viernes, 27 de noviembre de 2015

CONCILIO DE CLERMONT....DISCURSO DEL PAPA URBANO II Y LA PRIMERA CRUZADA


Si cada uno de nosotros nos paráramos a hacer una lista de los acontecimientos clave para explicar la Edad Media, seguramente saldría un conjunto de listas largo y bien diferente; de eso no cabe duda. Pero tampoco cabe duda de un hecho a tener en cuenta: la predicación realizada en el Concilio de Clermont, el 27 de noviembre de 1095, por el papa Urbano II estaría sin duda entre los acontecimientos más repetidos. Y es que lo sucedido entonces supuso un acto comunicativo de masas que definió el rumbo de Europa durante generaciones. Estamos hablando, nada más y nada menos, que de la predicación que dio lugar a la Primera Cruzada y llevó, en apenas cuatro años, a la conquista de Jerusalén y la instauración en el Próximo Oriente de toda una serie de reinos y condados cristianos. Y, sobre todo, de la creación de una poderosa herramienta de movilización social y de justificación política.
Hablar de la predicación de Urbano II en Clermont es hablar de la génesis de las Cruzadas, aunque éste fuera un término ajeno al mundo medieval. En su lugar, en la época se hablaba más bien de iter, passagium generalem, Reise o, incluso, peregrinatio y los cruce signati eran aquellos que emprendían estos viajes a medio camino entre la expedición guerra y el servicio religioso bajo el amparo de la Cruz; eran los cruzados.
Predicación de Urbano II en Clermont - 1095 - Miniatura de 1474 - Passages d'outremer
Recreación del concilio de Clermont según una miniatura del Passages d’outremer, de 1474

Aquellas intensas horas en Clermont y todo lo que sucedió a raíz de ellas ha cautivado a la cultura europea durante nueve siglos. Ya fueran vistas como una práctica más de la rancia nobleza del Antiguo Régimen, desde una exótica fascinación por el mundo oriental (durante el Romanticismo), como precursoras de la expansión colonial (durante la segunda mitad del XIX) o desde el punto de vista del rigor académico, a partir del siglo XX, lo cierto es que las Cruzadas, especialmente aquellas que tuvieron como teatro de operaciones Tierra Santa, han acompañado al imaginario europeo desde los años posteriores a Clermont. Una fascinación no exenta de peligro, como demostró el siglo XX y la apropiación política que del término hicieron distintos personajes, ya fuera el kaiser Guillermo II durante la Primera Guerra Mundial, el general Eisenhower durante la Segunda, el general Franco y sus amotinados después del fallido golpe de estado militar de 1936, o el gobierno americano durante las intervenciones en Iraq.
Sea como sea, las palabras pronunciadas por Urbano II en Clermont, el penúltimo día de concilio, ante un auditorio repleto formado a partes iguales por miembros de la jerarquía eclesiástica del centro y sur de Francia y nobles y caballeros de la región, tuvieron un impacto mediático inmediato. Hasta cierto punto podemos reconstruir las líneas generales de lo que se dijo aquel día aunque el texto íntegro del discurso no haya llegado hasta nosotros. Con todo, nunca sabremos las palabras exactas pronunciadas por Urbano II, aunque las seis fuentes que nos hablan de su predicación (el autor anónimo de la Gesta Francorum, Fulco de Chartres, Roberto el Monje, Baldric de Bourgueil, Guilberto de Nogent y una carta del propio Urbano II escrita algo después de Clermont) nos permiten reconstruir lo esencial del discurso.
Con toda la atención puesta en su persona, el penúltimo día de concilio Urbano II cautivó a su auditorio cristalizando una soberbia amalgama de conceptos que habían ido tomando forma en los años previos y cuyo éxito provocó un fenómeno sin precedentes. Aquel 27 de noviembre de 1095, al grito de Deus vult!, (¡Dios lo quiere!) centenares de guerreros rasgaron sus ropas y cosieron en ellas una cruz, jurando abandonar sus tierras y aceptar el desafío lanzado por el Papa de acudir a Oriente, bien para ayudar al Imperio Bizantino contra el avance selyúcida, como dejaron escrito algunos de los testigos de la época, bien para recuperar los Santos Lugares, como afirmaron otros.
Lo cierto es que, apenas cuatro años después, el mundo ya no era el mismo.
¿Cómo y cuándo se fraguó el argumentario de Urbano II? ¿Qué tenía de novedoso y qué de tradicional? ¿Cuáles fueron los intereses cruzados que dieron lugar a las Cruzadas? En las próximas semanas los iremos desgranando poco a poco, para así comprender mejor lo que, en aquel frío día de noviembre, se había puesto sobre la mesa.

Urbano II en el concilio de Clermont de 1095
Hemos escuchado el mensaje de los cristianos de Oriente. Nos describe la lamentable situación de Jerusalén y del pueblo de Dios. Nos relata cómo la ciudad del Rey de Reyes, que trasmitió la fe pura a todas las otras ciudades, fue obligada a pagar tributo a las supersticiones paganas. Y cómo el milagroso Sepulcro, donde la muerte no podía guardar a su Prisionero, el Sepulcro que es la fuente de la vida futura y, sobre todo, donde el Sol de la Resurrección se levantó, fue ensuciado por aquellos que no se levantará de nuevo excepto para servir de paja para el fuego eterno.

Una victoriosa impiedad ha cubierto las tierras más fértiles de Asia de tinieblas. Las ciudades de Antioquía, Éfeso y Nicea ya han sido tomadas por los musulmanes. Las hordas bárbaras de los Turcos han colocado sus estandartes en las mismas fronteras de Helesponto[donde el mar Egeo se reúne con el Mar de Marmara], donde amenazan a todas las naciones cristianas. Si el único Dios verdadero no contiene su triunfante marcha, armando a sus hijos, ¿qué nación, qué reino podrá cerrarles a ellos las puertas de Oriente?.

El pueblo digno de gloria, el pueblo bendecido por Dios Nuestro Señor gime y cae bajo el peso de esos atropellos y más vergonzosas humillaciones. La raza de los elegidos sufre atroces persecuciones, y la raza impía de los sarracenos no respeta ni a las vírgenes del Señor ni los colegios de sacerdotes. Atropellan a los débiles y a los ancianos, a las madres les quitan sus hijos para que puedan olvidar, entre los bárbaros, el nombre de Dios. Esa nación perversa profana los hospicios… El templo del Señor es tratado como un criminal y los ornamentos sagrados robados.
¿Qué más debo deciros?
¡Somos deshonrados, hijos y hermanos, que viven en estos días de calamidades! ¿Podemos ver al mundo en este siglo reprobado por el cielo presenciar la desolación de la Ciudad Santa y permanecer en paz mientras es tan oprimida? ¿No es preferible morir en la guerra en vez de sufrir por más tiempo un espectáculo tan horrible? Lloremos por nuestras faltas que aumentan la ira divina, si, lloremos… Pero que nuestras lágrimas no sean como las semillas arrojadas sobre la arena. Dejemos que el fuego de nuestro arrepentimiento levante la Guerra Santa y el amor de nuestros hermanos nos lleven al combate. Dejemos que nuestras vidas sean más fuertes que la muerte para luchar contra los enemigos del pueblo cristiano.

Guerreros que escucháis mi voz, vosotros que iréis a la guerra, regocijaos, porque estáis tomando una guerra legítima… Armaos con la espada de los Macabeos e id a defender la casa de Israel que es la hija del Señor de los Ejércitos.

Ya no es asunto de vengar las injurias hechas a los hombres, sino aquellas que son hechas a Dios. Ya no es cuestión de atacar una ciudad o un castillo, sino de conquistar los Santos Lugares. Si triunfáis, las bendiciones del cielo y los reinos de Asia serán vuestra recompensa. Si sucumbís, alcanzaréis la gloria en la misma Tierra donde Jesucristo murió, y Dios no olvidará que os vio en la Santa Milicia.

No os quedéis cobardemente en vuestros hogares con los afectos y sentimientos profanos. Soldados de Dios, no escuchéis nada sino los lamentos de Dios. Romped todos vuestros lazos terrenales y recordad que el Señor dijo: ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí… Y todo aquel que abandone sus casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o esposa, o hijos, o tierras por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna.

He aquí que hoy se cumple en vosotros la promesa del Señor que dijo que donde sus discípulos se reúnen en su nombre, Él estará en medio de ellos. Si el Salvador del mundo está ahora entre vosotros, si fue Él quien inspiró lo que yo acabo de escuchar, fue Él quien ha sacado de vosotros este grito de guerra, ‘¡Dios lo quiere!,’ y dejó que fuese lanzado en todas partes como testigos de la presencia del Señor Dios de los Ejércitos!

Es el mismo Jesucristo que deja su Sepulcro y os presenta su Cruz. Será el signo que unirá a los hijos dispersos de Israel. Levantadla sobre vuestros hombros y colocadla en vuestros pechos. Que brille en vuestras armas y banderas. Que sea para vosotros la recompensa de la victoria o la palma del martirio. Será un incesante recordatorio de que Nuestro Señor murió por nosotros y que debemos morir por Él.

S.S. Urbano II: Discurso del Romano Pontífice en el Concilio de Clermont, noviembre de 1095, convocando la Primera Cruzada, ante más de 200 Arzobispos y Obispos, 4.000 eclesiásticos y 30.000 legos.


La Primera Cruzada, en particular, tuvio su origen en acontecimientos anteriores en la Edad media. La división de Imperio Carolingio siglos antes, y la relativa estabilidad de fronteras Europeas después de la cristianización de las tribus bárbaras, que han creado toda una clase de guerreros que luchaban entre sí por la tierra y la riqueza.
A principios del siglo VIII el califato Omeya se había apoderado África del Norte, Egipto, Palestina, Siria e invadieron la Península Ibérica. La Reconquista española ganó una carga ideológica que puede ser considerada el primer ejemplo de un esfuerzo concertado de los cristianos en la conquista de territorio a los musulmanes como parte de los esfuerzos para ampliar los reinos cristianos de la Península Ibérica con el apoyo de Órdenes Militares y mercenarios desplegadas en todo Europa.



Los Normandos conquistaron Sicilia en 1091. El Reino de Aragón en occidente las ciudades-estado de Pisa y Génova en Italia y el Imperio Bizantino en Oriente se enfrentaba contra los reinos musulmanes por el control de Mar Mediterráneo.

La idea de un guerra santa contra el Islam parecía aceptable para los poderes Seculares religiosos y Europa occidental, así como en personas en general, además del incentivo de ganar territorio y riqueza, que ganó popularidad con los éxitos militares de los reinos europeos. Así comenzó a surgir una nueva concepción política del Cristianismo.

Por lo tanto, no es sorprendente la unión de los reinos cristianos bajo la guía del Papa, y la creación de ejércitos para luchar contra el Islam y recuperar las tierras que anteriormente les habían pertenecido antes de la conquista musulmana, y en particular los territorios que habían sido parte de Imperio romano o su sucesor Imperio Bizantino - Siria, Egipto, África del Norte, Hispania, Chipre - Por encima de todo, Jerusalén y Palestina donde Jesúscristo y sus apóstoles habían vivido, eran lugares sagrados que sufrieron la herejía del dominio de los infieles.




La Primera Cruzada fue pedicada en 1095 por el Papa Urbano II en el antes descrito concilio de Clermont con el doble objetivo de ayudar a los cristianos ortodoxos orientales y la liberación de Jerusalén "Tierra Santa" del yugo Musulmán. En realidad, no fue un movimiento único, sino una serie de acciones de guerra con inspiración religiosa que incluyó la Cruzada de los Pobres y la Cruzada de los Nobles ( cruzada de los barones o caballeresca).

Esta cruzada comenzó con una llamada del Emperador bizantino Alejo I al papa para el envío de mercenarios para luchar contra los turcos Selyúcidas en Anatolia.

De las ocho cruzadas contra el Islam mediterráneo, la primera fue la única que triunfó. Liberó Jerusalén del dominio musulmán en una expedición de tres años tan épica como llena de terrible violencia. Cien mil personas (aproximadamente ) se pusieron en camino hacia la Ciudad Santa, pero sólo una de cada diez llegó ante sus muros. Eran los ‘peregrini’ (peregrinos) o ‘crucesignati’ (por la cruz cosida en el hombro de la sobreveste) que respondieron al dramático llamamiento formulado por el papa Urbano II, el 7 de noviembre de 1095 en la localidad francesa de Clermont. En marzo de aquel año, el pontífice había recibido una petición de ayuda del emperador bizantino Alejo I Comneno que necesitaba mercenarios occidentales para combatir a los turcos selyúcidas, dueños de Asia Menor tras su demoledora victoria sobre los vizantinos en Manzikert en 1071.
La Primera Cruzada se divide en dos Fases:

- Cruzada Popular
- Cruzada de los Principes o Señorial




 La cruzada Popular: 

La cruzada de los pobres (en oposición a la cruzada noble, militar organizada) era en realidad la primera cruzada en la historia, aunque los historiadores modernos, tanto por su éxito limitado y porque nunca se formalizó mediante la Iglesia entonces, la considera a la vanguardia de Primera Cruzada.

La Cruzada de los Pobres es una explosión de fervor que llevó a muchos combatientes hacia el camino a Jerusalén tras la llamada a la Cruzadas del Papa Urban II en 1095. La expedición, compuesta por 40 000 cruzaron inicialmente y sólo 20 000 en el final terminó con su masacre Civitot el 20 de octubre 1096. Esta cruzada es también famosa por el eslogan que su promotor le había dado a sí mismo: El Deus vult (Dios lo quiere)
Dirigido por Gualterio sin Haber ( Walter el indigente) y Pedro el Ermitaño de Amiens
Gualterio Sin Haber era el señor de Boissy-sans-Avoir en la isla de Francia. Codirigio la cruzada Popular junto a Pedro el Ermitaño. Al comienzo de la Primera Cruzada, viajaron con sus seguidores mucho antes del grueso del ejército de caballeros , Gualterio sin Haber condujo a sus seguidores a través de Santo Imperio Romano, El Reino de Hungría y Búlgaria hacia las provincias del Imperio Romano de Oriente (Bizancio), Viajando por separado de Pedro el Ermitaño, se distinguió como uno de los principales dirigentes de la Cruzada de los Pobres hasta su masacre en Anatolia por los turcos.
Pedro el Ermitaño era un monje carismático y orador, fue el líder espiritual del movimiento de la cruzada popular o de los pobres. Era conocido por montar un burro y vestirse con ropa sencilla. Él había predicado vigorosamente la cruzada por el norte de Francia y Flandes. Afirmó que había sido designado para predicar por Cristo mismo y fue uno de sus pocos supervivientes de esta cruzada que después se unio a la Cruzada de los Nobles, consiguio cumplir su voto de Cruzado de visitar el Santo Sepulcro en Jerusalén. Moriría sólo unos pocos años más tarde, en suelo europeo.


Desarrollo de la Cruzada Popular 

La Cruzada de los Pobres o Popular se inicio antes de la Primera Cruzada. Iba a ser una fracaso total. Más de quince mil personas se unieron a la iniciativa del ejército de Gualterio sin Haber y más tarde de Pedro el Ermitaño con el objetivo de recuperar Tierra Santa de manos de los paganos con esta meta los cruzados marcharon hacia Constantinopla, desde donde tenían previsto ir a Jerusalén. Sin embargo, Pedro el Ermitaño y sus seguidores no habían prestado atencion a como alimentar a su ejercito cruzado . Como resultado de ello, siempre los cruzados recurrian al robo, saqueo para alimentarse, quemaron ciudades, y sacrificaron personas a las cuales calificaban como infieles ( judios, musulmanes,etc).


Mientras tanto, el ejército dirigido por Pedro el Ermitaño (marcho por separado de Gualterio sin Haber) también luchó con los húngaros, y pudo haber capturado Belgrado. En Nis el gobernador bizantino hizo ofertas a Pedro el Ermitaño, pero Pedro tenía poco control sobre sus seguidores y y las tropas bizantinas eran necesarias para sofocar sus ataques. Pedro el Ermitaño llegó a Constantinopla en agosto, donde se unió con el ejército de Gualterio Sin Haber, que ya había llegado, así como bandas separadas de cruzados de Francia, Alemania e Italia. Otro ejército de bohemios y sajones no logró pasar Hungría donde se dividieron y fueron acribillados.


Esta muchedumbre rebelde comenzó a atacar y saquear fuera de la ciudad de Constantinopla en busca de suministros y alimentos, y una semana después el emperador bizantino Alejo I apresuro el traslado de todos ellos a través del estrecho de Bósforo. Después de cruzar a Asia Menor, Las fuerzas conjuntas de Gualterio sin Haber y Pedro el Ermitaño fueron transportadas el 6 de agosto, a las órdenes del emperador bizantino, a Asia menor (Estrecho del Bosforo). Ellos se establecieron en el campo de Kibotos (llamado por los cruzados Civetot),los cruzados se separan y comenzó a saquear los campos, vagando en el territorio de sos turcos selyúcida alrededor de Nicea.




Pronto comenzaron desacuerdos sobre que cosas hacer. Finalmente, los cruzados se dividen en dos grupos, uno compuesto por franceses, y el otro por pueblos alemanes. Los soldados franceses atacaron Nicea y regresaron con un gran botín, provocando la envidia de la gente alemana que querían imitarles. Sin embargo, esta vez los turcos al mando del Sultan del Rüm Kilij Arslan I había capturado por sorpresa al ejército cruzado. Aquellos que renunciaban al cristianismo y se convertian al Islam serían perdonados, y los que no serían asesinados

Masacre de los Cruzados y fin de la Cruzada Popular

La noticia del incidente trasladó desde Civitot a los cruzados restantes, a pesar de las razones de Gualtieri para esperar el regreso de Pedro el Ermitalo de Constantinopla. En su lugar, prevalecio la opinión de Geoffrey Burel quien salio al encuentro de los turcos y el 21 de octubre de 1096, 20 mil fueron emboscadas por el sultán selyúcida quien preparo un avance eficiente. La masacre fue inmensa el mismo Gualterio sin Haber cayó en el campo y los pocos sobrevivientes fueron rescatados por las tropas del Imperio Bizantino que lideró una expedicion contra los turcos selyúcidas

Pedro el ermitaño escapo de la masacre ya que estaba todavía en Constantinopla cuando se le informo la noticia de la catástrofe. Se decidió entonces con los pocos sobrevivientes a esperar la llegada de la mayor parte de los cruzados y se unio a la Cruzada de los Nobles.

La Historiografia antigua creía que el ejército de Pedro se componía exclusivamente de campesinos analfabetos, que no conocian grandes ciudades como Jerusalén. Sin embargo, por el siglo X la ubicación y la distancia a Jerusalén era bien conocida. Además, aunque pobres, algunos de los caballeros en el ejército de Pedro el Ermitaño, como su teniente Gualterio sin Haber, estaban bien entrenados y tenían experiencia en combate .

La Cruzada Popular forma parte de la Primera Cruzada emprendida por el Papado Romano para recuperar Tierra Santa del Poder los musulmanes. La primera Cruzada se divide en la Cruzada Popular y la Cruzada señorial.



La Cruzada de los Príncipes:

La Cruzada de los Príncipes o Señorial se hizo en una forma más ordenada que la Cruzada Popular que fue embuida por la fe ferviente. Se componía de caballeros feudales y fue dirigida por los nobles de diferentes partes de Europa. El más significativo de ellos fueron Raimundo IV de Tolosa, el enviado papal Ademar de Monteil ; Bohemundo de Tarento, Godofredo de Bouillon y sus hermanos, el religioso Eustaquio y Balduino de Boulogne, Roberto II de Flandes, Roberto II de Normandía, Estéfano II de Blois, Hugo I de Vermandois y el hermano menor de el rey Felipe I de Francia, Que llevaba el estandarte papal.

Los cuatro principales ejércitos cruzados dejaron a Europa alrededor de agosto del 1096. Ellos tomaron caminos diferentes hacia Constantinopla y se reunieron fuera de su murallas de la ciudad entre noviembre de 1096 y abril 1097; Hugo de Vermandois llegó primero, seguido por Godofredo, Raimundo y Bohemundo. Esta vez, el emperador bizantino Alejo I estaba más preparada y hubo menos incidentes de violencia a lo largo del camino.
El primer grupo se compuso de caballeros de Lorena (Francia) y de Flandes, estaba comandado por Godofredo de Bouillón junto con sus hermanos Balduino y Eustaquio se dirigieron hacia Constantinopla a través de Alemania y Hungría.
# El segundo grupo estaba compuesto por caballeros Normandos del norte comandados por Hugo de Vermandois, hermano del rey Felipe I de Francia y que portaba el estandarte papal, Estéfano II de Blois, cuñado del rey Guillermo II de Inglaterra, el conde Roberto II de Flandes y por Roberto II de Normandía se dirigieron a Constantinopla vía marítima partiendo desde Bari (Italia).
# El tercer grupo lo componían los caballeros normandos del sur bajo el mando de Bohemundo de Tarento junto con su sobrino Tancredo que tras reunirse con los normandos septentrionales viajaron juntos hacia Constantinopla.
# El cuarto grupo estaba compuesto por caballeros occitanos dirigidos por Raimundo de Tolosa y a quien acompañaba Ademar de Le Puy, agente pontificio y jefe espiritual de la expedición. Este contingente partio hacia Constantinopla atravesando Eslovenia y Dalmacia.

El tamaño del ejército cruzado todo es difícil de estimar; varios números fueron dadas por los testigos presenciales, e igualmente diversas estimaciones han sido ofrecidos por los historiadores modernos. El historiador militar David Nicolle considera que los ejércitos cruzados constaban de unos 30.000 a 35.000 cruzados, entre ellos 5.000 de caballería. Raymond tenía el mayor contingente de unos 8.500 soldados de infantería y 1.200 de caballería.



Los cruzados en Constantinopla

Con la escasez de alimentos, los Cruzados llegaron y acamparon en las puertas de Constantinopla esperando que el emperador bizantino Alejo I, que había solicitado su ayuda, alimentara a la vasta multitud, reforzada por los sobrevivientes de la cruzada de los pobres. Pedro el Ermitaño, quién se había sumado a la cruzada de los Nobles en Constantinopla, fue encargado de el bienestar de los sobrevivientes de la cruzada anterior (Cruzada Popular) ,se organizaron en pequeños grupos, por lo general dirigidos por un noble empobrecido.
El Emperador bizantino estaba preocupado por esta multitud, a menudo hostil, lo que provocó muchos incidentes entre ellos, más allá de su experiencia anterior con los peregrinos de la Cruzada Popular. Además, su viejo enemigo Bohemundo de Tarento lideró la expedición cruzada.
Con la intención de ejercer algún control sobre los cruzados a cambio de suministros y transporte para Asia Menor, Alejo I exigía que los dirigentes de la cruzada hagan un juramento de vasallaje y se comprometieran a entregar a manos bizantinas, todas las tierras que conquistaran de los turcos. Sin mas alternativa, la mayoría de los líderes se sometieron al juramento, que con el tiempo dejaría de cumplir.



Los Cruzados cruzan el Asia Menor: Sitio de Nicea

Los ejércitos cruzados pasaron a Asia Menor durante el primer semestre de 1097, donde se les unió Pedro el Ermitaño y el resto de su pequeño ejército. Además, Alejo I también envió un contingente militar y dos de sus propios generales, Manuel Boutoumides y Tatikios, Para ayudar a los cruzados. El primer objetivo de su campaña fue Nicea, Anteriormente una ciudad bajo el dominio bizantino, pero habiéndose convertido en la capital de los selyúcidas del Sultanato de Rüm gobernado por Kilij Arslan I.
Ellos pusieron la ciudad en sitio a partir del 14 de mayo, la asignación de sus fuerzas en las diferentes secciones de las murallas, que fueron bien defendidos con 200 torres. Bohemundo acampó en el lado norte de la ciudad, Godofredo en el este, y Raymundo y Adhemar de Le Puy en el sur.
Hubo un largo asedio de Nicea. Los cruzados no pudieron asegurar el lago en el que la ciudad, y el sultan Kilij Arslan I se apresuró a regresar a la ciudad cuando se enteró del sitio. Atacó a los cruzados, pero las fuertes pérdidas lo hicieron retroceder. A continuación, Kilij Arslan I informó a la ciudad que debia rendirse si se llega al punto de que no puedan defenderse.
El emperador bizantino Alejo I aceptó la rendición de Kilij Arslan I en secreto por temor a que los cruzados destruyan y saqueen la ciudad. Cuando los cruzados despertaron el 19 de junio de 1097, vieron pancartas y banderas bizantina que enarbolaban sobre los muros de la ciudad de Nicea. No se les permitía entrar en la ciudad, excepto en pequeñas bandas supervisado, esto a sido descrita a menudo como fuente del conflicto entre el Imperio bizantino y los cruzados. Sin embargo, esta política se ajusta a los juramentos de fidelidad hechos anteriores a Alejo I, y el emperador aseguró que los cruzados fueron bien remunerados por sus esfuerzos. Después de entregar la custodia de Nicea a los bizantinos, los cruzados reanudaron su campaña a Jerusalén.




 Batalla de Dorilea

Los cruzados continuaron su marcha hacia Jerusalén con algunas tropas bizantinas todavía con ellos. Su próximo objetivo era Dorilea donde Bohemundo sufrio un ataque sorpresa de Kilij Arslan I, dando lugar a la Batalla de Dorilea. Godofredo de Bouillon rompió las linea turca y logro derrotar a las hordas musulmanas gracias a la ayuda posterior de Adhemar de Le Puy , quien ataco a los musulmanes por la retaguardia. Kilij Arslan I luego retrocedió y los cruzados saquearon sus campamentos y marcharon a través de Asia Menor hacia Antioquía con poca oposición.



La Batalla por Antioquía

Antioquía estaba situada en la mitad del camino entre Jerusalén y Cosntantinopla. El sitio, que comenzó en octubre de 1097, duró cerca de ocho meses. Antioquía era una ciudad demasiado grande para que los cruzados pudieran rodearla con su ejercito, lo que permitió a la ciudad de Antioquía permanecer parcialmente con suministros.
En mayo de 1098, un noble turco Kerbogha de Mosul, llegaba con refuerzos musulmanes a Antioquía para liberar el asedio cruzado. Fue entonces que Bohemundo soborno a un guardia armenio llamado Fruiz para que entrege su torre. En junio, los cruzados entraron a la ciudad de Antioquia y mataron a casi todos los habitantes musulmanes. Los refuerzos de Kerbogha de Mosul llegaron a los pocos días y se enfrentaron a los cruzados, los refuerzos islamicos sitiaron Antioquia. Pedro Bartolomé, un monje cruzado, afirmó que había encontrado la Lanza Sagrada (lanza de un soldado romano que atraveso el cuerpo de Jesus) en la ciudad y esto se consideró un milagro que presagiaba que obtendrían la victoria frente a los infieles.Los cruzados lograron la victoria sobre Kerbogha, quien fue incapaz de organizar las diferentes facciones de su ejército.
Bohemundo quería Antioquía para sí mismo y argumentó que el emperador bizantino Alejo I habría abandonado la cruzada y los juramentos que los cruzados habían tomado ahora eran nulos. Muchos de los líderes no estaban de acuerdo, especialmente Raimundo de Tolosa. Esto también empezó a discusiones entre los líderes que retrasó la cruzada por el resto del año. Por otro lado, la toma de Antioquía implicó el nacimiento del segundo Estado cruzado.



 Jerusalén
Finalmente, a comienzos de 1099, se renovó la marcha hacia la Ciudad Santa, dejando a Bohemundo atrás como nuevo Príncipe de Antioquía.
Los cruzados encontraron muy poca resistencia en el camino a Jerusalén por la costa del Mediterráneo. Los gobernantes locales hicieron acuerdos de paz con ellos y les dieron suministros en lugar de luchar. El 7 de junio 1099 llegaron a Jerusalén, que estaba ahora en manos de los Fatimíes de Egipto.
Los cruzados llegaron ante las murallas de la ciudad de Jerusalen en junio de 1099 y y, al igual que hicieron con Antioquía, desplegaron sus tropas para someterla a un largo asedio, durante el cual los cruzados sufrieron también un gran número de bajas por culpa de la falta de comida y agua en los alrededores de Jerusalén
Cuando el ejército cruzado llegó a Jerusalén, del ejército inicial sólo quedaban 12.000 hombres, incluyendo a 1.500 soldados de caballería. Enfrentados a lo que parecía una tarea imposible. La ciudad de Jerusalen estaba bien preparado para el asedio, y el gobernador fatimí Iftikhar ad-Daula había expulsado a la mayoría de los cristianos.
Un primer asalto directo en las paredes el 13 de junio fue un fracaso. Sin agua ni comida, hombres y animales fueron rápidamente muriendo de hambre y sed y los cruzados sabían que el tiempo no estaba de su lado.
Frente a una tarea aparentemente imposible, sus espíritus se suscitaron cuando un sacerdote con el nombre de Pedro Desiderio afirmó tener una visión divina en la cual el fantasma de Adhemar les ordenó ayunar durante tres días y luego marchar en una procesión descalzo alrededor de las murallas de la ciudad, tras lo cual la ciudad caería en nueve días, siguiendo el ejemplo biblico de Josué en el sitio de Jericó.
Coincidentemente, poco después del primer asalto, dos galeras genovesas navegaron hacia el puerto de Jaffa. Las tropas genovesas dirigidas por Guillermo de Embriaco se habían dirigido a Tierra Santa en una expedición privada, la ciudad que se encontraba en ese momento sitiada por los cruzados. Los genoveses habían desmantelado previamente las naves en las cuales habían navegado hasta Tierra Santa, y las utilizaron para construir torres de asedio y los cruzados fueron capaces de volver a abastecerse por un corto tiempo.



Reflexión  y conclusión:

La historia de las cruzadas está ampliamente estudiada, pero no por ello sabemos todo acerca de ellas. Es más que seguro que esos pobres antes mencionados, tenían mas convencimiento religioso que los nobles. ¿ Pero cuanto ?
Si bien los pobres y los nobles eran profundamente religiosos en una era en la que la Iglesia comenzaba a cimentar su poder terrenal ( a parte del celestial ) y a controlar la vida política y social de aquellos momentos, no es menos cierto que las clases menos pudientes se morían de hambre cíclicamente, que estaban sujetas a cargos señoriales abusivos, y que a ojos de la Iglesia eran unos pecadores descarados. La mejor solución sería pues, abandonar sus propias tierras ( sin nada que perder ) y dirigirse a Tierra Santa, buscando limpiar sus pecados y escapar de esa vida de miseria y hambre.
Por otro lado, las clases nobles vivían de la guerra y de la tierra, y la excusa religiosa era perfecta para buscar nuevas tierras por las que expandirse y asentar sistemas de producción basados en la agricultura. Estamos en un siglo en el que la coyuntura económica de expansión produjo un aumento de la población. Para reducir la presión sobre la tierra era necesario colonizar nuevos lugares ( como ocurriría en los Estados Cristianos de España ) con el excedente poblacional.
A esto habria que sumarle el prestigio y la busqueda de fortuna de aquella nobleza caballeresca.

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http://entrehistorias.com/es/historia-medieval/el-concilio-de-clermont/
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

EDUCACION EN LA ROMA ARCAICA...LOS DIOSES DOMESTICOS


La cultura romana se basaba en una aristocracia rural propietaria que explota directamente sus tierras. En educación es vital la imitación por parte del niño de los gestos y comportamientos de sus mayores para el desarrollo de las virtudes campesinas: afición al trabajo constante, frugalidad y austeridad.
La educación romana descansaba en el respeto a la costumbre ancestral, que el educador debía transmitir a la juventud como ideal indiscutido. El marco educativo es la familia, con un destacado papel de la madre hasta los siete años, edad en la cual pasa a depender del padre, figura considerada como el auténtico educador, aunque en posteriores etapas participen otros maestros. La ausencia de un soporte estatal de la educación puede comprobarse además en un dato como la ausencia de bibliotecas públicas hasta el 38 a.C., debiendo recurrir cualquier estudioso que lo precisase a amigos o especialistas para acceder al material deseado.
El nivel elemental, bajo la tutela de preceptores en el caso de los niños pertenecientes a las clases más favorecidas de la sociedad, aprendían los principios de la lectura, escritura y cálculo sin distinción de sexos en una escuela mixta. Para una instrucción más práctica a un nivel inferior y por tanto con mayor demanda independientemente de las circunstancias familiares, que enseñase a leer y escribir, contar, pesar, medir y calcular, estaba la escuela primaria. Los maestros de este nivel, de baja condición social, no conseguían imponerse a sus alumnos si no es muchas veces por los castigos corporales.
Educación en la Roma arcaica y republicana

Desde los siglos IV y III a.C. la metodología de enseñanza elemental no presenta grandes variaciones. La asistencia a clase (ludus) parece voluntaria, aunque según los textos sería una costumbre arraigada en la sociedad. El maestro de este nivel, litterator, no era muy estimado y no precisaba una formación más allá de la propia capacidad de lectura y escritura. Son los tutores privados, los pedagogos, quienes completan y refuerzan esta educación en el caso de su existencia.
Educación en la Roma arcaica y republicana

La tabella o tablilla encerada y el punzón metálico o de madera, eran los útiles básicos. Se enseñaba a leer y escribir. En el caso del cálculo, el niño se ayudaba de los dedos así como de unas piedras pequeñas o calculi colocadas en una tabla plana de madera, el ábaco.
En este periodo la enseñanza práctica romana se completaba con la instrucción en lengua, literatura, oratoria y filosofía griegas. Estas enseñanzas presentaban dificultades para ser impartidas por las familias que debían recurrir, como ya se ha comentado, a preceptores, generalmente extranjeros. En un principio los maestros de griego llegaron de ciudades de Italia donde se hablaba griego y no de la misma Grecia.

Las hijas permanecían mayor tiempo en casa dedicándose fundamentalmente a trabajos domésticos. En el caso de los varones, al cumplir los doce años pasaban del ludus a la escuela dirigida por elgrammaticus. El objetivo de este segundo nivel educativo, era proporcionar al alumno conocimientos variados: literarios, geográficos, musicales, de astronomía, filosóficos, etc. La educación tenía como base común el estudio de la literatura. Solía iniciarse el aprendizaje del griego leyendo a Homero aunque el interés central eran autores latinos como Virgilio y su Eneida.  Exhibía el grammaticus una preparación superior y a su vez contaba con una mayor estima y mejores emolumentos. Los estudios gramaticales finalizaban al ser presentados ante la sociedad adulta. Sólo podían vestir la toga los ciudadanos romanos; en la ceremonia de los liberalialos jóvenes se despojaban de su toga blanca con ribetes de púrpura, propia de la infancia, para vestir la toga íntegramente blanca de la adultez, la toga viril. Era este un paso restringido a las clases mejor situadas.
A continuación, para aquellos que sus padres pudieran permitírselo, comenzaba un periodo de tres años de preparación militar. La última etapa de la educación formal era para una minoría. Es la escuela de retórica en la cual el estudiante se encontraba con los aspectos más prácticos de la retórica, estudiando el desarrollo de las técnicas de declamación. Se pretendía cultivar en dichas escuelas los aspectos del conocimiento social y político que darían lugar al ciudadano ideal, comprometido cívicamente.
Ya a los diecisiete, el joven podía establecer una relación vinculante con un ciudadano varón políticamente activo, generalmente un familiar, que ejercía de tutor mientras el joven le ayudaba, aprendiendo de este modo las artes de la política. No es esta la única vía, sino que los jóvenes entre dieciocho y veintiocho años podían acceder a las labores públicas mediante la militia equestris un periodo de servicio militar. La máxima aspiración del sistema educativo romano era la enseñanza de la oratoria, que permitía aspirar a tolas las posibilidades de ascenso en los órdenes político, militar y social del mundo romano.

En cuanto a la educación física, no es una actividad desdeñada, pero se enseña con una finalidad básicamente utilitaria. El deporte no aparece tanto como un elemento competitivo sino como un modo de exhibición, destacando el circo y los combates en el anfiteatro. Durante el periodo final de la República no solo los hijos, sino también las hijas de clases altas se beneficiaban de la educación superior que proporcionaban los preceptores.
El maestro solía depender de sus honorarios para subsistir, de este modo, el entorno de trabajo variaba enormemente según las circunstancias personales y el capital del que dispusiera para alquilar alguna sala.  En el caso más bajo, la enseñanza se produciría al aire libre o, cuando dispusiera de una vivienda adecuada, en la misma. Esto tenía sus limitaciones pues se buscaba el mayor número de alumnos y para ello se requerían amplias salas alquiladas. Las mejores ubicaciones las encontramos en las cercanías del foro, es decir, donde se producía la mayor concentración de gente; pero es difícil que el maestro dispusiese del dinero suficiente para alquilar los mejores recintos que estarían solicitados por tenderos y negociantes, teniendo que conformarse con salas más económicas.

Aparte de la religión pública, las familias romanas rinden culto a distintas divinidades para que les protejan sus propiedades y la salud y el bienestar del grupo familiar. Cada familia tiene su culto, de los que es sacerdote el pater familias.
Cada Curia tiene también su culto común, que dirige el Curión. El vínculo de unión de las familias serán los sacragentilicia. Cuando un culto familiar trascendía al ámbito nacional, los sacerdotes de esa divinidad debían ser elegidos de entre los miembros de dicha familia.
El Culto privado en Roma, Pater familias
 Pater familias

 LOS LARES

Son los dioses tutelares y protectores de la vivienda. Los lares presiden la vida familiar, velan por la prosperidad y por la salud de las personas en torno al mismo lugar, incluidos esclavos. La noche anterior, el jefe de cada casa colgaba una muñeca de lana por cada uno de los miembros ingenuos de su casa, y una pelota de lana por esclavo. El numen de los lares empapaba esos objetos y cada una de las personas representadas quedaban protegidas por él.
amilia y esclavos dirigen a los lares sus preces matutinas; cuando se disponen a comer les dedican sus primicias; al final de la cena uno de los niños echaba el contenido del plato en el fuego que ardía sobre el pequeño altar y anunciaba que los dioses se mostraban propicios. Cuando en la cena se inician los brindis, se ponen sobre la mesa las imágenes de los lares y se les ofrecen las primeras libaciones. Al levantarse los comensales de la mesa, deben dejar siempre algunos manjares, porque ningún lugar sagrado puede quedarse vacíos. Los lares están pintadas en la pared, con aspecto alegre y jovial, con signos de abundancia en sus manos, y coronados de vegetación. También aparecen estatuillas en pequeños templetes, que en ocasiones eran portátiles.
El Culto privado en Roma, Lares
 Lares
También en cruces de calles se colocaban las imágenes de los lares, sobretodo en las fiestas Compitalia. A la entrada del invierno, los campesinos colgaban sus aperos en estos templos e inmolaban a los lares cerdos cebados.
En las calendas, nonas e idus, el día de la luna nueva y de los aniversarios se honra a los lares de forma especial, con sacrificios y guirnaldas de flores. Al menos una vez al mes se quemaba incienso y libaba vino. Sólo aparecen sacrificios sangrientos excepcionalmente.

 LOS DIOSES PENATES

Son dioses protectores del hogar, junto al lar y el genius, garantizando el derecho y deberes de la hospitalidad. Las imágenes de los penates se conservan en el interior de la casa, en el Tablinum, junto al cual ardía siempre una llamita. En muchas casas las imágenes de los penates son pinturas en la cocina. Otras familias les dedican un santuario retirado. Se admiten entre los dioses penates a otros dioses, como Júpiter, Ceres, Marte, etc. Se les ofrecía pequeños sacrificios en días señalados.
El Culto privado en Roma, Penates
Penates
Su altar es el hogar en el que se preparan los alimentos, aunque otras veces sus imágenes se colocan delante del penus, cerca del hogar. Aparecen dos penates; uno protege la comida y el otro la bebida. Cuando la familia se dispone a comer, el padre ofrece a los penates las primicias de los alimentos. La sal y la harina son ofrendas comunes. Invocando los penates el padre moribundo hace las últimas recomendaciones al hijo y le transmite el patrimonio familiar, y en nombre de ellos el hijo toma la responsabilidad de la casa. En caso de que la familia emigre los penates también.

 EL GENIUS

El genius es el numen tutelar sobre los hombres y las cosas. Cada hombre tiene su genio que, como dios tutelar, vigila sus actos y lo acompaña desde su nacimiento. Suscita las necesidades naturales del individuo o agrupación. Se invoca sobre todo en ceremonias nupciales.
El Culto privado en Roma, Genius
Genius
Preside la generación y se manifiesta, sobre todo, el día del nacimiento y determina el carácter y la condición de cada persona. Nace y muere con cada hombre, cerniéndose sobre el sepulcro y permaneciendo como espíritu bueno o malo. El culto es sencillo: en el aniversario del nacimiento, se le obsequia vino, flores, incienso, acompañado de danzas en torno del ara. El genio se representaba por una serpiente normalmente, aunque los genius de pater familia y publicus tenían sus propias representaciones. Toda reunión, agrupación, asociación, está colocada bajo la protección de un genio especial.

DIOSES MENORES DE LA CASA

En torno a cada casa hay una serie de diosecillos, de los cuales el nombre define la función que desempeñan. Cada parte de la casa necesita un dios especial: Forculus preside y guarda los batientes, Limentinus protege el dintel y el umbral o Carna, que vela las entradas y salidas de los miembros de la casa. El suelo de la casa era morada de los fantasmas, lemures, que se manifestaban los días 9, 11 y 13 de mayo, días de mal agüero. El techo de la casa tenía un elemento sobrenatural: el impluvium, por donde entraban los seres anormales y no mortales.
El Culto privado en Roma, Genio Romano de Ponte Puñide
 Genio Romano de Ponte Puñide
Como dioses protectores de la economía doméstica estaban Pecunia, que procuraba ganancias y protegía el dinero, además de Esculano y Argentino.

DIOSES DE LA HACIENDA

En las villas habitaban los mismos dioses domésticos que en las casas. El dueño de la hacienda acude a los dioses cuando su finca ha quedado impura, cuando desea una buena cosecha y la prosperidad en sus ganados, por medio de ofrendas o votos anuales a Marte Silvano, o con la ofrenda de una libra de carne del rebaño y una vasija de vino a Júpiter. Puede ser también un sacrificio expiatorio de un cerdo al dios o a la diosa que preside el bosque. La divinidad de la tierra será Ceres, ésta junto con el cielo, Iouem deben actuar según la fase en que se encuentre la cosecha.

Según la condición del terreno aparecerán diversos dioses: los campos arados se confían a Rusina, las cimas montañosas y las cordilleras a Iugatinus, etc. También aparecen dioses protectores de actividades relacionadas con la viña o el ganado.
http://revistadehistoria.es/educacion-en-la-roma-arcaica-y-republicana/
http://revistadehistoria.es/el-culto-privado-en-roma-los-dioses-domesticos/

viernes, 20 de noviembre de 2015

UN SIGLO CRITICO...DECAIMIENTO DE GRECIA,EGIPTO Y MESOPOTAMIA


Durante el siglo XII A.C. aparece en México la cultura Olmeca. Los olmecas construyeron centros ceremoniales y desarrollaron el arte sacro: altares monolíticos, estelas con bajorrelieves, esculturas. Idearon una escritura jeroglífica y tenían un calendario. Las aldeas aumentaron de tamaño y se construyeron casas sobre plataformas de tierra. Adoraban a deidades jaguares, relacionadas con la lluvia. El control social estaba en manos qude chamanes y hechiceros.
Las estepas euroasiáticas, desde el Danubio hasta Siberia, fueron ocupadas por los Escitas, un pueblo indoeuropeo cuya lengua estaba emparentada con la de los arios. Eran ganaderos itinerantes, y sometieron a la población campesina.
Mientras tanto, la mayor parte del mundo civilizado sufría conmociones en mayor o menor medida. Egipto había rechazado a los pueblos del mar, pero tras la muerte de Meneptah cayó casi en la anarquía. Los pueblos del mar pasaron a Chipre, y desde allí atacaron Fenicia. En 1200 A.C. arrasaron las ciudades de Tiro y Sidón. En 1191 A.C. muere el rey Shubbiluliuma II y, con él, el imperio hitita desaparece de la historia, desmembrado por los pueblos del mar y las sublevaciones internas. 


No obstante, la cultura hitita no se perdió, sino que se conservó en una serie de minúsculos reinos neohititas que sobrevivieron dominados por una u otra potencia según los tiempos. Al noroeste de Anatolia empezaron a destacar los Frigios. En la Ilíada son mencionados como aliados de Troya, luego ya estaban allí antes de la llegada de los pueblos del mar, pero su auge llegó tras ellos. Tal vez se aprovecharon de los desórdenes o tal vez los invasores ocuparon Frigia y se convirtieron así en "nuevos frigios".
Asiria inició un largo periodo de luchas frustrantes en las que trataba de dominar sin éxito a los territorios circundantes, pero no pudo controlar a Babilonia y, sobre todo, al poderoso reino de Urartu. En realidad Asiria ganaba la mayoría de las batallas, pero sus enemigos se recuperaban más fácilmente mientras estaba ocupada en otros lugares. De todos modos, la situación fue sin duda caótica e incierta para toda la zona.



Por su parte, Egipto logró reponerse temporalmente. En 1186 A.C. un gobernante tebano llamado Setnajt, que afirma ser descendiente de Ramsés II, logra unificar todo Egipto y se convierte en el primer faraón de la XX dinastía. Le sucede su hijo con el nombre de Ramsés III. Mientras tanto la Grecia Micénica iba de mal en peor. Equipados con armas de hierro, los dorios fueron abriéndose paso lentamente sin que los orgullosos aqueos pudieran hacer nada por evitarlo.
Desde Chipre, los pueblos del mar atacaron Canaán y avanzaron de nuevo hacia Egipto. Ramsés III logró rechazarlos en la que se considera la primera batalla naval de la historia, pero ésta sería su última campaña. Egipto perdió sus posesiones imperiales. A partir de entonces sus fronteras se redujeron al valle del Nilo. El Nuevo Imperio había terminado.


 Palestina fue ocupada por los pueblos del mar. Éstos se llamaban a sí mismos Peleset, aunque actualmente se les conoce como Filisteos. El nombre de "Palestina" deriva de Peleset. Los filisteos eran principalmente griegos, una oleada que precedió a la de los dorios y que fue empujada al mar por éstos, pero al llegar a Palestina se encontraron con una cultura superior a la suya y no dudaron en asimilarla. En poco tiempo habían abandonado su propia lengua y adoptado la de los cananeos (una forma arcaica de hebreo). Esencialmente, los filisteos ocuparon cinco ciudades gobernadas cada una por su propio rey, pero que mantenían una débil coalición. Tres de ellas estaban junto a la costa: Asdod, Ascalón y Gaza, mientras que otras dos estaban en el interior: Ecrón y Gat.
Sin la intervención egipcia, los israelitas pudieron penetrar más fácilmente en Canaán. Poco a poco fueron enfrentándose a las ciudades locales, esclavizando a las más débiles y pasando a cuchillo a las más beligerantes. En cambio, no pudieron imponerse a los filisteos que, pese a ser pocos, tenían armas de hierro. Más aún, los filisteos consiguieron someter a tributo a la tribu israelita de Dan y a otras dos tribus invasoras que sólo más tarde fueron incluidas en la federación de Israel: las tribus de Judá y Simeón. La primera parece estar muy relacionada con los edomitas, mientras que la segunda fue una tribu menor que no tardó en ser absorbida por Judá.


Babilonia había quedado libre de la dominación asiria, pero sus gobernantes casitas no fueron capaces de aprovechar la situación y quedó en la anarquía. Quien sí supo reaccionar fue el antiguo Elam, que envió expediciones para saquear Babilonia. Los elamitas se llevaron dos grandes reliquias: la estela con el código de Hammurabi y la estela de Naram-Sin.
En 1158 A.C. murió Ramsés III, que fue sucedido por una larga serie de reyes llamados todos Ramsés, conocidos como ramésidas. Se abría así un periodo en el que el poder del faraón fue decayendo en favor del poder sacerdotal. Todas las tumbas de Tebas (excepto la de Tutankamón) fueron saqueadas.


Mientras tanto los dorios ocupaban posiciones cada vez más al sur de Grecia y con sus movimientos desplazaban a las tribus eolias. Hacia 1150 A.C. una de ellas, la formada por los tesalios ocupó la región en la que se establecerían definitivamente, y que tomó el nombre de Tesalia.
Por esta época la ciudad fenicia de Sidón se había recuperado del ataque de los pueblos del mar y había logrado hacerse con armas de hierro. Las tribus israelitas estaban distribuidas más o menos como indica el mapa. La de Leví era la menor de todas y no ocupó más que unas pocas ciudades dispersas. La tribu de Dan estaba junto a los territorios filisteos, pero un grupo de danitas que no estaba dispuesto a soportar la dominación filistea decidió emigrar hacia el norte, tomó la ciudad de Lais, la saqueó y se estableció en ella, rebautizándola con el nombre de Dan. Judá y Simeón estaban sometidas a los filisteos, mientras Gad y Rubén, al otro lado del Jordán, litigaban con los reinos hebreos de Amón y Moab. Aser, por su parte, quedó bajo la dominación de Sidón. Las tribus del norte (aparte de Aser) tenían menos problemas, y parece que la de Efraím disfrutaba de un cierto liderazgo entre ellas.


Los cananeos del norte aprovecharon el resurgimiento de Sidón para planear una gran ofensiva contra los israelitas. La liga cananea fue encabezada por Jabín, rey de la ciudad de Hazor. La tribu más cercana sobre la que se cernía la amenaza era Neftalí, que a la sazón tenía como caudillo a Barac. Éste debió de comprender que sus hombres no podrían resistir por sí solos a un ejército bien dotado, así que se apresuró a pactar con Efraím. Según la Biblia, por aquel entonces Efraím estaba dirigido por una mujer llamada Débora, la cual (bajo la condición de capitanear el ejército) aportó no sólo sus propios hombres sino también los de las tribus de Manasés y Benjamín (las otras dos tribus de Raquel, al parecer bajo el dominio de Efraím). Puesto que también les afectaba de cerca la amenaza cananea, las tribus de Zabulón e Isacar se unieron a la coalición, con lo que en total fueron seis las tribus a las que se enfrentó Jabín. Los israelitas aplastaron a sus oponentes junto al monte Tabor, destruyeron Hazor y, a partir de entonces los cananeos ya no supusieron ningún peligro serio para Israel.
Hacia 1120 A.C. otra tribu eolia, los beocios, se vio obligada a asentarse al sur de Tesalia ante el avance dorio. La región se conoció desde entonces con el nombre de Beocia.



Hacia 1124 A.C. un babilonio nativo consiguió hacerse con el poder y puso fin a la dominación casita. Se llamaba Nabucodonosor I. También derrotó completamente a los elamitas. Por un momento parecía que Babilonia iba a dominar de nuevo Mesopotamia, pero no fue así. Por aquel entonces, Asiria también estaba recuperándose. Posterormente llegó al trono Teglatfalasar I, el cual dispuso de un ejército con armas de hierro con el que derrotó a Nabucodonosor I  y reconstruyó lo que había sido el imperio de Tukulti-Ninurta. Por el oeste llegó hasta Fenicia, donde hizo tributarias a Biblos y a Sidón. La frontera más conflictiva era Arabia. Durante los años de anarquía precedentes, las tribus árabes habían hostigado como de costumbre a Mesopotamia. Ahora Teglatfalasar I intentaba detenerlas. Esta vez se trataba de losArameos, contra los que Asiria inició una serie de campañas. En general, las campañas contra los nómadas nunca son definitivas, pues los guerreros nómadas se retiran fácilmente y aparecen por otras zonas indefensas, o sencillamente desaparecen hasta que pasa el peligro.


También los israelitas sufrían ahora los ataques de los nómadas de Arabia. Los llamados Madianitas azotaban principalmente a la tribu de Manasés. El caudillo de esta tribu era entonces Gedeón. La Biblia describe una trama con la que Gedeón cuestionó la supremacía de Efraím. Al parecer, Gedeón formó una coalición con las tribus del norte que habían luchado contra los cananeos en el monte Tabor, pero sin dar a Efraím ningún trato preferente. Al contrario, le informó tarde y parcialmente de sus planes, de modo que cuando atacó por sorpresa a los madianitas los guerreros de Efraím no estaban presentes, sino que Gedeón los condujo a los vados del Jordán, por donde esperaba que huyeran los madianitas. Así, Efraím destruyó a los madianitas en fuga, pero todo el mérito recayó sobre Gedeón. Sin embargo, Efraím no acepto la situación e Israel estuvo al borde de la guerra civil. Gedeón tuvo que reconocer la supremacía de Efraím.
Las tribus de Israel tuvieron que enfrentarse cada vez con más frecuencia a luchas internas por el poder. Hasta entonces, cada tribu estaba dirigida por un caudillo o juez elegido por aclamación popular. Esto funcionaba bien cuando los israelitas eran sencillas tribus nómadas, pero ahora el poder significaba riqueza, con lo que cada vez fue más codiciado. Así, con la fama que había adquirido Gedeón era natural esperar que fuera sucedido por uno de sus hijos, así que uno de ellos, Abimelec, decidió matar a sus numerosos hermanos para ser el único pretendiente legítimo a la judicatura. Sucesos como estos movieron a algunos israelitas a proponer una monarquía hereditaria que evitara los conflictos en la sucesión. El problema era que elegir un rey podía ocasionar conflictos mucho más violentos que la sucesión de cualquier juez. Entre tanto, las aspiraciones al liderazgo continuaban. En la tribu de Gad surgió un caudillo capaz, llamado Jefté, que consiguió una victoria completa contra el reino de Amón. Por lo visto, Efraím consideró que Jefté no le había consultado debidamente sus planes, por lo que le exigió cuentas igual que lo había hecho con Gedeón. Sin embargo, Jefté no se amilanó, sino que dejó que Efraím enviara un ejército a pedirle cuentas, lo derrotó, e incluso pudo cortarle la retirada por los vados del Jordán hasta aniquilarlo completamente. Esto sucedió hacia el 1100 A.C. y así terminó la supremacía de Efraím.
https://www.uv.es/ivorra/Historia/Historia_Antigua/IImilenio_F.htm