes se han hecho sobre quiénes eran estos hombres:
1. Los hombres que lucharon esta batalla eran enormes. Existe un pensamiento recurrente de que siglos atrás los ingleses eran gente de baja estatura con los dientes podridos. Resulta que los cadáveres retirados del campo de batalla tiene la misma altura promedio del inglés de la actualidad. Muchos de los soldados tenían más de 1.85 de altura, buen físico derivado de una dieta razonable y dientes fuertes.
2. Muchos de los soldados habían tenido experiencia previa en otras peleas. El análisis de los restos reveló que muchos soldados tenían viejas heridas en el cuerpo antes de morir en esta batalla particular. La mayoría de estos hombres no eran campesinos reclutados para luchar, sino soldados entrenados. La edad promedio comprendía de 17 a 50 años, pero no se encontraron restos pertenecientes a adolescentes (13 años) o viejos mayores de 60 años.
3. El hecho de que tantos hombres presenten lesiones detectables, pero generalmente cicatrizadas, da fe de que la medicina de la época, aunque rudimentaria, podría ser lo suficientemente eficaz para salvar a un hombre herido en el campo de batalla. Hay evidencia de que algunos hombres fueron tratados y sus huesos calcificaron lo suficientemente bien como para permitirles regresar a las filas para luchar. Los historiadores dicen que tanto Lancaster como York utilizaban puestos móviles para tratar a los heridos.
arqueros
4. Los arqueros fueron entrenados desde una edad temprana. Muchos de los esqueletos tenían calcificación en el hombro y la escápula, lo que sugiere que, desde niños fueron entrenados en el tiro con arco inglés. Por otra parte, uno de los esqueletos poseía un tipo especial de desarrollo de los huesos que sólo podría haber surgido con el estrés de los huesos durante la adolescencia. Por lo tanto, es posible asumir que los arqueros comenzaron a ser entrenados con sólo 12 o 13 años.
5. Los ejércitos ya utilizaban armas de fuego. Muchos de los cadáveres tenían heridas causadas por balas de plomo que pueden haber sido disparadas por armas de fuego primitivas. Este hallazgo reduce a 30 años la fecha en que imaginaban que esas armas se habían introducido a gran escala en Inglaterra.6 – La batalla fue gigantesca. El campo de batalla ocupaba más de 2 kilómetros de longitud y las tropas se reunieron precisamente en un campo abierto con poca vegetación. Según los cronistas de la época, la lucha aconteció en una mañana lluviosa lo que convirtió el campo en un estanque fangoso con charcos de agua de hasta 30 centímetros de profundidad. En estas condiciones, los hombres vestidos con armaduras pesadas eran fácilmente anulados o simplemente se estancaban. Así, muchas armaduras fueron descartadas en el campo de batalla a medida que hombres avanzaban unos contra otros.
7. Los hombres llevaban con ellos además las armas y armaduras, decenas de pequeños objetos que pueden ser considerados como amuletos de la suerte. Los arqueólogos han descubierto una gran variedad de estos artículos atados en las muñecas, en el cuello o en el tobillo. Objetos que van desde pequeñas bolsas de cuero, semillas, puntas de flecha, imágenes pequeñas, cruces e inevitablemente las patas de conejo. Una gran cantidad de objetos de naturaleza pagana demuestra que las antiguas tradiciones aún eran comunes entre los guerreros, incluso en una época dominada por el cristianismo.
8. Si bien muchos hombres lucharon montados en Towton, los caballos eran de poca utilidad ya que el terreno fangoso volvía a los animales asustadizos. Los arqueólogos descubrieron que un número alarmante de hombres fueron aplastados por los cascos de los caballos. Los grandes caballos ingleses eran bestias fuertes y salvajes durante la batalla. Un caballo de guerra podía enganchar, pisotear y morder a quien estuviera (aliado y enemigo) a su alrededor.
9. Los ejércitos estaban muy bien equipados. Las armas más comunes que se encontraron con los soldados enterrados en las cunetas eran espadas cortas, cuchillos y martillos de guerra. Además de estas armas fueron encontradas espadas largas, escudos redondos, hachas, troncos, palos y lanzas. Alrededor del 25% de los cadáveres llevaba una especie de armadura de metal y el 70% de ellos tenían algún tipo de traje de protección hecho de cuero curtido o lana gruesa. Los soldados no llevaban uniformes, se identificaban con brazaletes de colores. En medio de la tierra, el barro y el caos es muy probable que los soldados no fueran capaces de identificar correctamente a los que eran sus enemigos. En una trinchera se encontró a dos hombres de Lancaster que parecen haber muerto en combate directo.
10. Se encontraron tres cuerpos todavía vistiendo restos que supuestamente pertenecían a indumentaria religiosa. Uno de ellos fue incluso enterrado junto a una espada corta. Esto sugiere que entre las filas de los soldados había sacerdotes y monjes que participaron activamente en la lucha.
11. En Towton se hace evidente la brutalidad de los guerreros de la época. La mayoría de los esqueletos hallados muestran un daño masivo repetitivo causado por las armas, especialmente en la cabeza. Esto sugiere que los guerreros atacaban principalmente a sus oponentes con lesiones en la cabeza, en un área donde las armas pesadas fueron letales. También hay una posibilidad más mórbida, los guerreros fueron instruidos para que una vez que derribaban a sus oponentes les aplastaran la cabeza para asegurarse de que estaban muertos. La enorme cantidad de cráneos con fractura apunta justo a eso.
12. Pocos cuerpos fueron saqueados. Después de una batalla era una costumbre muy extendida en todos los ejércitos medievales quitar los objetos de valor de los muertos. En Tontown, muchos objetos valiosos como armaduras y espadas, fueron encontradas con los muertos. Las explicaciones para esto son que no había un pueblo cercano (o aldeanos para robar a los cuerpos) y el hecho de que el terreno tuviera depresiones profundas naturalmente abiertas. Con esto los muertos fueron convenientemente lanzados y después cubiertos.
13. Otra explicación es que el popular campo de batalla de Towton habría sido abandonado por los sobrevivientes inmediatamente después de la pelea. Dicen que el campo fangoso se llenó tanto de sangre coagulada y de cuerpos mutilados que lo soldados no querían estar ni un minuto más ahí. Durante muchos siglos, la región fue considerada encantada por los espíritus de los soldados que murieron en la batalla.

14. Un dato curioso es que los soldados muertos fueron enterrados en fosas comunes. No se hizo distinción alguna entre los hombres caídos en esas trincheras, los soldados que murieron por el brazo de Lancaster y los defensores de York descansan eternamente lado a lado como un símbolo irónico de la inutilidad de la guerra.
Towton es un símbolo del terror y la destrucción que involucraban las principales batallas de la Edad Media. Los arqueólogos suponen que hay más de 30,000 esqueletos enterrados en esta planicie, y que se tardarán al menos tres años más para completar los trabajos de excavación en este campo de la muerte.
Hoy en día, a más de 550 años, los hombres enterrados alrededor del campo de batalla de Towton todavía pueden ser escuchados como si de alguna manera dieran su testimonio de tiempos brutales.
Fuente: The Economist
http://marcianosmx.com/batalla-en-towton/
http://historiamundo.com/la-guerra-de-las-dos-rosas-un-conflicto-que-dividio-a-las-dos-casas-reales-inglesas/
Imagenes:
https://tudorqueen6.files.wordpress.com/2013/05/woodville_curse.png

miércoles, 23 de marzo de 2016

MASACRE DE ESPAÑOLES EN LA LIBERACION DE MANILA


                                         
En 1945, la victoria aliada sobre los japoneses en Filipinas se cobró la vida de 100.000 personas, 70.000 de los cuales fueron ejecutadas deliberadamente por los soldados nipones, que asesinaron también a 300 españoles y acabaron con su histórica influencia en el archipiélago

«En España hay centenares de familias que saben, o que no saben, como murieron sus deudos en la capital de Filipinas durante aquellas semanas indescriptibles», explicaba el corresponsal de ABC en Londres, en noviembre de 1948, pues el Tribunal internacional de Tokio acababa de hacer público un informe de 135 páginas «sobre las atrocidades japonesas» cometidas durante la ocupación de Filipinas, entre 1941 y 1945, que miles de españoles sufrieron en sus propias carnes.
«De aquellos años recuerdo el comentario de un buen padre español, que pensaba que “los japoneses nos han sacado la espinilla del 98”. Fue decapitado por ellos en el patio de la iglesia», contaba en 1964 el periodista José María Massip, sobre su estancia en Filipinas en 1945.
Sin embargo, episodios como este, que cayeron prácticamente en el olvido de la historia de España, se repitieron hasta el último segundo de la presencia nipona en el archipiélago. Una presencia que culminó con «uno de los capítulos más negros de la historia militar del mundo»


Durante la retirada, las tropas japonesas, huyendo del ejército estadounidense –«volveré», había prometido cuatro años atrás el general MacArthur–, prefirieron incendiar la ciudad indefensa y acabar con la vida de cuantos más ciudadanos y militares les fuera posible, en un cruel y desesperado intento por evitar que los supervivientes contaran su derrota. Se contabilizaron más de 100.000 muertos, de los cuales, más de 70.000 fueron deliberadamente ejecutados por los soldados japoneses.
«Cuando perdieron todo se complicó y el trato a la población se volvió violento. Sus víctimas fueron tanto filipinos, como chinos alemanes, suizos o españoles. No podían tolerar que el resto del mundo se enterase de su humillación, así que se negaron a abandonar el país por las buenas y se produjo una matanza indiscriminada», contaba la escritora Carmen Güell, autora de «La última de Filipinas», el libro en el que relata, en primera persona, el testimonio de Elena Lizarraga, una de las supervivientes de origen español que sufrió las consecuencias del salvajismo nipón.
En pocos días, todo el pasado colonial español de Manila, presente en sus edificios históricos, fue arrasado y alrededor de 300 españoles de los 3.000 censados murieron brutalmente asesinados. «Muchos eran terratenientes que se habían quedado en Filipinas después de desaparecer como colonia», puntualizaba Güell. 
                                 La masacre de españoles en la liberación de Manila
Elena Lizarraga, junto a su hijo Tirso, en Manila en 1951, antes de regresar a España
«La piedad, la diplomacia, la previsión, la hermandad asiática no existieron. Sólo existió el horror de la guerra y el fuego», contaba Massip en el 64 sobre la sangrienta, devastadora y absurda retirada nipona del archipiélago, donde murieron más personas que con las bombas atómicas que caerían, cinco meses después, sobre Hiroshima y Nagasaki.
La victoria aliada sobre los japoneses tuvo, por lo tanto, un terrible coste material y humano en Manila, que pasó a ser, desde entonces, la segunda ciudad más devastada por los bombardeos durante la II Guerra Mundial, después de Varsovia. Y dentro de Manila, la zona sur de Malate y de Intramuros, habitada por muchas familias españolas, la más castigada de todas.
El fin de la influencia española...aquel traumático final de la guerra del Pacífico significó, además el fin de la impronta española en las Filipinas, que se había mantenido fuertemente a pesar de los más de cuarenta años de colonización norteamericana. La propia presencia de ciudadanos españoles disminuyó en picado, ya que, además de los tres centenares que murieron de entre los 3.000 residentes, otros 500 volvieron a la Península, incapaces de empezar una nueva vida.
Elena Lizarraga, que en aquellos tristes días de 1945 fue herida de bala en el cuello, una buena cantidad de metralla se le incrustó en las piernas y a quien un soldado le hundió dos bayonetazos en la espalda que a punto estuvieron de matarla a sus 21 años, regresó pocos años después. El recuerdo de su padre y de su hermana pequeña Baby, que fueron asesinados, y la mutilación que sufrió otra de sus hermanas, Vicky, fue difícil de superar.
«Aún sigue sin entenderlo –concluye Güell sobre la tragedia de Lizarraga–. No tenía ningún sentido, ya habían perdido la guerra, no sacaban nada en limpio, pero se fueron matando y destruyendo para que no quedase nada en pie, ningún testigo de su derrota». 
http://www.abc.es/20100324/historia-/masacre-espanoles-liberacion-manila-201003241024.html

MOTIN DE ESQUILACHE..EL BANDO DE CAPAS Y SOMBREROS


                            
El Motín de Esquilache ocurrió en marzo de 1766, bajo el reinado de Carlos III. Básicamente fue la consecuencia del creciente descontento en Madrid a causa de la subida de los precios del pan y de otros productos de primera necesidad, y el detonante para que estallara el conflicto fueron las medidas relativas a ciertas prendas de vestir promulgadas por Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, un napolitano favorecido por Carlos III. 

                                            Marqués de Esquilache

Lo que pretendía Esquilache era sustituir las capas largas y los sombreros de ala ancha usados por los madrileños por capas cortas y sombreros de tres picos, en un intento de europeizar y modernizar España. Alegaba que las capas largas facilitaban el ocultamiento de las armas y los grandes sombreros eran una salvaguardia para los delincuentes, porque podían ocultar el rostro. Concebidas como una medida de seguridad pública, estas disposiciones en un principio no llamaron mucho la atención de la población, preocupada como estaba por otros problemas más acuciantes, como el aumento de los precios del pan, el aceite, el carbón y la carne seca, causado en parte por la liberalización del comercio del grano. Además, en un primer momento, las medidas relativas a la vestimenta sólo se aplicaron a la Casa Real y a su personal. Bajo amenaza de arresto, los funcionarios reales acataron la orden masivamente y sin protestar. Posteriormente, Esquilache la hizo extensiva a la población general pese a ser advertido por el Consejo de Castilla de que la prohibición de las capas y los sombreros causaría el descontento general entre la población. Esquilache siguió adelante con las medidas y el 10 de marzo de 1766 aparecieron en Madrid carteles prohibiendo el uso de estas prendas. La reacción popular fue inmediata: los carteles fueron arrancados de las paredes y las autoridades locales sufrieron ataques por parte de la población. 

 
Carlos III de España

El domingo de Ramos, en torno a las 4 de la tarde, dos ciudadanos vestidos con las prendas prohibidas cruzaron provocativamente la plazuela de Antón Martín. Varios soldados les dieron el alto y les pidieron explicaciones. Fueron intercambiados varios insultos y los soldados trataron de detenerlos, cuando uno de los hombres sacó una espada y lanzó un silbido. Entonces apareció un grupo numeroso de gente armada y los soldados se vieron obligados a huir. Los amotinados asaltaron un cuartelillo que había en la misma plaza y se apoderaron de fusiles y sables. Una vez hecho esto, 2.000 manifestantes marcharon hasta la Plaza Mayor gritando insultos contra Esquilache. Por el camino se toparon con el Duque de Medinaceli a quien obligaron a transmitir al rey una serie de peticiones. El duque se dirigió al rey, quien mantuvo la calma en todo momento sin darse cuenta de la gravedad de la situación. Mientras tanto, los amotinados habían destruido las 5.000 farolas que habían sido instaladas por toda la ciudad. Un servidor de Esquilache fue apuñalado cuando los amotinados se dirigieron a la mansión del ministro, que saquearon. También atacaron los palacios de otros dos ministros italianos, Grimaldi y Sabatini, y esa misma noche un retrato de Esquilache fue quemado en la Plaza Mayor. El rey seguía sin hacer nada. El 24 de marzo la situación empeoró. Los amotinados, muy robustecidos en número y en confianza, marcharon hasta la residencia real, defendida por soldados españoles y por los odiados valones. Las tropas dispararon y mataron a una mujer, lo que hizo aumentar el número de manifestantes. Un sacerdote se erigió en representante de los manifestantes y logró abrirse camino hasta Carlos III y presentarle las peticiones. El discurso del cura fue tajante: o se satisfacían las demandas, o el palacio del rey quedaría reducido a escombros en menos de dos horas.

                                     El Motín de Esquilache.

Las demandas eran:
  1.   Esquilache y toda su familia debían abandonar España. 
  2.  El gobierno español debía ser ocupado por ministros españoles.
  3.   Disolución de la Guardia Valona.
  4.   Reducción del precio de los productos básicos.
  5.   Desaparición de la Junta de Abastos.
  6.   Los soldados debían retirarse a sus cuarteles
  7.  Debía permitirse el uso de la capa larga y del sombrero de ala ancha.
  Su Majestad debía salir a la vista de todos para que puedan escuchar por boca suya la palabra de cumplir y satisfacer las peticiones.


  El rey se sentía inclinado a aceptar las peticiones a pesar de que varios de sus ministros se lo desaconsejaban. Se asomó al balcón del palacio y las aceptó. Esto calmó a la población, pero el rey, temiendo por su seguridad, cometió el error de huir a Aranjuez acompañado de toda su familia y de sus ministros. Esto despertó las iras de la población, que creyó que el rey había aceptado las demandas para calmarlos y posteriormente huir.
 Unas 30.000 personas se dedicaron entonces a saquear almacenes y cuarteles y a liberar a los presos. El rey entonces envió una carta donde se comprometía a satisfacer todas las demandas y la población se tranquilizó de nuevo. Esquilache fue destituido y enviado a Italia. Antes de partir dejó escrito: "yo he limpiado Madrid, le he empedrado, he hecho paseos y otras obras... que merecería que me hiciesen una estatua, y en lugar de esto me ha tratado tan indignamente". Curiosamente fue el conde de Aranda, que quedó a cargo del gobierno mientras el rey estaba en Aranjuez, quien convenció al pueblo de Madrid de cambiar las capas y los sombreros de la discordia por capas cortas y tricornios tal y como pretendía el marqués de Esquilache.
 http://paseandohistoria.blogspot.com/2010/05/el-motin-de-esquilache.html
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ea/Giuseppe_bonito-esquilache.jpg/220px-Giuseppe_bonito-esquilache.jpg
 http://3.bp.blogspot.com/-HC2yV6Wu11E/UHyNr4gLWbI/AAAAAAAABJs/xIHzp7CkB5s/s1600/capa-y-chambergo-motin-de-esquilache.jpg


sábado, 19 de marzo de 2016

GARCETE...MASACRE DEL FORTIN YUNKÁ



    
Nació en Formosa hacia el año 1893. Hijo del cacique Isquis, su nombre era Nasoquí (Camasoiquí o Qanasoqui'). Adoptó el sobrenombre "Garcete" en homenaje a su amigo Juan Garcete, un comerciante español radicado en Asunción, Paraguay.



Llegó a ser el líder indiscutido de la etnia pilagá que habitaba en la zona de Salto Palmares (Formosa), su centro era el Pozo de Navagán. En la época de la maduración de la algarroba, sus gentes solían reunirse en un lugar denominado yomaqá o yomqá, para celebrar las fiestas de la aloja y realizar alianzas matrimoniales, políticas y económicas. En ese sitio sagrado el ejército argentino levantó, en 1912, el Fortín Yunká -del pilagá yomaqá-, hoy Fortín Leyes.


En ese entonces los pilagá coexistían pacíficamente con los blancos y con el ejército; grupos toba y una una banda maká que había abandonado el territorio paraguayo al mando del cacique Capote respondían a Garcete.
En 1919, se produce un sangriento ataque al Fortín Yunká, episodio conocido como "El último malón". En principio se le responsabiliza la acción a Garcete, lo que motiva una feroz represalia del ejército, unas 120 familias que le respondían fueron asesinadas. El cacique tuvo mejor suerte, fue liberado en el juicio.
En 1925 lo encontramos en la Misión Taacaglé. 



La masacre de Yunká.

El Fortín Yunká estaba compuesto de varios ranchos de adobe y paja, reforzados con trocos de palma. La comandancia, la cuadra, el depósito, la cocina y la enfermería eran construcciones independientes que rodeaban un patio. Estaba pensado para albergar unas ciento veinte personas, muy amplio para la veintena de ocupantes que tenía en 1919.
El 19 de marzo de 1919 fue atacado, los agresores ultimaron con golpes de macana y degüello a todo el personal militar (7 hombres) y sus familias (3 mujeres y cinco niños), sólo salvaron sus vidas dos párvulos.


                                           NARCISO DE VALLE

Narciso Del Valle, jefe de la Gran Guardia Fontana, es la primera autoridad en llegar, sepulta a los caídos en una fosa común, en su homenaje se disparan tres salvas de fusilería y en una cruz inscribe: "19 de marzo de 1919. Muertos traidoramente por los indios". La opinión publica señaló a Garcete como autor de la masacre, los indignados militares hablan de una insurrección generalizada de 10.000 indios que responden al cacique, y deciden un inmediato escarmiento; ya, al día siguiente, Del Valle había dispuesto el fusilamiento de un hermano de Garcete aprehendido con anterioridad.

                                              GIL BOY

La represión fue encomendada al mayor Enrique Gil Boy, un controvertido oficial que fue acusado por sus propios subordinados de abuso de autoridad por hechos posteriores. Llevó a cabo una marcha de casi un mes a través de una selva cerrada, apenas penetrable por estrechas abras, cruzando arroyos desbordados y zanjones pantanosos "sofocados por el calor agobiante, las garrapatas, los mosquitos y amenazados por las víboras, siempre temibles".

 Al día siguiente una patrulla militar traía detenido al cacique Lagadick quien aseguraba conocer lo sucedido, haciendo responsable del mismo al cacique Garcete, cuya toldería era accesible por un sendero sólo conocido por los indios. Un hecho fortuito le hizo conocerlo y en la noche del 7 de abril llegó al campamento, que fue arrasado. Garcete logró huir con parte de su gente. En la toldería fueron hallados objetos pertenecientes al Fortín: zapatos, cubiertos, prendas de vestir, municiones y bolsas con yerba, maíz y tabaco de la cantina; pavas, hachas, ollas y medicamentos.




                       Fortín Leyes: Monolito que recuerda a las víctimas de la masacre.
 

Garcete fue tomado prisionero y traslado a la ciudad de Formosa. El cacique contrató al abogado Alcibíades Lotero, quien ante la falta de pruebas logró su liberación.
Las causas y responsables del ataque a Yunká son difíciles de determinar. Una de las hipótesis rescata el suceso ocurrido pocos días antes de la masacre, cuando un indio de Garcete es sorprendido robando alimentos de una chacra de Fontana y resulta asesinado por un poblador. Detenido el criminal, fue puesto en libertad por la autoridad militar, hecho que predispuso mal a los pilagá y especialmente al Cacique, quien aprovecharía que la guarnición era la menos defendida para consumar la venganza, atreviéndose al ataque por tratarse de un lugar distante a su campamento, por lo que pensaba no recibiría represión alguna.


Entre los objetos hallados por Boy en el campamento de Garcete, no se encontraron armas, ganados ni monturas del saqueo; en 1930, cuando un grupo de indios maká llegan al Fortín Lugones armados con con carabinas que llevaban impreso el escudo nacional argentino y, comparándose su numeración, se comprobó que eran las robadas en 1919 en Yunká. Aunque pudieron haber llegado a sus manos por venta o trueque de quienes se quisieran deshacer de ellas o lucrar, la responsabilidad se trasladó a los indios maká. A comienzos de 1919 se había quebrado la alianza entre los pilagá y la banda maká conducida por el cacique Capote, estos migran desde la comunidad de Chico Dawagan hacia Paraguay, hay hipótesis que en trayecto atacaron el Fortín.
Una tercera hipótesis contempla la participación y responsabilidad conjunta de los aborígenes pilagá y maká, dirigidos por Garcete y Capote respectivamente.

http://weblogs.clarin.com/puebloapueblo/2008/09/19/el_cacique_garcete/
https://ctcqom.files.wordpress.com/2013/03/64188_438579179552594_1119341943_n.jpg
 http://www.revisionistas.com.ar/wp-content/uploads/2009/04/Narciso-del-Valle1.jpg

jueves, 17 de marzo de 2016

HARUN AL-RASHID....CALIFA DE LA DINASTIA ABASI DE BAGDAG Y LAS MIL Y UNA NOCHE



 Harun al-Rashid (que traducido significa "Aarón el Justo") fue el quinto califa abasida y gobernó el Imperio Árabe desde el 786 hasta el 809 d. C. Durante su reinado, el califato se extendía desde España en el oeste hasta la India en el este, y era el ente político más poderoso del mundo. Harun fue un gobernante capaz y su reinado supuso una época de progreso científico y cultural, y de prosperidad para sus súbditos.RASHID...


Fue el hijo del tercer califa y Al-Jayzuran, una antigua esclava del Yemen. Se alzó con el poder tras la muerte de su hermano, Abu Abdullah Musa ibn Mahdi al-Hadi. Al-Hadi murió de una dolencia estomacal en unas circunstancias algo sospechosas que hacen creer a algunos que su madre pudo haberle envenenado para disfrutar de la mayor influencia que ejercía sobre Harun, su hijo menor. Sea cierto o no, Al-Jayzuran fue una de los consejeros de Rashid hasta su muerte, en el 789.

 Al principio del reinado de Harun, la capital del califato era Bagdad, una nueva ciudad que había fundado un califa anterior. Era un centro de las artes y la religión, con muchos edificios hermosos. Harun fundó allí la "Casa de la Sabiduría", una biblioteca y centro de investigación que recopiló y tradujo escritos científicos de los persas, hindúes, griegos y romanos. Bagdad floreció y se convirtió, quizás, en la ciudad más grande y rica del mundo.
 Más tarde, Harun trasladó su gobierno a la importante ciudad estratégica de Raqqa, pero Bagdad siguió siendo una gran ciudad de las artes, las ciencias y el comercio durante los siglos siguientes (fue conquistada y saqueada por los mongoles en el 1258).


En "Las mil y una noches" encontramos una descripción algo fantasiosa de Harun, según la cual, el califa vivió en un suntuoso palacio en el que manaban el oro, la plata y las joyas. Aunque es exagerado, existe un hecho cierto subyacente. El imperio obtuvo grandes riquezas durante el reinado de Harun, y buena parte de ellas acabaron en los cofres del califa. Según los historiadores antiguos, la esposa de Harun exigía que toda la cubertería de su mesa fuera de oro con incrustaciones de joyas.
A nivel político, Harun intentó mantener relaciones cordiales con las potencias europeas. Mantuvo relaciones diplomáticas directas con Carlomagno y, en los años previos a las Cruzadas, los europeos podían acceder libremente a Jerusalén y la Tierra Santa. También mantuvo relaciones diplomáticas con la corte imperial china. Sin embargo, su trato con los bizantinos fue algo menos amistoso.
Durante el reinado de su padre, Harun atravesó Turquía con un ejército hasta llegar a las puertas de Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino. Tras negociar con la emperatriz Irene, Harun perdonó a la ciudad a cambio de un tributo anual de 70.000 piezas de oro. Cuando Irene fue depuesta, los bizantinos renegaron del acuerdo en el 806. Harun condujo un nuevo ejército y, una vez más, forzó la rendición de los bizantinos.
Harun enfermó y murió en el 808, mientras se ocupaba de una rebelión en Irán. Le sucedió su hijo, Mamun. Su fallecimiento marcó el inicio de un lento declive del Imperio Árabe, pues los enemigos externos y las rebeliones comenzaron a desmembrarlo. Aunque el imperio siguió existiendo durante varios siglos, nunca volvió a alcanzar las cotas de esplendor que tuvo con Harun al-Rashid.
 Aunque se produjeron guerras y problemas internos, la mayor parte del reinado de Rashid fue pacífico y próspero. El califato disfrutó de un crecimiento económico e industrial, y de una explosión comercial. Era amante de la música y la poesía, y se sabe que fue pródigo en regalos a los artistas de su corte. Aunque no fue necesariamente un gran líder, Rashid gobernó su imperio de forma competente en la cúspide de su poder y riqueza.

                                      El lento declive a la muerte de Harun al Rashid

                             

                                            EL SUEÑO DE LAS MIL Y UNA NOCHES

Me aturden esos ojos de azabache
quisiera perderme contigo en el desierto
buscar alli la respuesta a mis miedos
y en un oasis de pasion tomarte sin consuelo

Cabalgar entre las dunas a lomos de un camello
sofocando el calor con el sorbo de tus besos
y blandiendo mi espada de oro y fuego...
batirme en la batalla bajo un sol justiciero

Sin temor a nada,sin perder el sosiego
enredandome en un idilio,de amor ,pasion y deseo
luchando por conseguir lo que un dia fue nuestro
y desafiando el viento que llega a nuestro encuentro

Las ventiscas de la noche hacen su rodeo
buscandome en mi lecho para de mi arrancarte
para que nuestro amor se rompa en pedazos
y que tan solo quede,el rumor del viento

Despierta de tu sueño,mi amor del desierto
me quedo con tus ojos,el color del desierto
con tu sonrisa de labios suaves y sabor a incienso
con tu perfume que quedo impregnado en mi cuerpo

El recuerdo que me llevo es lo mas sagrado
haber tenido tus caricias y tus besos robados
en la intimidad de tu jaima en un oasis de pasion
el sueño de las mil y una noche,lo cumplio mi corazon

  http://www.dndjunkie.com/civilopedia/vanilla/es-es/LEADER_HARUN_AL_RASHID.aspx
 http://juliamanecer.blogspot.com.es/2013/03/el-sueno-de-las-mil-y-una-noches.html
 http://3.bp.blogspot.com/-FBEU6fjztEs/TxMi4wp_ohI/AAAAAAAAADw/8xcBJSEOFgE/s1600/genio+lampara.jpg

                                                  SHEREZADE...BALLET
Espero que hayais pasado un rato agradable...En este blog no pretendi publicar la historia  de un Califa...mas bien lo hice de una época magica en la que reinaba un Califa...

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miércoles, 16 de marzo de 2016

ADOLF HITLER FUNDA LA WEHRMACHT...SU JURAMENTO

Adolf Hitler, anuncia la creacion del la Wehrmacht, un 16 de marzo de 1935....
Wehrmacht es el nombre que recibieron las fuerzas armadas alemanas, surgidas en 1935 tras la disolución de la Reichswehr (antiguo nombre de las fuerzas armadas alemanas de la República de Weimar) por el régimen Nazi
La Reichswehr era el ejército de la República de Weimar y heredero del ejército imperial alemán derrotado en la Primera Guerra Mundial. Ernst Röhm, jefe de la organización paramilitar Sturmabteilung , pretendió que esta organización fuese aceptada en las filas de la Reichswehr, a lo que se oponía el alto mando militar con contundencia, por lo que Hitler hizo suyas las exigencias de los militares, ya que aún no los dominaba y temía que provocasen un golpe militar. Al ser asesinado Röhm la Reichswehr,Hitler comprobó que la criminalización del mando de la Reichswehr era un hecho factible decidió disolver el ejército y crear la Wehrmacht. Entre los organizadores del nuevo ejército se encontraban los generales Heinz Guderian, von Reichenau y Jodl
                                                                   Heinz Guderian 

                                                             Von Reichenau 

Con la creación del nuevo ejército se renovaron las tácticas de trincheras, ya obsoletas, y se reemplazó por la innovadora táctica Blitzkrieg o guerra relámpago. Se integró la artillería mecanizada a la infantería. Se incluyeron en sus filas nuevos oficiales con más amplio grado de iniciativa. El armamento tuvo un cambio radical, con el empleo de ametralladoras más ligeras y fáciles de transportar, la organización de escuadrones móviles de asalto, escuadrones de logística, así como una cadena de mando, la cual aun siendo monolítica, permitía la autonomía de acción a escuadrones sin oficiales al mando, si estos llegaban a faltar o caer. Muchos ejércitos del mundo han copiado la base de esta organización. 
Durante los primeros tres años de la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmacht logró victorias completas y resonantes, derrotando a los ejércitos europeos con relativa facilidad, debido a su superioridad técnica y de doctrina militar, desarrollada por Alemania en los años posteriores a la derrota en la Primera Guerra Mundial. Esta superioridad quedó demostrada con el empleo de la Blitzkrieg (guerra relámpago), consistente en el empleo de movimientos rápidos de tropas, de una mortífera combinación de tanques en extensas formaciones (divisiones Panzer), infantería y artillería motorizada, y aviación de apoyo a las fuerzas terrestres. Esta doctrina dejó obsoleta con sus aplastantes triunfos la doctrina militar imperante en la mayoría de los ejércitos europeos, aferrados aún a las defensas estáticas y a la guerra de trincheras, consideradas como válidas desde el final de la anterior guerra mundial.
La estrategia envolvente fue usada en Francia y la Unión Soviética con gran éxito entre 1940 y 1941. Consistía en la embestida profunda y localizada contra el frente enemigo con la mayor concentración de fuerzas y armas de apoyo, para posteriormente enviar a través de la brecha conseguida las reservas acorazadas y motorizadas. La velocidad de estas fuerzas permitiría en una fase posterior de la batalla, rodear y aniquilar a las fuerzas enemigas desde su propia retaguardia, estrangulando su sistema logístico y de suministro, y aislarlas hasta formar bolsas de resistencia que acabarían rindiéndose.
La moral combativa de la Wehrmacht, una oficialidad muy competente, sus tácticas veloces y masivas, el logro efectivo y rápido de objetivos, con suministros y logística muy eficaces, sumado a la existencia de armamento avanzado, con tanques muy rápidos y una aviación táctica adaptada a las nuevas estrategias, hicieron del ejército alemán el más efectivo y poderoso de la época. Posteriormente su propia fe en esa superioridad inclinó a la Wehrmacht a acometer empresas que demostraron ser demasiado ambiciosas. 


Unidad blindada en la ofensiva contra Rusia en 1941.

En la invasión de la Unión Soviética, que comenzó el 22 de junio de 1941, la Wehrmacht logró contundentes éxitos iniciales y la aniquilación de gran parte de las fuerzas del Ejército Rojo estacionadas en la frontera, permitiendo profundos avances dentro del territorio de la URSS.
Sin embargo, los soviéticos lograron resistir la embestida y movilizando todas sus reservas humanas y materiales, apoyados por sus crudos inviernos, la ayuda logística norteamericana, y un material bélico muchas veces tan eficaz como el alemán y mejor diseñado para la producción en masa, frenaron el empuje de los alemanes, quienes no pudieron hacerse con Moscú, en noviembre-diciembre de 1941, ni Stalingrado, en diciembre de 1942-febrero de 1943, sufriendo en ésta última 300.000 bajas entre muertos y heridos, incluyendo unos 90.000 soldados germanos que quedaron como prisioneros de guerra.
No obstante, la maquinaria bélica alemana aún era fuerte, al punto de mantener ocupada la práctica totalidad de Europa y combatir en África. En el verano de 1943, sin embargo, la Wehrmacht sufrió otra grave derrota en tierras rusas, cuando en la batalla de Kursk, la fortaleza de las defensas y la posterior contraofensiva soviética destruyó las mejores unidades blindadas de la Wehrmacht y le causó bajas irremplazables. Kursk se considera la última ofensiva estratégica de la Wehrmacht, y representó su última oportunidad de obtener la victoria en la guerra. 
Soldados de la Wehrmacht durante la ofensiva de las Ardenas 1944.

Por otra parte, en 1943 la Wehrmacht no logró rechazar la invasión angloestadounidense de Italia pero sí logró establecer sucesivas líneas defensivas en la península italiana, la cual resistió hasta abril de 1945. En 1944 la Wehrmacht, ya debilitada por las pérdidas en combate contra la Unión Soviética no pudo rechazar ni contener el avance de tropas británicas, estadounidenses y canadienses en Francia y Bélgica tras la batalla de Normandía, debiendo efectuar un rápido repliegue. A pesar de todo durante el invierno de 1944-1945, la Wehrmacht realizó sorpresivamente en el frente occidental su última gran ofensiva, llamada batalla de las Ardenas. Esta ofensiva terminó en derrota germana y representó la pérdida de hombres y material que la Wehrmacht ya no podía reemplazar.
A partir de 1944, la Wehrmacht carecía de suficientes soldados veteranos para cubrir sus filas, sus mejores tropas habían sido destruidas en batalla contra las tropas soviéticas en tres años de lucha, quedando ante ellas en una clara situación de inferioridad numérica, mientras que en el sector occidental no podía resistir mucho tiempo la abrumadora superioridad material de los aliados occidentales.
La Alemania nazi intentó paliar ese déficit de tropas instituyendo la Volkssturm desde octubre de 1944, como leva en masa, donde se enroló forzosamente en la Wehrmacht a prácticamente todos los varones alemanes entre 14 y 65 años de edad que aún quedasen en retaguardia para defendar el propio territorio germano; no obstante, estas tropas, carentes de instrucción militar y de un armamento adecuado, y desmoralizadas por el visible curso adverso de la guerra, no podían en modo alguno compararse a la Wehrmacht de 1940 o 1941.
En enero de 1945 la Wehrmacht aún podía contar con más de 7 millones de efectivos (millón y medio en el Oeste, otro millón en Italia y el resto en el Este), aunque una parte apreciable pertenecía al Volkssturm y mostraban escaso afán de lucha en circunstancias tan adversas.
Los bombardeos estadounidenses y británicos empezaron a dañar el suministro normal de combustibles y armas a las unidades de la Wehrmacht desde 1943, consiguiendo progresivamente la superioridad aérea y obteniendo para 1945 el estrangulamiento de la industria de guerra alemana, y la destrucción de su sistema de comunicaciones, además de numerosas ciudades.
La Wehrmacht fue derrotada finalmente por los soviéticos en la batalla de Berlín, mientras los Aliados la batían en el oeste de Europa, dejando de existir tras la rendición alemana del 8 de mayo de 1945



JURAMENTO DE FIDELIDAD DE LA WEHRMACHT A HITLER
Con independencia de la subordinación que las Fuerzas Armadas alemanas le debían en su doble condición de Presidente y Canciller del Reich, Hitler pretende, inmediatamente a la muerte del Presidente Hindenburg establecer un juramento a su persona por parte de los altos mandos de la Wehrmacht. 
El día 2 de agosto de 1.934 se publica un “comunicado oficial” ("Amtliche Mitteilung”) del Ministro de Defensa del Reich, Generaloberst Von Blomberg, (quien posteriormente hubo de abandonar su cargo de modo tan dramático como novelesco) estableciendo la siguiente fórmula de juramento: 

“En presencia de Dios presto este sagrado juramento de obediencia incondicional al Führer del Reich y del pueblo alemán, Adolf Hitler, Comandante Supremo de la Wehrmacht, estando dispuesto como valiente soldado a entregar en todo momento mi vida por este juramento” 

Hitler, conocía muy bien al militar alemán de aquella época y no se equivocaba al juzgarlo e imponer además esta fórmula. Para un militar, el juramento personal era algo más, mucho más que una vinculación jurídica a través de la Constitución. El juramento de un militar alemán, tenía un carácter más físico incluso que moral, y sobre todo era “sagrado”. Muchos todavía no se explican la subordinación y disciplina de los altos mandos militares a Hitler durante las duras pruebas, y errores, de la SGM. El bien tardío intento del 20 de julio de 1.944 capitaneado (como cabeza visible) aparentemente por Stauffenberg, y tan escasamente secundado entre los militares, explica la importancia del juramento personal. Esta fórmula sustituía a la hasta entonces vigente en la que se juraba “por el pueblo y por la Patria” (“Volk und Vaterland”). 
Como no podía ser mejor en un Estado formal de Derecho, el día siguiente a la celebración del referéndum sobre la Jefatura del Estado celebrado el día 9 de agosto de 1.934, se publica en el Boletín Oficial (Reichgesetzblatt) una “Ley sobre el juramento de funcionarios públicos y soldados de la Wehrmacht”(“Gesetz ubre die Vereidigung der Beatmen und der Soldaten der Wehrmacht"), a la que seguirá la Ley del día 17 de octubre de 1.934 estableciendo el juramento de fidelidad que se ha de prestar, a nivel de Ministros del Reich y de los Gobiernos Regionales (Länder), al tomar posesión de sus cargos. 
El mismo día del fallecimiento del Mariscal Hindenburg (1 de agosto de 1.934), es decir, el mismo día de la entrada en vigor de la nueva Ley sobre la Jefatura del Estado, Hitler dirige un escrito al Ministro del Interior indicándole que en el futuro, y a pesar de reunir en su personal el cargo de Presidente del Reich, el tratamiento oficial que había de dársele era el de “Führer und Reichpräsident” al que la grandeza del desaparecido Mariscal había dado una importancia sin igual. 
Esta es una muestra más, y uno de los tantos caminos emprendidos por Hitler desde su nombramiento como Canciller, para reformar la Constitución de Weimar y adaptarla a la idea de Estado y de Gobierno que él y su partido tenían, y que venían proclamando desde el año 1.920. Como puede comprobarse, es curioso y notable, que tal reforma no se hace por métodos violentos, “revolucionarios” como suele entenderse vulgarmente. 
La Revolución Nacional – Socialista, esto es, la transformación de las estructuras jurídico – políticas se realiza por la vía legalmente establecida, por la fuerza, eso sí, pero no con violencia (la “vis coactiva” del Estado). Es una revolución desde arriba, en contra de lo que propugnaban las cabezas visibles de la SA. 
No se llegó, pues, a derogar la Constitución de Weimar, pero las leyes que fueron promulgándose desde la llegada de Hitler a la Cancillería del Reich, la vacían de su contenido en lo que a estructura del Estado y del Gobierno se refiere. Es algo más que una serie de reformas constitucionales, es un verdadero cambio de régimen político. De ahí que no parezca en absoluto exagerado hablar de “régimen de Weimar” y del “régimen de Hitler” aunque durante ambos períodos estuviere vigente la Constitución de 1.919.


http://www.ecured.cu/index.php/Wehrmacht
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=4207#p36394