jueves, 14 de diciembre de 2017

GUERRA DE LAS GERMANIAS...VALORACION HISTÓRIOGRAFICA

Con este nombre, o con el abreviado de Germanías, se conoce al levantamiento armado llevado a cabo durante los primeros años (1519-1522) del reinado de Carlos I de España en diferentes zonas del levante peninsular, principalmente en el reino de Valencia, pero también en las islas Baleares. Como todo movimiento de estas características, en el levantamiento subyacen toda una serie de motivos, coyunturales y estructurales, que denotan el particularismo de los territorios mediterráneos con respecto a su inclusión en el futuro imperio de Carlos V.
En valenciano, el vocablo germania corresponde al castellano 'hermandad', de ahí que la designación de los rebeldes como agermanats pueda ser traducido como 'hermanados'. Las connotaciones medievales del término coinciden con el sentimiento popular que, en el reino de Castilla y León, mantenían las tradicionales Hermandades, en tanto defensoras de los intereses del común y, principalmente, también parece relacionar el movimiento, al menos en clave sociológica, con la famosa revuelta medieval de los irmandiños gallegos, si bien la característica antiseñorial de esta última no parece haber sido de ninguna forma factor desencadenante en las Germanías valencianas. Lo que sí parece ser meridiano es que los rebeldes, con su habitual profusión a utilizar el término germanía (casi siempre en singular, es decir, 'hermandad'), mantenían unos postulados altamente populistas, luchando a favor de unos valores (justicia, ecuanimidad y honestidad) que, a sus ojos, habían estado cercenados y continuarían estándolo de perpetuarse el orden propugnado por el emperador y por el estamento nobiliario del reino.
A modo de introducción, decir que se ha interpretado la revuelta en un encuadramiento como sucedía en otras partes de Europa, que marcaban todas ellas la crisis del régimen feudal y la implantación progresiva del capitalismo en occidente. Similares connotaciones encontramos en las jacqueries francesas, la insurrección inglesa de 1381, los Ciompi italianos, los Irmandinhos gallegos, las Comunidades en Castilla o las guerras campesinas alemanas del s.XVI.
Los analistas de la época muestran discrepancias al señalar a la Guerra de las Germanías como una “primera revolución moderna” o por otro lado, como un intento del alzamiento retardatario y feudal hacia el europeísmo moderno que implantaba Carlos V. Esta complejidad de análisis proviene de las múltiples luchas existentes dentro de la revuelta como la de los artesanos y pueblo llano contra la oligarquía urbana valenciana, la de campesinos siervos contra señores feudales y la del uniformismo cristiano contra la singularidad morisca.
Ciñéndonos más al contexto que vivía Valencia en la época, es necesario ambientar la situación refiriéndonos a su pasado más cercano, la prosperidad alcanzada durante la segunda mitad del siglo XV por la ciudad era inmensa, destacan en ella el incremento demográfico y la económico producto de la riqueza generada por el comercio.
Valencia desbancó a Barcelona como puerto peninsular aprovechando la crisis catalana del XV, a finales de la centuria, Valencia doblaba en población a Barcelona. La capacidad financiera de Valencia se denota en los continuos préstamos realizados a la Corona, pero también a la construcción de grandes edificios emblemáticos como la Lonja, las Atarazanas, el Palau de la Generalitat, Las Torres de Serranos y Quart, el Micalet, la Universidad, así como una amplia actividad cultural y artística en la que destacarían la producción de libros.
Sin embargo, existían grandes desequilibrios estructurales en la riqueza valenciana, donde en la Ciudad de Valencia vivía una élite formada por la clase nobiliaria y burguesía mercantil con grandes fortunas empleadas en gastos suntuarios, mientras que las condiciones de vida para el resto del Reino descendían vertiginosamente, provocando ello el primer factor de ruptura: la crisis agraria, con el encarecimiento progresivo de la producción de grano entre 1474-1500.
A ello cabe añadir las continuas oleadas de peste endémicas, con virulentos rebrotes en los años 1474, 1478, 1489 y 1508, a las que había que sumar las violentísimas luchas de bandos (bandositats) entre la aristocracia valenciana, que se habían recrudecido especialmente en los últimos años del reinado de Fernando el Católico.
Tantos eran los pleitos entre las diferentes familias que la justicia se encontraba colapsada, a lo que se unió una relajación de costumbres que derivó en toda clase de inmoralidad y corrupción pública, cohechos en asambleas de representación como la Generalitat y el Consell.
Por último, señalar específicamente, por su tremenda importancia en el desarrollo de las Germanías, las tensiones en el ámbito de la organización gremial del Reino de Valencia, con luchas entre maestros, oficiales y aprendices, que a su vez tuvieron nefastas consecuencias para la economía municipal.

Valoración historiográfica

No por obvio ha de dejar de señalarse que un conflicto tan profuso e ideologizado como el de las Germanías, donde se entremezclaron los intereses de una porción oligárquica de la sociedad, el descontento popular y la capacidad de maniobra de una incipiente monarquía de tintes autoritarios, ha sido objeto de diversas explicaciones teóricas por la historiografía, en la que los postulados científicos de cada época han influido notablemente en la percepción con que el conflicto ha sido analizado.
De esta forma, los primeros escritores que retrataron el suceso en el siglo XVI, normalmente anónimos redactores de Dietaris (aunque conocemos el nombre de algunos, como Guillem Mir, Guillem Ramón Catalá o Jerónimo Soria), cuyos anales sirven de fuentes a loc historiadores actuales, mantuvieron una actitud tremendamente hostil contra los agermanats; curiosamente, quien suele tratarles con mayor benevolencia es el primer cronista del reino de Valencia, Martín de Viciana, a pesar de que Viciana, en tanto representante de la nobleza del reino, fuese uno de quienes combatieron en el bando realista contra la Germanía. En los siglos XVII y XVIII, los nombres de Onofre Esquerdo, Gaspar de Escolano o el Padre Francisco Diago continuaron con los vituperios en contra de la revuelta para no menoscabar la grandeza y esplendor del imperio de Carlos V. La primera recuperación de las Germanías corrió de la mano de los idealistas liberales del siglo XIX, quienes, inmersos en el paradigma romanticista de la Historia, convirtieron a Vicent Peris y a los agermanats en los paladines del liberalismo pre-democrático. Vicente Boix, con su versión casi novelesca del conflicto, es el representante más destacado de esta ideologización de las Germanías, aunque tampoco cabe olvidar la obra de M. Fernández Herrero, en la que el levantamiento del siglo XVI es, ni más ni menos, que presentado como el antecedente histórico de la revuelta federalista de 1869.
Durante las primeras décadas del siglo XX, la historiografía conservadora rechazó de plano las versiones románticas de las Germanías y llevó a cabo las que pueden considerarse como las primeras visiones más o menos neutrales del conflicto. El marqués de Cruilles y M. Dánvila (historiador éste también del levantamiento comunero) barnizaron de ciencia sus postulados conservadores de partida. Actualmente, existen tanto partidarios como detractores de ambos historiadores, si bien se tiende a significar que la reacción conservadora era evidente después de la pseudohistorización romántica del anterior período. Más avanzado el siglo XX, la pugna se estableció entre aquellos historiadores igualmente conservadores, como Gregorio Marañón o Ramón Menéndez Pidal, que hicieron tabula rasa entre Germanías y Comunidades de Castilla para concretar que ambos conflictos no eran sino los últimos estertores de la España feudal que acabaría por ser engullida en el océano imperial de la Edad Moderna. A esta visión se opusieron los historiadores progresistas, como José Antonio Maravall, John Elliot, Manuel Gutiérrez Nieto o Joseph Pérez, que daban la vuelta al argumento de sus opositores para presentar a Germanías y a Comunidades como movimientos con profundas connotaciones de revolución moderna, en tanto se oponían a la perpetuación del antiguo orden feudal emanado de la España sin cambios que pretendía el emperador Carlos V, más preocupado en mantener la paz interna al precio que fuese para acceder a su gran proyecto político de índole continental.
En la segunda mitad del siglo XX, la obra de diversos historiadores valencianos, como L. Piles, F. Mateu y Llopis, Joan Fuster, Joan Reglá, Eulalia Durán y Ricardo García Cárcel, han contribuido a despojar de mitos y connotaciones políticas el conflicto de las Germanías, para simplemente presentarlo tal como fue, con sus paradojas, sus alcances, sus límites y su notable heterogeneidad. La visión historiográfica que las Germanías mantenían en la historiografía de finales del siglo XX se basaba precisamente en esta dualidad, en hacer del conflicto una mezcla de elementos feudalizantes (separado así de la supuesta modernidad de las Comunidades) y de elementos de transgresión encaminados a conseguir un nuevo orden, un orden más justo que era, al fin y al cabo, lo que pretendían los agermanats. Otra cosa es que estuvieran en disposición de llevarlos a efecto, y otra cosa es que a medida que el conflicto avanzaba las pretensiones iniciales fueran sustituidas por elementos mesiánicos (como el encubertismo) o que sus propios dirigentes dudasen entre alargar la lucha armada hasta el final ante la siempre atrayente perspectiva de la solución negociada.
En lo que sí parecen estar de acuerdo todos los estudiosos modernos del conflicto es en negar la conexión entre las Germanías de Valencia y las Comunidades de Castilla. La cuestión es algo compleja; en las investigaciones del siglo XIX es cierto que se usó  de la consideración de ambas revueltas como idénticas, viniendo a significar que los agermanats valencianos no eran sino el reflejo levantino de los comuneros castellanos. En las investigaciones actuales, la reivindicación de un espacio propio y original dentro de los postulados de la Germanía ha llevado a los historiadores a centrarse más en los aspectos de discordancia entre ambos conflictos. Así, se niega que dirigentes de los dos movimientos tuvieran contacto entre sí o que los dos bandos rebeldes se prestasen ayuda mutua, cuestiones que, desde luego, son innegables. Ahora bien, en un plano más amplio, parece imposible negar que ambos movimientos comparten no sólo un mismo marco goegráfico y unos postulados análogos, sino que tanto Germanías como Comunidades también hallaron su epicentro de acción en el reajuste de todas las fuerzas políticas de la península ante el tremendo cambio que supuso la llegada de Carlo I al trono. La similar respuesta de las sociedades de Castilla y Valencia ante el mismo estímulo es indicativa de que, en efecto, los conflictos pueden estudiarse de manera conjunta sin que por ello haya de perder cada uno sus muchas peculiaridades de carácter local.
Como en tantos otros conflictos de similar raigambre, no existe una perspectiva única de explicación, sino que la objetividad historiográfica pasa por la aplicación de diversas perspectivas; sólo así, manteniendo además la puerta abierta a la aportación de nuevos descubrimientos documentales, se puede así intentar comprender el impacto de las Germanías de Valencia, sin duda uno de los acontecimientos más cruciales en la historia peninsular del siglo XVI.

Bibliografía

  • DANVILA Y COLLADO, M. Las Germanías de Valencia. (Madrid, 1884).
  • DIAGO, F. Apuntamientos recogidos por el P. M. Fr. Francisco Diago, O.P., para continuar los anales del Reyno de Valencia desde el rey Pedro III hasta Felipe II. (Valencia, Hijos de F. Vives Mora [Acción Bibliográfica Valenciana], 1936-1946, 2 vols).
  • DURÁN, E. Les Germaníes als Països Catalans (Tesis Doctoral Inédita, Barcelona, Universidad de Barcelona, 1979, 2 vols).
  • ESCOLANO, G. de. Décadas de la Historia de la insigne y coronada ciudad y Reino de Valencia. (Valencia, Terraza, Aliena y Compañía Editores, 1879, 3 vols).
  • GARCÍA, M. La Germania dels menestrals de València. (Valencia, 1935).
  • GARCÍA CÁRCEL, R. Las Germanías de Valencia. (Barcelona, Península, 19812).
  • REGLÁ, J. Historia del Pais Valencià. T. III: de les Germanies a la Nova Planta. (Barcelona, 1975).
  • SANCHÍS GUARNER, M. La ciutat de València. (Valencia, 1972).
  • VENTURA, J. Inquisició espanyola i cultura renaixentista al Pais Valencià. (Valencia, Eliseo Climent, 1978).
  • VICIANA, M. de. Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia. (Barcelona, Pablo Cortey, 1566. Ed. facsímil, con estudio preliminar e índices de S. García Martínez, Valencia, Universidad de Valencia, 1972-1983, 5 vols).
  • XIMENO, V. Escritores del Reyno de Valencia. (Valencia, Joseph Estevan Dolz, 1747, 2 vols. Ed. facsímil, Valencia, París-Valencia, 1991).
http://blogs.ua.es/historiavalencia16/2013/09/05/introduccion-a-la-revuelta-de-las-germanias/
http://www.enciclonet.com/articulo/guerra-de-las-germanias/#
http://www.lahistoriaconmapas.com/historia/historia2/biografia-de-guerra-de-las-germanias-1519-1523/

martes, 21 de noviembre de 2017

PROLEGÓMENO A LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA II de II


La inclusion de la CEDA en el Gobierno no provoca la involución prevista.pero deja clara su escasa vinculación con el proyecto republicano.En los meses siguientes a la revolución de Asturias no hay tampoco un plan de Gobierno perceptible mas allá de la represión de los revolucionarios o los intentos de inculpar a Azaña en los hechos.Las discusiones en el Parlamento ocultan su infecundidad legislativa.Gil Robles,nombrado ministro de Guerra en mayo de 1935,coloca a algunos de los Gererales desafectos al regimen (Mola,Franco,Fanjul...)en los puestos mas destacados del ejercito.A lo largo de 1935 el Partido Radical entra en una profunda crisis afectado por algunos escandalos de corrupcion (la concesion de licencia a un tipo de ruleta llamada "straperlo",trémino que se añadiria al castellano,estraperlo,como sinónimo de mercado negro y.el asunto Nombela,sobre los contratos,de suministros al ejercito).Alcalá-Zamora se resiste a dar el Gobierno a Gil Robles e intenta,en diciembre,una solucion personal entregándoselo a Manuel Portela Valladares.Las presiones recibidas desde todos los grupos parlamentarios acaban con la disolucion de las Cortes y la convocatoria de eleciones en febrero de 1936.Tanto los grupos de  derecha  como de izquierda forman listas comunes para agrupar el voto.La CEDA,temerosa temerosa de no conseguir la mayoria absoluta,organiza el Frente Nacional.Por su parte,los republicanos de Azaña y los socialistas, a los que se suman los comunistas,se agrupan entorno al Grupo Popular:La campaña se desarrolla en un ambiente hostíl.El resultado (en porcentajes de votos,que no en escaños )es de lo mas ajustado,logrando una apretada mayoria el Frente Popular.Esta mayoria del Frente Popular supone la liberacion inmediata de los presos de la revolucion de Octubre.Tras las eleciones,Azaña forma un Gobierno compuesto exclusivamente por republicanos,sin la presencia de socialistas.
En abril de 1936 es destituido Alcala-Zamora de su cargo de presidente de la República (por haber disuelto dos veces las Cortes,tal y como prevé la Constitucion),siendo elegido Azaña con la abstencion de la derecha.En los meses que transcurre desde la victoria del Frente Popular hasta el inicio de la guerra los conflictos de orden público son constantes:los grupos revolucionarios inician una campaña de huelgas,ocupaciones de tierras y ataques a edificios religiosos ;por su parte,los falangistas insisten en provocar disturbios y en cometer atentados contra militantes de otros partidos y fuerzas del orden.En marzo de 1936,el atentado por parte de falangistas contra Jimenez  de Asua,intelectual socialista y uno de los padres de la Constitucion de 1931,que causa el fallecimiento de su escolta unos dias despues,da lugar a la ilegalización de la Falange y a la dedención de su junta politica,incluido Jose Antonio.
La polarizacion y el clima de enfrentamiento se incrementan en la primavera de 1936,cuando un sector del ejercito tiene ya avanzada la conspiracion para un golpe de estado.El general Mola,destinado en el gobierno militar de Pamplona.adonde el gobierno del Frente Popular lo ha trasladado, por desconfiar de el,inicia una serie de contactos y elabora diveresas directrices que van perfilando una accion,con apoyo de sectores civiles,dirigida al derribo del Gobierno.Pese a tratarse de una maniobra militar,los conspiradores establecen contacto con el movimiento carlista,con Falange,con la CEDA,con Accion Española..etc
Llegado el verano,la sublevacion a falta de algunos matices esta lista.Los enfrentamientos en las calles,siguen su escalada...
El dia 12 de julio,Jose Castillo,teniente de la guardia civil de Asalto (simpatizante socialista),cae muerto de un atentado.Como represalia pocas horas despues es asesinado el lider de la derecha monarquica,Jose Calvo Sotelo.
El Gobierno,ajeno a la conspiracion puesta en marcha por Mola intenta restablecer el orden público.Sin embargo,no tendrá practicamente tiempo al inicirse el golpe de Estado preparado los meses anteriores,por un importante sector del ejercito.
Los ataques recibidos por la Republica desde todos los frentes,llegan a su punto culminante con el golpe de Estado de 1936,que pretende terminar con la democracia e instaurar la dictadura (en este caso de signo radicalmente distinto del anterior de 1934,que era la dictadura del proletariado).
Si en 1932 y 1934 la Republica logra controlar a aquellos que intentaron imponer sus criterios,en 1936,la situacion es mas compleja.El clima de enfrentamiento politico y de violencia callejera se han acentuado.
Los problemas que esta situacion genera al Gobierno para asegurar el mantenimiento del orden publico son cada vez mayores.Los enemigos del regimen republicano,alienta una salida violenta.En esta ocasión estan mas organizados,son mas numerosos y apuestan fuerte.
Ya no se rata de un golpe como el organizado por Sanjurjo en 1932,al poco de proclamarse la Republica,sin un objetivo claro,mal calculado y con escasas fuerzas comprometidas.Esta vez el apoyo es mayor,ha crecido al ganarse la Republica el rechazo de los sectores ,como el ejercito,la Iglesia y las clases terratenientes,que se han visto afectadas por las reformas emprendidas.
En cualquier caso,el mayor problema del sistema democratico,junto a la debilidad del Estado,es la carencia de apoyos sociales firmes.España es,en la década de 1930,una democracia sin demócratas,un regimen en el que tan solo una pequeña proporcion de su clase politica y algunos sectores aislados confian.La tentacion totalitaria seduce a buena parte de la sociedad.Al igual que ocurre en ese momento en la mayoria de paises europeos,los españoles,en particular las generaciones mas jovenes,lejos de intentar una modernizacion de las estructuras politicas,de recuperar el tiempo perdido y acercar el pais a los regimenes liberales europeos,son atraidosbien por el modelo fascista,del que Alemania e Italia son genuinos representantes,bien por el modelo comunista,tanto el instaurado en la Union sovietica como cualquiera de sus variantes.La accion emprendida por los militares en 1936,en una sociedad dividida ,enfrentada y sin una cultura politica democratica,sera la chispa que haga arder un regimen que intentó,precisamente,pese a sus errores,integrar a todos los españoles en un Estado democrático.
    
  

martes, 14 de noviembre de 2017

PROLEGÓMENO A LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA I de II


Una etapa importante en este proceso y digna de tener en cuenta es la aprobacion de la nueva Constitucion por parte de la Republica en el año 1931.La necesidad de recuperar a los republicanos conservadores y el prestigio de su figura hacen que Alcala-Zamora sea elegido Presidente de la Republica Española y Azaña nuevo presidente del gobierno,sus dotes politicas y su participacion en los debates parlamentarios le han convertido en un politico destacado del momento,asi intenta poner en marcha los objetivos que posibilitaron la llegada de la joven Republica.
El camino democrático emprendido es constatable en la celebracion abierta de elecciones  y en el proceso de elaboracion  de esta nueva Constitucion.Mas problemas tiene el intento de generalizar el laicismo o modernizar las estructuras agrarias del pais.Ponen en marcha un ambiciosos plan educativo hablitando mas cantidad de maestros y creando nuevas escuelas.La Iglesia, que se habia ocupado practicamente  de esta vertiente,se ve duramente afectada,siguiendo el precepto constitucional,se prohibe la enseñanza por parte de las instituciones religiosas y se aprueban una serie de normas que restringen la presencia de la religion en el ámbito público, lo cual acaba por movilizar a los católicos en contra del nuevo regimen.
La reforma agraria,intenta redistribuir la propiedad de las tierras,para ello se apoya en la expropiacion de los latifundios y el asentamiento de campesinos en las tierras expropiadas.El rechazo de los afectados y la lentitud de los tramites burocraticos impiden su avance lo suficiente,consiguiendo de nuevo,enfrentar a la Republica con poderosos sectores sociales.Ademas se intenta reformar al ejercito,aquejado de un exceso de oficialidad y excesivamente politizado.Azaña ha llevado a cabo una impecable reforma desde el punto de vista tecnico que no es consensuada con los afectados,levantando oposiciones y hostilidad.De esta forma la Republica se gana en los dos primeros años de existencia el rechazo,de la iglesia,los terratenientes y una gran parte del ejercito.
Junto a estas reformas,la cuestion territorial,es otro de los ejes sobre los que gira la politica republicana,determinados sectores sociales catalanes y en menor medida vascos y gallegos impulsan el reconocimiento de sus diferencias culturales ( el coronel Maciá,confundador junto a Lluis Companys de Esquerra Republicana de Catalunya,proclama el Estado catalan),con lo que el gobierno provisional debe de intentar frenar una operación que puede tener consecuencias fatales  para  el nuevo sistema...tras una serie de arduas negociaciones entre los meses de mayo y septiembre de 1932 se discute en las Cortes el proyecto de Estatuto Catalan,dando lugar a no pocos enfrentamientos que finalmente es aprobado en septiembre de 1932.En caso del Estatuto vasco,tiene mas problemas debido a la renuncia de Navarra a incorporarse al mismo y al poco entusiasmo que despierta en Alava,por lo que no será aprobado hasta octubre del 1936,una vez comenzada la guerra,sin haber sido discutido en las Cortes.
En los meses que transcurren desde la proclamacion de la Republica y especialmente desde la aprobación de la Constitucion  el sistema politico va ganando poderosos enemigos en cada decisión tomada,apenas dieciseis meses después el general Sanjurjo ejecuta un golpe de Estado,cuya operacion mal planificada desemboca en un rotundo fracaso. 
La derecha católica,opta por organizarse politicamenete y se funda la Confederacion Española de Derechas Autonomas (CEDA),liderada por Gil Robles ,que pretende dar marcha atras a las reformas iniciadas por la Republica,especialmente las que afectan a la cuestión religiosa,cuya meta es un sistema alejado del pluralismo ,mas proximo a los que se han configurado en  la Italia de Mussolini o el Portugal de Salazar.
Grupos autodenominados fascistas hacen su aparición tambien en este momento en España,de forma tardia si se compara con lo ocurrido en otros paises del entorno.
Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo,crean las Juntas Ofensivas Nacionales (JONS),organizacion que se autodefine como nacional socialista,a las que se suma Falange Española,dirigida por Jose Antonio Primo de Rivera,ambas se unen ,dando lugar a Falange Española y de las JONS.Desde su creacion,estos grupos parecen tener como objeto generar un clima desestabilizador,que permita imponer su ideario dificil de alcanzar de otro modo y aunque su presencia es grande,su aceptacion es pequeña.
Por su parte la politica de confrontacion de la Confederacion Nacional de Trabajadores (CNT),el sindicato anarquista,que provoca la reaccion violenta de las fuentes del orden publico y la constante conflictividad laboral,completan un panorama de acoso constante a un sistema politico tan necesitado de apoyos.Item otro pequeño partido,el comunista,cuyo programa bolchevique y politica revolucionaria provocan no pocos enfrentamientos con los grupos fascistas,trasladando ambos grupos su discusion a la calle.
La crisis economica,consecuencia del crack del 29,que eleva los niveles del paro,la movilizacion politica de la Iglesia ( para invertir el camino andado),el desgaste de Azaña  y la presion a que es sometido el Presidente de la Republica,motivan la retirada,por parte de este,de la confianza al Jefe de Gabinete.Esta circunstancia sumada a otras,motivan la disolucion de las Cortes y tras un breve mandato de Martinez Barrio,la convocatoria anticipada de un proceso electoral.
En las elecciones generales celebradas en noviembre de 1933,vence el CEDA (no por mayoria absoluta),por lo que debe aliarse y lo hace...Las coincidencias entre el partido Radical y el CEDA permiten dar marcha atras a numerosas reformas emprendidas en el primer bienio:el clero vuelve a cobrar sueldos del Estado,los colegio religiosos abren sus puertas,los golpistas del 1932 son amnistiados;el mayor varapalo es para el partido socialista,cuyo reformismo,lejos de afianzar su proyecto,lo relega electoralmente.Temeroso de que el autoritarismo acabe con su supresion (como ha sucedido en Italia o Alemania) el sector mas izquierdista,encabezado por Largo Caballero,radicaliza su discurso revolucionario.
La inclusion en el ejecutivo de algunos ministros de la CEDA en el 34,después de distintas crisis en el seno del Gobierno,desata un levantamiento revolucionario dirigido por el PSOE y la UGT (junto a Esquerra Republicana de Catalunya y el Partido Comunista).La noticia de un nuevo Gobierno con participacion de la CEDA da lugar;segun lo previsto,a una huelga general con distinto grado de seguimiento en todo el país,pero rapidamente sofocada.En Catalunya el presidente Companys proclama durante unas horas el Estado catalan,rindiendose poco después.Pese a fracasar en Madrid,Cataluña y el Pais Vasco,el conflicto se extiende en Asturias,donde los revolucionarios se hacen con el control de toda la provincia,incluida Oviedo (su Capital)
Para poner fin al levantamiento es necesaria la intervencion del Ejercito.Tropas africanas,al mando del entonces General Franco,acaban con la insurreccion.Mas de mil muertos,incluidos los fusilamientos tanto de religiosos por parte de los revolucionarios como de estos por parte de las fuerzas del orden (Ejercito),componen el balance de la contienda.
Siendo esta la primera aproximación a lo que será un escenario de guerra total apenas dos años despues... 






  

martes, 7 de noviembre de 2017

PREÀMBULO A LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


A modo de reflexión sobre este tema quiero hacer una pequeña introduccion ...A los ochenta y un años de su estallido,la Guerra Civil Española todavia genera discusiones apasionadas y a veces crispadas.En muchos sentidos,su escala geografica,la cantidad de bajas,las consecuencias demográficas y sus horrores tecnológicos,han quedado empequeñecidos por muchos confictos posteriores:A la luz de la Segunda Guerra Mundial,Corea y Vietnam, y la guerras de Oriente Medio y del Golfo,la Guerra Civil Española puede parecer un riña menor y olvidable.
Pero la Guerra Civil Española sigue despertando interés y debate,tanto de tipo académico como polémico:De hecho,tanto es asi que se han publicado cerca de veinte mil libros sobre el conflicto:En un principio,esto fué debido  al hecho de que durante casi cuarenta años,políticos,religiosos,militares y propagandistas del victoriosos General Franco elaboraron una interpretación de la guerra cuya finalidad era justificar el golpe militar de 1936,la Guerra Civil y la consiguiente dictadura.Esta historiografia o mejor dicho propaganda, provocó un contraesfuerzo tanto de los republicanos vencidos como de los estudiosos independientes extrajeros y hay pocos indicios de que esta inundacion se vaya a detener.
Realmente se ve apremiante la necesidad de un tratado falto de partidismos,dentro de España y mas allá de sus fronteras,la ruptura final del tabú del llamado "pacto del olvido"ha tenido un impacto dramático.Las victimas de la violencia republicana fueron recordadas en los años posteriores a la Guerra,este no ha sido el caso de los fallecidos republicanos.Realmente hubo una cortina de silencio,incluso después de la muerte de Franco, en aras de la necesidad de alentar el crecimiento de la frágil flor de la democracia.Ultimamente,con la democracia ya consolidada para sostener un debate serio sobre la Guerra y sus consecuencias,ha cobrado premura  debido a la inevitabilidad biológica de la desaparición de los testigos.La creacion de asociaciones dedicadas a la recuperacion de la memoria histórica han ayudado a cerrar las heridas emocionales de la familias de las victimas.Sin embargo tambien ha provocado un resurgimiento de la polémica.
Estas nuevas polémicas llegan para complicar una tarea ya harto dificil para quien no es especialista con dedicación a este tema.
Escribir con sencillez sobre un tema tan complejo es una tarea muy dificil.Es imposible minimizar su tremenda importancia histórica.Mas allá de su impacto trascendental dentro de la España misma, la Guerra Civil Española fue punto álgido internacional de los años treinta.Balwin y Blum,Hitler y Mussolini,Stalin y Trotsky,todos desempañaron papeles sustanciosos en el drama español.
"La guerra"...para generaciones de españoles,los que la vivieron y los que sufrieron directamente sus consecuencias,la guerra civil del 36 fue la "guerra" a secas.Ella ha sido el episodio central de nuestra historia contemporanea.A ella condujeron desencuentros y confrontaciones larvadas durante decadas y de ella han derivado los acontecimientos históricos desarrollados desde entonces,incluido nuestro presente mas inmediato.No debe entenderse (en mi opinión),tal como determinaron algunos historiadores.Simplemente fue la consecuencia directa del fracaso de un golpe de estado,el 18 de julio de 1936,en un momento de maxima tensión y polarización politica.Una vez en marcha,enseguida se destaparon odios,rencores y violencias hasta entonces desconocidos.Un inevitable afán por imponer ideas y conductas a propios y extraños completó el panorama de un conflicto que solo acabó,como no podia ser de otra manera,con la victoria del mas fuerte.
En un  siglo plagado de guerras de todo tipo, la Guerra Civil Española no ha perdido en ningun momento el interés que despertó desde su inicio.En ella ademas de españoles contra españoles,se enfrentaron por primera vez las principales ideologias del siglo XX (comunismo,fascismo,liberalismo democrático...)
Situandonos en una etapa anterior a la Guerra Civil y resumiendo el panorama de esta época...
LLegada la restauración,el liberalismo se habia impuesto de forma natural,recibiendo incluso el apoyo de la Iglesia Católica.A pesar de que el sufragio se hizo universal (masculino) en junio e 1890 ,el sistema politico de apoyo es una ficcion democrática mediante la cual se celebraban elecciones no competitivas que permitian una alternancia constante de los dos grandes partidos,el Liberal y el Conservador:Sagasta frente a los liberales y Canovas de los Conservadores.Este fraude electoral era posible gracias a la particular estructura del poder clientelar.Los caciques,verdaderos empresarios politicos,conseguian el apoyo a cambio de favores  (un cargo,una licencia,un destino,un tramite...)que eran devueltos a modo de voto.
Iniciado el siglo,determinados grupos sociales buscan una solucion a la crisis del sistema (entre ellos la Generacion del 98).Algunos como Joaquin Costa,señalan el origen del problema en la oligarquia y el caciquismo,grandes lacras que deben superarse con fomento e instruccion.
Aunque el turno electoral,sigue su curso,los Gobiernos son mas breves y la situacion politica se hace mas compleja .La ocupacion de Marruecos (alentada por Maura)tendrá grandes dificultades,esta presencia en Marruecos obliga a realizar un esfuerzo económico enorme y lanza al pais a la guerra abierta...(mas de 65.000 soldados son enviados alli a partir de 1912) :Se trata de un conflicto que a pocos favorece,a excepcion de los jovenes oficiales del ejercito africanista,que consiguen condecoraciones y ascensos a gran velocidad.
El conflicto marroqui llega a su punto álgido en 1921,cuando el ejercito español es derrotado en Annual,perdiendo buena parte del terreno conquistado desde 1909 y dejando miles de muertos en una retirada caótica.
La creciente participacion e influencia del ejercito en la vida publica llega a su cenit el 13 de septiembre de 1923,fecha en la que el General Primo de Rivera pone en marcha un pronunciamiento que conduce a la dictadura.
En el manifiesto que explica su acción pese a comenzar diciendo que "No tenemos  que justificar nuestro acto",realiza un pormenorizado listado de los males que aquejan el pais :asesinatos,atracos,depreciacion de la moneda,intrigas y un sinfin de etcs...Inmediatamente se constituye un Directorio militar en Madrid,que vincula la monarquia a a la dictadura recien iniciada.
Esta dictadura intenta atajar principalmente dos problemas,Marruecos y el orden público,el primer caso tras el desembarco de Alhucemas (ayudados por Francia),logra la pacificacion y en el segundo caso el orden público sin ser  restaurado totalmente es mitigado.
La oposicion a esta dictadura surge en el mundo intelectual y universitario. Unamuno es desterrado a Fuerteventura,los mas insignes profesores abandonan sus Catedras,Ortega y Gasset,Jimenez de Asua o Sanchez Roman entre otros.
En enero de 1930,retirada la confianza de los sectores que le habian apayado,Primo de Rivera abandona el poder y se traslada a Paris.El daño causado por esta dictadura al sistema politico fue grande,impidiendo la normaizacion democratica de Regimen de la Restauracion.Los intelectuales ,como Ortega y Gasset,Antonio Machado o Marañon entre otros se pusieron al lado de la Republica.Viejos y nuevos politicos como Niceto Alcalá Zamora,Miguel Maura o Manuel Azaña,no ocultan su opcion politica.
En agosto de 1930 las fuerzas de la republica acuerdan la sustitucion de la monarquia y las principales reformas que (una vez derribada) deberian llevarse a cabo,comenzando a participar partidos de todo tipo de orientacion politica debido al denominado Pacto de San Sebastian.
En los meses que transcurren desde la proclamacion de la Republica,la aprobacion de la Constitucion y especialmente desde la llegada de Azaña a la presidencia del Gobierno,el joven sistema politico va cobrando enemigos en cada decision tomada.Apenas unos dieciseis meses despues el general Sanjurjo ejecuta un golpe de Estado,ofendido por su alejamiento de la Guardia Civil  desde cuyo mando habia favorecido la llegada de este nuevo regimen,es operacion pronunciada desde Sevilla,fue (segun expertos) mal planificada y un profundo fracaso.
En las elecciones de 1933 (en las que por primera vez se ejerce el voto femenino),vence la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).El resultado,sin embargo no es suficiente para gobernar en solitario siendo precisa una alianza entre el Partido Republicano Radical y la CEDA.
La inclusion de la CEDA deja ver claramente su escasa vinculacion con el proyecto republicano.Gil Robles (nombrado Ministro de Guerra ) coloca algunos de los generales desafectos al regimen (Mola,Franco,Fanjul...)en los puestos mas destacados del Ejercito.A lo largo de 1935 el Partido Radical entra en una gran crisis afectado por algunos escandalos de corrupcion. Las presiones recibidas desde todos los grupos  parlamentarios acaban con la disolucion de las Cortes y la convocatoria de las elecciones  de febrero de 1936.Tanto los grupos de derecha como los de izquierda forman listas comunes para agrupar votos.La CEDA ,organiza el Frente Nacional (por temor a no conseguir la mayoria absoluta).Por su parte los republicanos de Azaña y los socialistas ,a los que se suman los comunistas,se agrupan en torno al Frente Popular.
El resultado es favorable al Frente Popular ,pasando a formar gobierno Azaña,compuesto exclusivamente por republicanos,sin la presencia de socialistas.
En los meses que transcurren desde la victoria del Frente Popular hasta el inicio de la guerra,los conflictos de orden público son constantes :los grupos revolucionarios inician una campaña de huelgas ,ocupacion de tierras y ataques a edificios religiosos;por su parte,los falangistas insisten en provocar disturbios y cometer atentados contra militantes de otros partidos y fuerzas de orden.
La polarizacion y el clima de enfrentamiento se incrementan en la primavera de 1936,cuando un sector del ejercito tiene ya avanzada la conspiracion para un golpe de estado...
Aqui tenemos a grandes rasgos el panorama de una crispada España, y el caldo de cultivo para el inicio de la Guerra Civil española de 1936 que es el tema a tratar...


  

miércoles, 18 de octubre de 2017

CANTAR DEL MIO CID Y EL CÓDICE DE VIVAR


El Cantar de mio Cid es un poema épico anónimo del siglo XII que refiere las hazañas de madurez del Cid, en torno al episodio central de la conquista de Valencia, tras ser desterrado de Castilla por el rey Alfonso. Éste lo condena al exilio por haber dado crédito a los envidiosos cortesanos enemigos del Cid, quienes lo habían acusado falsamente de haberse quedado parte de los tributos pagados a la corona por el rey moro de Sevilla. El texto conservado se inicia cuando el Cid y sus hombres se preparan para salir apresuradamente de Castilla, pues se acerca el final del plazo impuesto por el rey Alfonso. Tras dejar el pueblo de Vivar, de donde era natural, dejando allí su casa abandonada, el Cid, acompañado de un pequeño grupo de fieles, se dirige a la vecina ciudad de Burgos. Los ciudadanos salen a las ventanas a verlo pasar, dando muestras de su dolor, pero su pena por el héroe no es capaz de hacerles contravenir la orden real que prohíbe hospedar y abastecer al desterrado. El Cid y los suyos se ven entonces obligados a acampar fuera de la ciudad, a orillas del río, como unos marginados.
En esta situación reciben el auxilio de un caballero burgalés vasallo del héroe, Martín Antolínez, que prefiere abandonarlo todo antes que dejar al Cid a su suerte. Sin embargo, su ayuda no es suficiente, pues el héroe, que carece del oro supuestamente malversado, no posee los recursos necesarios para mantener a sus hombres. Por ello, con la ayuda del astuto Martín, urde una treta: empeñarles a unos usureros burgaleses, Rachel y Vidas, unas arcas aparentemente llenas de los tributos desfalcados, pero que en realidad están rellenas de arena. Consigue así seiscientos marcos de oro, cantidad suficiente para subvenir a las necesidades más inmediatas. A continuación el Cid y los suyos siguen viaje hacia San Pedro de Cardeña, un monasterio benedictino donde se ha acogido la familia del héroe, mientras este se halle en el destierro. La estancia es, sin embargo, muy breve, porque el plazo para salir del reino se agota. Tras una desgarradora despedida, el Cid prosigue viaje y, esa misma noche, llega la frontera de Castilla con el reino moro de Toledo. Antes de cruzarla, el héroe recibe en sueños la aparición del arcángel Gabriel, quien le profetiza que todo saldrá bien.
Animado por el aviso celestial, el Cid entra tierras toledanas dispuesto a sobrevivir en tan duras condiciones, iniciando su actividad primordial en la primera parte del destierro: la obtención de botín de guerra y el cobro de tributos de protección a los musulmanes. Para ello desarrolla una primera campaña en el valle del río Henares, compuesta de dos acciones combinadas: mientras el Cid, con una parte de sus hombres, consigue tomar la plaza de Castejon, la otra parte, al mando de Álvar Fáñez, su lugarteniente, realiza una expedición de saqueo río abajo, hacia el sur. Las dos operaciones resultan un éxito y se obtienen grandes ganancias, sin embargo, al ser el reino de Toledo un protectorado del rey Alfonso, es posible que éste tome represalias contra los desterrados. Por ello, el Cid vende Castejón a los moros y sigue viaje en dirección nordeste. La segunda campaña tendrá como escenario el valle del Jalón. Tras recorrerlo saqueándolo a su paso, el Cid establece un campamento estable, con dos objetivos: cobrar tributos a las localidades vecinas y ocupar la importante plaza de Alcocer. La caída de esta localidad, que el Cantar de mio Cid presenta como la clave estratégica de la zona, hace cundir la alarma entre la población musulmana circundante, que acude a pedir auxilio al rey Tamín de Valencia. Éste, preocupado por la pujanza del Cid, envía a dos de sus generales, Fáriz y Galve, para que lo derroten. Éstos lo asedian en Alcocer, pero el héroe, aconsejado por Álvar Fáñez, decide atacar a los sitiadores por sorpresa al amanecer, lo que le proporcionará una sonada victoria.
Pese al triunfo, el Cid considera que se halla en una situación difícil, así que, como en Castejón, vende Alcocer y prosigue viaje hacia el sudeste. En ese momento, ha adquirido ya tantas riquezas que se decide a enviar a Álvar Fáñez con un regalo para el rey Alfonso, como muestra de buena voluntad y un primer paso hacia la obtención de su perdón. Mientras su embajador va a Castilla, el Cid se adentra por el valle del Jiloca, hasta hacerse fuerte en un monte llamado El Poyo del Cid, nombre que, según el poema, se debe a este asentamiento de su héroe. Desde allí, el Cid realiza diversas incursiones y obliga a los habitantes de la zona a pagarle tributo. Más tarde se desplaza hacia el este, a la zona del Maestrazgo, que se hallaba bajo el protectorado del conde de Barcelona. Éste, al conocer la actuación del Cid, se propone darle un escarmiento y se dirige en su busca con un fuerte ejército. La batalla se producirá en el pinar de Tévar y, como siempre, el Cid resulta victorioso. Además de obtener un rico botín, el héroe y los suyos capturan a los principales  caballeros barceloneses y al propio conde. Éste, despechado, decide dejarse morir de hambre, pero al cabo de tres días, cuando el Cid le propone dejarlo en libertad sin pagar rescate, a cambio de que coma a su mesa, el conde accede muy contento, olvidando sus anteriores promesas.



Tras su victoria (bélica y moral) sobre el conde de Barcelona, el Cid comienza su campaña en Levante. Su objetivo último ya no es el saqueo y la ocupación transitoria, como en Castejón y Alcocer, sino la conquista definitiva de Valencia y la creación de un nuevo señorío, donde el héroe y sus vasallos puedan vivir permanentemente. Para ello, el héroe comienza por controlar la zona que rodea Valencia, para estrechar el cerco en torno a ella. Tras la toma de Murviedro (Sagunto), los moros valencianos intentan detener su avance asediándolo allí. Sin embargo, como había pasado antes en Alcocer, las tropas del Cid los derrotan por completo, lo que aún les da más ímpetu en sus propósitos de conquista. Al cabo de tres años, han ocupado casi todo el territorio levantino, dejando aislada a Valencia. Sus habitantes, desesperados, piden ayuda al rey de Marruecos, pero éste no puede dársela. Perdida toda esperanza de socorro, el Cid cierra el cerco y, tras nueve meses de asedio, cuando el hambre aprieta ya a los valencianos, se produce la rendición.
La conquista de Valencia no asegura aún su posesión. Al conocer la noticia, el rey moro de Sevilla organiza una expedición para intentar recuperarla, pero fracasará por completo, al ser derrotado por el Cid y los suyos, que completan con el enorme botín las grandes riquezas obtenidas tras la toma de la ciudad. Afianzada la situación, el Cid toma una serie de medidas para garantizar la adecuada colonización de la ciudad y su organización interna. Incluso aprovecha la llegada de un clérigo guerrero, el francés Jerónimo, para instaurar un obispado valenciano. Además, envía de nuevo a Álvar Fáñez con un nuevo regalo para el rey Alfonso, al que pedirá permiso para que la familia del Cid se reúna con él en Valencia. La embajada es un éxito, pues el rey acepta complacido la dádiva y concede el permiso solicitado. Además, provoca efectos contrarios entre los cortesanos, pues despierta la envidia de los calumniadores que habían provocado su exilio (encabezados por Garcí Ordóñez) y la admiración de otros aristócratas, entre ellos los infantes de Carrión, que se plantean la posibilidad de casar con las hijas del Cid y beneficiarse así de sus riquezas.




Acompañadas por Álvar Fáñez, la esposa y las hijas del Cid, junto con sus damas, se dirigen a Valencia. Mientras tanto, el Cid es informado allí de la decisión real y envía una escolta a buscarlas a Medinaceli, extremo de la frontera castellana. Desde allí, la comitiva avanza hacia Valencia, donde el héroe la espera impaciente. Su llegada es motivo un recibimiento a la vez solemne y alegre. La llegada de la familia del Cid se corresponde con un período de calma y felicidad. Sin embargo, la llegada de la siguiente primavera (época en que los ejércitos se movilizaban) les trae el ataque del rey Yúcef de Marruecos. Se va a librar entonces el mayor de los combates descritos en el Cantar de mio Cid, pues es el único que dura dos días seguidos. Pese a la superioridad numérica del adversario, el empleo de una sabia táctica dará una vez más el triunfo al Cid y a los suyos. Gracias al importante botín obtenido, el héroe puede enviar un tercer regalo al rey Alfonso, de nuevo por mano de Álvar Fáñez. La alegría del rey es tan grande como la ira de los cortesanos enemigos del Cid y el prestigio de éste mueve por fin a los infantes de Carrión a pedirle al rey que gestione sus bodas con Elvira y Sol, las hijas del Cid. El rey accede y decide a la vez otorgar formalmente su perdón al Cid.
La reconciliación del monarca y el héroe se produce en una solemne reunión de la corte junto al río Tajo, que dura tres días. El primero, el Cid es recibido a su llegada por el rey, quien lo perdona públicamente y luego los agasaja a él ya sus hombres. El segundo día es el Cid quien organiza un banquete en honor del rey. Por último, al tercer día, se abordan las negociaciones matrimoniales. El Cid se muestra bastante remiso a este matrimonio, pero accede por deferencia hacia el rey. Acordado, pues, el enlace, la reunión se disuelve y el Cid y los suyos, acompañado por los infantes y por numerosos nobles castellanos que quieren acudir a sus bodas, regresan a Valencia. Allí tienen lugar las nupcias, que se celebran con el lujo apropiado al nivel social que ha alcanzado el Cid y con profusión de celebraciones caballerescas, que duran quince días. Tras las bodas, los infantes se quedan a vivir en Valencia, siendo la convivencia satisfactoria durante un par de años.
Cierto día, un león propiedad del Cid se escapa de su jaula, sembrando el terror por el alcázar de Valencia. El héroe está durmiendo y sus caballeros, que están desarmados, lo rodean para protegerlo, mientras que sus yernos huyen despavoridos y se esconden donde pueden. Cuando el Cid se despierta, conduce de nuevo al león a su jaula como si nada. La admiración que despierta el gesto del héroe es, sin embargo, menor que las burlas que provocan los infantes por su notoria cobardía. Ésta quedará confirmada poco después, cuando las tropas del rey Bucar de Marruecos acudan a intentar de nuevo recuperar Valencia. Allí, frente a las proezas de los demás hombres del Cid, sus yernos huirán ante los moros, y sólo la buena voluntad de los principales caballeros impide que el héroe se entere de ello. Sin embargo, las críticas de que son objeto por parte del resto de sus hombres y la riqueza obtenida tras el reparto del botín les hacen urdir un plan para vengarse de las ofensas sufridas. Para ello, deciden abandonar Valencia con la excusa de mostrarles a las hijas del Cid sus propiedades en Carrión, a fin de dejarlas abandonadas por el camino.
Así lo ponen en práctica y, colmados de regalos por el Cid, se ponen en marcha. Por el camino, intentan asesinar a Avengalvón, el gobernador musulmán de Molina, aliado del Cid. Sin embargo, este descubre sus planes y, por consideración hacia el héroe, los deja marchar. Los infantes y su séquito siguen su marcha, hasta llegar al robledo de Corpes. Allí, tras hacer noche, envían a su gente por delante y se quedan a solas con sus esposas, a las que golpean brutalmente y dejan abandonadas a su suerte. Afortunadamente, su primo Félez Muñoz, al que el Cid había enviado en su compañía, acude a rescatarlas y da aviso al Campeador. Éste, además de enviar a sus caballeros para que traigan de regreso a sus hijas, manda a Muño Gustioz, uno de sus mejores hombres, a querellarse ante el rey don Alfonso. Éste, que había sido el promotor de los desdichados matrimonios, acepta la demanda del Cid y convoca una reunión judicial de la corte, a fin de dictaminar lo más justo.



Las cortes se reúnen en Toledo y a ellas acuden el rey, los infantes de Carrión con sus deudos (a los que se suma Garcí Ordóñez) y el Cid con sus principales caballeros. Éste reclama a sus yernos los dos excelentes espadas, Colada y Tizón que les había regalado al despedirse de ellos. Los infantes se las devuelven y respiran satisfechos, creyendo que el héroe se conforma con eso. Sin embargo, a continuación les reclama los tres mil marcos de la dote de sus hijas, que la disolución del matrimonio les obliga a restituir. Los infantes, que unen a sus anteriores defectos el ser unos dilapidadores, deben devolverle al Cid esa suma en especie, pues carecen de liquidez. Con todo, se avienen a ello pensando, como antes, que la demanda se acaba ahí. De nuevo se equivocan, pues el héroe ha dejado para el final el asunto más grave: la afrenta recibida por el maltrato y abandono de sus hijas. De acuerdo con los usos de la época, se produce un desafío de los caballeros del Cid a los infantes, a los que se suma su hermano mayor, Asur González. El rey acepta los desafíos y determina que las correspondientes lides judiciales se efectuarán en Carrión al cabo de tres semanas. En ese momento, los embajadores de los príncipes de Navarra y de Aragón llegan a la corte para pedir la mano de las hijas del Cid, lo que provoca gran satisfacción en la corte.
El héroe da instrucciones a sus caballeros y regresa a Valencia. Vencido el plazo, se reúnen en Carrión los hombres del Cid y los de Carrión, bajo la supervisión del rey. Tienen entonces lugar los tres combates, con todas las formalidades previstas por la ley. En ellos, los caballeros del Cid, Pedro Bermúdez, Martín Antolínez y Muño Gustioz, vencen a los dos infantes y a su hermano, que quedan infamados a perpetuidad. Los campeones del Cid regresan satisfechos a Valencia, donde son acogidos con gran alegría. En este momento, el héroe, recuperada su honra y emparentado con los reyes de España, ha alcanzado su cumbre. Tras ella, nada queda por contar, salvo recordar que su muerte acaeció en la solemne fiesta de Pentecostés.



El mayor de los cantares de gesta españoles de la Edad Media y una de las obras clásicas de la literatura europea es el que por antonomasia lleva el nombre de su héroe: el Mio Cid. Este cantar se ha conservado en su forma poética en un único códice, que actualmente se custodia en la Biblioteca Nacional de Madrid. Se trata de un códice en cuarto (con dimensiones medias de 198 × 150 mm), de 74 hojas (originalmente 78), elaborado con pergamino, posiblemente de cabra, grueso y de preparación algo tosca. Consta de once cuadernillos, cosidos entre sí mediante cinco nervios y encuadernados con tabla forrada de badana barnizada de negro y estampada con orlas de oro (del que quedan muy pocos restos) y conserva parte de dos broches de cuero y metal con los que se mantenía cerrado. Esta encuadernación es del siglo XV y fue la segunda que experimentó el códice, sin que se tenga certeza sobre la fecha de la anterior, seguramente coetánea de su escritura. La impaginación o distribución del texto en la página se realizó mediante un pautado a punta seca en el primer cuadernillo y a punta de plomo (o quizá de plata) en los restantes. Dicho pautado está formado por dos líneas maestras verticales y otras dos horizontales, que delimitan una caja de escritura que varía entre los 174 x 121 mm y los 163 × 112 mm. El texto está escrito a renglón seguido, con una media de 25 líneas por plana, en letra gótica libraria híbrida de notular y textual (también denominada cursiva formada), a una sola tinta (sin duda negra en su origen, pero que hoy se ve de color pardo), escrita sin lujo, pero con esmero. Todos los versos se inician con una mayúscula gótica. En catorce ocasiones se emplean capitales lombardas de gran tamaño como iniciales ornamentales de sobria decoración, las cuales, sin embargo, no parecen desempeñar ninguna función específica en relación con el contenido. También hay dos ilustraciones que representan sendas cabezas femeninas de largas melenas, realizadas en el margen derecho del f. 31r, las cuales se ha pensado que podrían aludir a las hijas del Cid, allí mencionadas, aunque esto es muy inseguro, entre otras cosas porque la segunda cabeza es copia, con peor mano, de la primera, lo que hace pensar en un mero ejercicio de pluma, de los que pueblan los márgenes de los manuscritos medievales, antes que en una figura relativa al contenido.



Este manuscrito lleva una suscripción de copista que fija su realización en el año 1245 de la era hispánica, correspondiente al 1207 de la cristiana:

               Quien escrivió este libro dél’ Dios paraíso, ¡amén! Per Abbat le escrivió en el mes de mayo
                en era de mill e dozientos cuaraenta e cinco años.

Sin embargo, el códice que nos transmite esta indicación no es de principios del siglo XIII, sino del siguiente, y probablemente deba situarse, por sus características paleográficas, entre 1320 y 1330. Cabe pensar, entonces, en que el copista sufrió un error o incluso en una alteración deliberada de esa suscripción. En realidad, los numerales aparecen en el texto original en cifras romanas, “mill. & .C.C.   xL.v· años”, con un espacio entre las centenas y las decenas que podría haber contenido una tercera C, lo que permitiría fechar el colofón en la era de 1345, es decir, el año 1307, una fecha más acorde con la que puede deducirse de la constitución material del manuscrito. Esta hipótesis fue la habitualmente defendida desde que Tomás Antonio Sánchez (con el auxilio de Juan Antonio Pellicer) publicó por primera vez el Cantar de mio Cid en 1779, y se convirtió en canónica tras la monumental edición de Ramón Menéndez Pidal aparecida en tres volúmenes entre 1908 y 1911. Sin embargo, para admitir esta hipótesis, hay que suponer que dicha C fue raspada para envejecer artificialmente el códice ya en la Edad Media, puesto que en la copia extraída en 1596 por el genealogista Juan Ruiz de Ulibarri (cuando el manuscrito se conservaba en el concejo de Vivar) la fecha se lee ya como en la actualidad, lo que supone un planteamiento anticuario ajeno a la mentalidad medieval y, por lo tanto, obliga a imaginar una operación anacrónica. Por otra parte, la posibilidad de inspeccionar el códice único en 1993 con un video-microscopio de superficie y una cámara de reflectografía infrarroja me permitió determinar que en realidad no había nada raspado en ese punto, por lo que no pudo haberse eliminado la supuesta tercera C.



Esto plantea la cuestión de por qué un manuscrito del siglo XIV presenta una suscripción fechada un siglo antes. Esta situación puede sorprender, con razón, a un lector moderno, pero en la Edad Media no era extraño, en particular en los scriptoria o talleres de copia de los monasterios benedictinos, que cuando un códice se copiaba, se hiciera íntegramente, es decir, conservando incluso el colofón del modelo seguido, a fin de saber de qué ejemplar antiguo procedía la nueva copia. Esto daba lugar a lo que técnicamente se denomina una subscriptio copiata, que obviamente no transmite los datos de producción (copista, fecha y a veces lugar) de un manuscrito dado, sino de su modelo. Esta posibilidad se ve reforzada teniendo en cuenta que muy probablemente el códice conservado procede originariamente del monasterio de San Pedro de Cardeña, donde estaba enterrado el Cid, lo que hace de la subscriptio copiata una operación normal. En todo caso, puede darse por seguro que el códice que se conserva procede de un modelo perdido que databa de mayo de 1207 y había sido escrito, es decir, copiado a mano, por cierto Per Abbat o Pedro Abad. Lo que hay que dejar bien claro es que ni la fecha es la de composición de la obra ni el nombre propio es el de su autor, puesto que se trata de una típica suscripción de copista, de las que se conservan otras muchas similares en multitud de manuscritos medievales.


https://www.google.es/search?q=CANTAR+DEL+MIO+CID+Y+EL+C%C3%93DICE+DE+VIVAR&oq=CANTAR+DEL+MIO+CID+Y+EL+C%C3%93DICE+DE+VIVAR&aqs=chrome..69i57.937j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8
http://www.los-poetas.com/e/cid.htm
http://www.caminodelcid.org/Camino_Sinopsisargumental.aspx
http://www.fnmt.es/coleccionista/especiales/cantar-de-mio-cid/-/asset_publisher/XGhRF4fFdFJx/content/el-autor-y-el-manuscrito/pop_up?_101_INSTANCE_XGhRF4fFdFJx_viewMode=print
http://www.caminodelcid.org/Camino_ElcodicedeVivar.aspx
https://www.google.es/search?q=CANTAR+DEL+MIO+CID+Y+EL+C%C3%93DICE+DE+VIVAR&oq=CANTAR+DEL+MIO+CID+Y+EL+C%C3%93DICE+DE+VIVAR&aqs=chrome..69i57.937j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8
http://www.hs-augsburg.de/~harsch/hispanica/Cronologia/siglo12/Magos/mag_man1.jpg


miércoles, 11 de octubre de 2017

HIPATIA DE ALEJANDRIA ,SÍMBOLO DEL PENSAMIENTO LIBRE



La leyenda de Hipatia de Alejandría nos muestra a una joven ,bella, matemática y filósofa, cuya muerte violenta marca un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval. Pero éste es el mito; en realidad, se sabe muy poco de su vida, y de su obra se conoce sólo una pequeña parte, gracias a los escritos de algunos de sus discípulos. Es rememorada como una gran maestra y respetada por la trascendencia de sus conocimientos. Fue considerada como la mejor persona matemática viva del mundo greco-romano. Enseñó matemáticas, astronomía y filosofía, escribió diversos trabajos científicos, comentó las grandes obras de la matemática griega, construyó instrumentos científicos... Vivió durante la época del Imperio Romano en Alejandría , aunque por su formación podemos considerar que era griega, por la ubicación de Alejandría, egipcia y por la época, romana . El padre de Hipatia, Teón, fue también un ilustre matemático y astrónomo cuya vida está asociada al Museo , del que puede haber sido el último director. Fue la última científica pagana del mundo antiguo, y su muerte coincidió con los últimos años del Imperio romano. Ha llegado a simbolizar el fin de la ciencia antigua. 
En el  año 415, un crimen sacudió la ciudad de Alejandría: una muchedumbre vociferante atacó a la respetada y sabia Hipatia, la mató y se ensañó con sus restos. Los asesinos formaban parte de "una multitud de creyentes en Dios", que "buscaron a la mujer pagana que había entretenido a la gente de la ciudad y al prefecto con sus encantamientos". Así habla de la filósofa (como de una bruja) la crónica de Juan, obispo de Nikiu, una diócesis del delta del Nilo. Escrita casi tres siglos después del asesinato de Hipatia, es el texto que ofrece más detalles sobre su muerte, y también muestra una clara animadversión hacia la estudiosa, cuyas hechicerías habrían justificado su atroz final. Pero ¿quién fue en realidad Hipatia y por qué murió?




Para responder a esta pregunta debemos trasladarnos a la Alejandría de comienzos del siglo V. Por entonces, la espléndida metrópoli fundada por Alejandro Magno, famosa por su Museo (un extraordinario centro científico), su enorme Biblioteca y sus grandes templos, aún mantenía una considerable población y era la capital de Egipto. Como ciudad del Imperio romano de Oriente, la gobernaba un prefecto enviado por el emperador de Constantinopla; pero, de modo no oficial, gran parte de su gente obedecía los dictados de su obispo y patriarca, quien velaba por la fe y la ortodoxia de la comunidad cristiana.

Alejandría era un centro intelectual y comercial en el delta del Nilo y el lugar donde se conservó la cultura griega. Era una ciudad cosmopolita habitada en su mayoría por una población de origen griego, y por egipcios, romanos, judíos y, en menor cantidad, etnias árabes, sirias y persas. Fue durante siglos la metrópoli intelectual y cultural del mundo. La creó Alejandro Magno, que planeó que fuese la ciudad mejor del mundo. Tras la muerte de Alejandro (306 a. C.) su imperio se dividió, Tolomeo I heredó Egipto y Alejandría fue la capital de su reino. Tolomeo fundó allí el Museo.Durante el Imperio Romano había tres niveles distintos de instrucción: el superior, con conocimientos de matemáticas, literatura y oratoria, propio de la elite de las ciudades, donde tanto hombres como mujeres tenían un alto grado de formación; el segundo, con conocimientos aritméticos y alfabetización que permitían trabajar en asuntos administrativos y el tercero formado por la población rural y urbana. La mujer estaba sometida a la autoridad paterna o del marido. Adquiría derechos por herencia o por divorcio, pero bajo la tutela del estado que restringía sus derechos públicos. Sin educación y sin independencia económica era difícil realizar sus ambiciones intelectuales. En este entorno, Hipatia es una excepción, favorecida por la inusual liberalidad de su padre.
Desde que el emperador Teodosio I había proclamado el cristianismo como religión única del Imperio, el poder eclesiástico se había instalado en las ciudades e iba asfixiando los reductos del paganismo. Y actuaba con una intolerancia feroz, no sólo contra los adeptos a los antiguos cultos, sino contra los disidentes de todo tipo, ya fueran herejes o judíos, muy numerosos en Alejandría. En esta ciudad, tanto el clero como los monjes de los desiertos vecinos y los llamados parabolanos (unos servidores de la Iglesia que también actuaban como sus guardias) seguían los dictados del obispo, y en momentos de conflicto no vacilaban en promover violentos disturbios para demostrar su fuerza, destruir los templos de los infieles y acallar sus voces.



Fue así como, instigados por el obispo Teófilo, estos fanáticos causaron grandes destrozos en diversos santuarios paganos, y en el año 391 saquearon e incendiaron el famoso Serapeo y su espléndida biblioteca. El templo de Serapis, un emblema glorioso de la ciudad durante siglos, fue convertido en iglesia cristiana, al igual que el Cesareo, un antiguo  templo dedicado al culto del emperador. Quienes se negaban a convertirse a la fe dominante sufrían el asedio cristiano. Resultaban vanos sus intentos de apelar en su socorro a la corte imperial de Constantinopla, carcomida por las intrigas e impotente para frenar los tumultos de la masa fanática.  
En este contexto se sitúa el martirio de Hipatia. Su muerte resonó como una campanada fúnebre en el ocaso de Alejandría, el antiguo centro de la ciencia, la cultura y el arte helenísticos. Tanto los truculentos detalles del crimen como la manifiesta impunidad de los asesinos han hecho de la muerte de Hipatia un escándalo histórico memorable. Los testimonios conservados sobre la figura de Hipatia y su siniestro final proceden de dos historiadores eclesiásticos, Filostorgio y Sócrates el Escolástico, que escribieron unos veinte años después del crimen y no ocultan su reprobación ante lo espantoso de aquel acto fanático. También del neoplatónico Damascio de Damasco, que escribió medio siglo más tarde, recogiendo ecos y datos de tan escandaloso suceso, y del obispo Juan de Nikiu, mucho más tardío.



Tras haber recibido enseñanza en filosofía y matemáticas en el Museo, Hipatia viajó por Italia y Atenas, donde siguió los cursos de la Escuela Filosófica dirigida por Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia. Al regresar a Alejandría, se dedicó a enseñar matemáticas, astronomía, filosofía y mecánica a personas de todas las religiones, procedencias y razas, convirtiéndose su casa en un gran centro intelectual. Era amiga y consejera de Orestes, el prefecto del Imperio Romano de Oriente. Fue respetada como una eminente oradora y excepcional maestra, explicando las doctrinas de Plotino y de Iamblichus, un platonismo con estrecha relación con el neopitagorismo, tradición en la que las matemáticas formaban parte de la formación filosófica. Se conocen varios de sus discípulos, siendo el más importante Sinesio de Cirene, filósofo y cristiano, de familia ilustre, que llegó a ser nombrado Obispo de Temópolis.
Todos coinciden en destacar que Hipatia sobresalió como estudiosa de las ciencias y la filosofía, materias a las que se dedicó desde joven. Era hija de Teón, un ilustre matemático del Museo y astrónomo notable. Hipatia, pues, era una digna heredera de la gran tradición científica del Museo, pero a la vez se convirtió en una renombrada profesora que daba lecciones públicas sobre las ideas de Platón, y seguramente de Aristóteles, atrayendo numeroso público. Esto lo sabemos también por las cartas muy afectuosas que escribió uno de sus más fieles discípulos, Sinesio de Cirene. 
Hipatia, pues, formaba parte de la élite pagana fiel a sus antiguas ideas y creencias, y velaba por el legado clásico en un ambiente que se iba volviendo más y más hostil hacia la herencia ilustrada del helenismo. Respecto del saber de Hipatia, Sócrates el Escolástico escribe: "Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes".
Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hipatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía. Dice Filostorgio: "Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros".
Y Damascio: "De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas". Es decir, Hipatia siguió las enseñanzas del padre matemático, pero fue más allá en sus estudios de los movimientos de los astros y, sobre todo, al ampliar el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía. Eso la hizo famosa y atrajo hacia ella a muchos oyentes y discípulos.



Damascio continúa: "Puesto que era así la naturaleza de Hipatia, es decir, tan atractiva y dialéctica en sus discursos, dispuesta y política en sus actuaciones, el resto de la ciudad con buen criterio la amaba y la obsequiaba generosamente, y los notables, cada vez que hacían frente a muchas cuestiones públicas, solían aproximarse a ella  Si bien el estado real de la filosofía estaba ya en una completa ruina, su nombre parecía ser magnífico y digno de admiración para aquellos que administraban los asuntos más importantes del gobierno". Hipatia, pues, era una figura extraordinaria: mujer, pagana y sabia, influyente y con numerosos discípulos, muy admirada en la ciudad. Todo esto hizo que su eliminación por parte de cristianos fanáticos tuviera un carácter ejemplar.


El siniestro suceso ocurrió en el año 415, y fue oscuramente instigado por el obispo Cirilo, sucesor y sobrino de aquel patriarca Teófilo que había impulsado a las masas devotas a destruir el Serapeo. Como su tío, Cirilo era un patriarca con mucho poder, intrigante y taimado. Sin embargo, tras su muerte no tardaría en ser santificado por sus servicios y méritos. No sabemos bien qué desencadenó la furia de Cirilo contra Hipatia, quien ni siquiera era una intelectual combativa y hostil al cristianismo. De hecho, tenía discípulos cristianos como aquel Sinesio que le escribió tantas cartas y que llegó a ser obispo de Tolemaida.
Damascio ofrece una acusación clara  contra el patriarca y explica las causas de su hostilidad hacia la filósofa: "Ocurrió un día que Cirilo, obispo del grupo opuesto, pasaba por delante de casa de Hipatia y vio una gran multitud de gente y de caballos a su puerta. Había quienes llegaban, quienes se marchaban y quienes esperaban. Cuando Cirilo preguntó por el significado de aquella reunión y los motivos del revuelo, sus criados le explicaron que era la casa de la filósofa Hipatia y que ella estaba saludándoles. Cuando Cirilo oyó esto le entró tal ataque de envidia que inmediatamente empezó a conspirar su asesinato de la manera más detestable". La envidia, pues, habría sido el desencadenante de  los hechos.
Pero queda otro motivo que pudo influir en la inquina del obispo: las buenas relaciones de Hipatia con Orestes, el prefecto de la ciudad, que años antes había sido objeto de otro ataque callejero de los mismos fanáticos, uno de los cuales lo había herido en la cabeza con una piedra. El agresor, un monje llamado Amonio, fue sometido a tortura y falleció, tras lo cual Cirilo depositó sus restos en una iglesia y le rindió el culto que se daba a los mártires. Las relaciones entre el poder eclesiástico y el poder civil se habían tensado hasta el extremo, e Hipatia reunía la doble condición de pagana y próxima a Orestes, lo que no podía menos que concitar el odio del patriarca. Cuando Damascio califica a Cirilo de  "obispo del grupo opuesto" quizá tenga en mente a quienes se enfrentaban a él, con Orestes e Hipatia como cabezas visibles.


La filósofa murió durante el cuarto año del obispado de Cirilo. Una turba de monjes venidos de los yermos próximos  rodeó en pleno día a Hipatia en la misma puerta de su casa. La arrastraron a golpes hasta el interior de una iglesia, y allí la desnudaron y la descuartizaron, desgarrando sus carnes con conchas y tejas, y después de muerta quemaron sus restos en una hoguera para borrar su recuerdo. La brutal escena semejaba un sacrificio humano en un ritual de inaudita ferocidad, como si inmolaran una víctima a un dios bárbaro. Anotemos de paso que, ya que era una famosa profesora unos veinte años antes, Hipatia no murió tan joven como creían algunos pintores románticos, imaginándola como una bellísima muchacha desnuda y sacrificada en un altar por los furiosos monjes. Debía tener cincuenta años o más cuando fue tan cruelmente asesinada.

Charles William Mitchell, un pintor prerrafaelita de Newcastle, representó a Hipatia de Alejandría, una mujer de gran belleza y sabiduría, justo antes de ser atacada brutalmente por una turba de cristianos. Hipatia, quien fue acusada injustamente por un grupo de fanáticos religiosos en la tumultuosa Alejandría de comienzos del siglo V, aparece aquí junto al altar de un templo cristiano, cubriendo su cuerpo desnudo con su cabello largo y rojizo, más propio de la pintura prerrafaelita. Por su rostro lívido y desencajado se nota que intuye su trágica muerte. Hipatia fue una maestra brillante  que se negó a traicionar sus conocimientos científicos para convertirse al cristianismo, pese a que se mostró tolerante con todas las religiones. Pero fue víctima de una conspiración, según parece por motivos políticos, en una época de luchas internas y de intolerancia hacia el paganismo y el neoplatonismo.

 


Como tenía frecuentes entrevistas con Orestes (el prefecto imperial de Alejandría) se informó de forma calumniosa entre el pueblo cristiano que fue por su influencia que él fue prevenido de reconciliarse con Cirilo (el Patriarca de Alejandría). Por lo tanto, algunos de ellos, cuyo cabecilla era un lector llamado Pedro, se apresuraron movidos por un entusiasmo feroz y fanático y emprendieron una conspiración contra ella.Después de despedazarla, se llevaron sus miembros destrozados a un lugar llamado Cinarón y los quemaron, relata el historiador Sócrates Escolástico, coetáneo de Hipatia. La filósofa y maestra neoplatónica murió en el año 415 (o puede que 416), es decir, hace mas de 1.600 años. 

https://www.google.es/search?q=templo+de+serapis+alejandria&sa=X&ved=0ahUKEwjG-6GmmajQAhUHthQKHV9vCYgQvQ4IHSgD&biw=1536&bih=740&dpr=1.25
https://www.elpensante.com/la-verdadera-historia-de-hipatia-de-alejandria/
http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/10797/hipatia.html
http://www.muyhistoria.es/h-antigua/articulo/hipatia-de-alejandria
http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/10797/hipatia.html?_page=2
 http://www.ehu.eus/~mtwmastm/HIPATIA.pdf
http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/actualidad/10078/hipatia_alejandria_fue_asesinada_hace_1600_anos.html
http://1.bp.blogspot.com/-XqfJBW0Uric/VjzPn4XQoGI/AAAAAAAALPw/PJgFugpv-aQ/s1600/HIPATIA%2BFRASE%2B1.jpg
https://www.google.es/search?q=hipatia+de+alejandria+muerte&sa=X&ved=0ahUKEwj24IizoajQAhVHVBQKHW48DIsQvQ4IGigA&biw=1536&bih=740
http://tirant.edu.gva.es/1_contingut_html/astrodones/hipathia_an_Alexandria.jpg
http://www.ehu.eus/~mtwmastm/HIPATIA.pdf
https://twitter.com/lex_od/status/477907623636115456?lang=es
https://es.scribd.com/document/250871226/Hipatia-de-Alejandria